Diagnóstico y tratamiento | 18 DIC 17

¿Qué es la endometriosis?

La endometriosis, una causa importante de dolor pélvico e infertilidad, se caracteriza por la presencia de tejido símil endometrio fuera del útero, principalmente en el peritoneo.
Autor/a: Dra. Linda C. Giudice N Eng J Med 362:2389-2398. 24 Junio 2010

Presentación de un caso:

Una mujer de 25 años, sana, consulta por empeoramiento de la dismenorrea, dolor de reciente comienzo en la fosa ilíaca izquierda y dispareunia. Sus ciclos menstruales son regulares pero su última menstruación apareció 3 semanas antes de la fecha esperada. ¿Cómo se debe evaluar y tratar a esta paciente?

El problema clínico

La endometriosis, una causa importante de dolor pélvico e infertilidad, se caracteriza por la presencia de tejido símil endometrio fuera del útero, principalmente en el peritoneo, los ovarios y el septo rectovaginal; raramente puede presentarse en el diafragma, la pleura y el pericardio.

La endometriosis afecta al 6-10% de las mujeres en edad reproductiva, 50-60% de las mujeres y adolescentes con dolor pélvico y hasta el 50% de las mujeres con infertilidad. La enfermedad peritoneal, dependiente de los estrógenos, es el producto de una menstruación retrógrada de células y tejido endometrial sensibles a las hormonas esteroides, los cuales se implantan en la superficie peritoneal provocando una respuesta inflamatoria. Esta respuesta se acompaña de angiogénesis, adherencias, fibrosis, infiltración neuronal cicatrizal y distorsión anatómica, provocando dolor e infertilidad. Aunque la mayoría de las mujeres tiene menstruaciones retrógradas, no todas tienen endometriosis.

Las mujeres afectadas pueden tener una disfunción que interfiere con la curación de las lesiones. Dado que los endometriomas ováricos son clonales y las lesiones pueden tener mutaciones genéticas, las mutaciones somáticas causantes de desregulación del crecimiento pueden comportarse como factores etiológicos. Su localización a distancia probablemente esté ocasionada  por la diseminación linfática o hemática o por una transformación metaplásica. 

El seguimiento  de las mujeres con dolor pélvico y el diagnóstico laparoscópico de endometriosis ha mostrado que el 17 al 29% de las lesiones se resuelve espontáneamente; el 24 a 60% sigue evolucionando y, el 9 al 59% permanecen estables más allá de los 12 meses.  La endometriosis es una causa importante de discapacidad y alteración de la calidad de vida de las mujeres adultas y adolescentes.

Estrategias y evidencia

-Evaluación

El 10% de las consultas ginecológicas ambulatorias es por dolor pélvico crónico. El 97% de los casos de dolor a la palpación focal en la pelvis está relacionado con enfermedad pélvica mientras que el 66% corresponde a la endometriosis. La palpación de un tumor pélvico, órganos pélvicos fijos y nódulos rectovaginales despierta la sospecha de endometriosis pero no conrfima el diagnóstico dada su poca sensibilidad y especificidad. En los casos de infertilidad está indicado el estudio de la mujer y su pareja masculina.

El dolor pélvico por endometriosis suele ser crónico (6 meses) y se asocia con dismenorrea (50-90% de los casos), dispareunia, dolor pélvico profundo y dolor abdominal inferior, con o sin irradiación a la espalda y la zona lumbar. El dolor puede presentarse en forma impredecible y ser intermitente a lo largo del ciclo menstrual o continuo, sordo, pulsátil o agudo, y exacerbarse con la actividad física. Los síntomas vesicales e intestinales (náuseas, distensión y saciedad precoz) son comúnmente cíclicos.

El dolor suele empeorar con el tiempo y variar su carácter; a veces, las mujeres relatan quemazón o hipersensibilidad, lo que puede sugerir la existencia de un componente neuropático. Los síntomas se superponen con los de otras enfermedades ginecológicas (enfermedad inflamatoria pélvica, adherencias pélvicas, tumores quísticos del ovario, leiomioma y adenomiosis) y con enfermedades y factores no ginecológicos (síndrome del colon irritable, enfermedad intestinal inflamatoria, cistitis intersticial, dolor miofascial, depresión y antecedentes de abuso sexual), lo que hace su diagnóstico más difícil.

Diagnóstico y estadificación clínica

En la actualidad, el método de diagnóstico definitivo y, estadificación de la endometriosis y evaluación de la recurrencia de la enfermedad es la visualización durante la cirugía. Para estadificar la enfermedad se utiliza el sistema de puntaje de la American Society for Reproductive Medicine (enfermedad mínima: grado I; enfermedad grave: grado IV), el cual está basado en el tipo,  la localización , el aspecto y la profundidad de la invasión de las lesiones y la extensión de la enfermedad y adherencias. Aunque la estadificación es útil para determinar la carga y el manejo de la enfermedad, el estadío no se correlaciona con la intensidad del dolor ni predice la respuesta al tratamiento del dolor o la infertilidad.

El abordaje no quirúrgico, como la ecografía transvaginal (ETV) y la resonancia nuclear magnética (RNM) brinda escasos resultados para la detección de los implantes peritoneales y ováricos y las adherencias. Sin embargo, ambos métodos permiten detectar bien los endometriomas ováricos, con 80 a 90% de sensibilidad y 60 a 98% de especificidad. De ambos estudios y debido a su bajo costo, para el diagnóstico de endometrioma se prefiere la ETV.  La ecografía Doppler puede ayudar a establecer el diagnóstico ya que en ella se puede ver la disminución del flujo sanguíneo de un endometrioma, la presencia de flujo normal en el tejido ovárico y el aumento del flujo en el tumor de ovario.

En la endometriosis, el CA-125 puede estar elevado, pero no se recomienda utilizarlo para el diagnóstico  porque tiene poca sensibilidad y especificidad. Se ha comprobado que el lapso entre el comienzo del dolor y el diagnóstico definitivo (quirúrgico) es de 10.4 años.

Manejo del dolor

El tratamiento prolongado de las pacientes con dolor pélvico crónico  asociado a la endometriosis comprende cursos repetidos de tratamiento médico o quirúrgico o, ambos. En la mayoría de los casos, el dolor reaparece a los 6-12 meses después de haber completado el tratamiento.

Tratamiento médico

En general, el tratamiento medico empírico del dolor se inicia sin recurrir a la confirmación quirúrgica de la enfermedad, tratando al mismo tiempo de disminuir la inflamación, interrumpir o suprimir la producción cíclica del ovario, inhibir la acción y la síntesis de estradiol y, reducir o eliminar las menstruaciones.

Los fármacos más usados para aliviar la dismenorrea son los antiinflamatorios no esteroides (AINE) aunque un estudio aleatorizado y controlado no comprobó una reducción significativa del dolor por endometriosis, comparado con el placebo; y tampoco halló superioridad de un AINE sobre otro.

Se pueden administrar anticonceptivos orales combinados, en forma cíclica o continua y para el dolor asociado a la endometriosis pueden combinarse con AINE, aunque son ineficaces en el 20-25% de los casos. Este es un tratamiento de primera línea para las pacientes sin contraindicaciones. El pasaje de la administración cíclica a continua de los anticonceptivos orales en mujeres con dismenorrea intensa logró la mejoría del dolor, el cual se redujo 58% dentro de los 6 meses y 75% a los 2 años .

Otros estudios sin control ciego comprobaron que el acetato de medroxiprogesterona es efectivo para el control del dolor combinado con anticonceptivos orales. Por otra parte, se ha demostrado que el sistema de levonorgestriol intrauterino, que induce  la atrofia endometrial y se asocia con amenorrea, disminuyó el dolor por endometriosis y la dismenorrea, comparado con el seguimiento regular de mujeres no tratadas o que habían recibido un agonista de la hormona liberadora de gonadotropina (GnRH) después de la cirugía. Estos agonistas inhiben la liberación y síntesis de la gonadotropina hipofisaria, interrumpiendo así el ciclo menstrual y dando lugar a un estado hipoestrogénico, atrofia del endometrio y amenorrea.

En una revisión sistemática de 15 ensayos aleatorizados con la participación de 1.821 mujeres que recibieron GnRH, el puntaje del dolor de la dismenorrea mejoró de 60 al 100%; estos resultados son similares a los que obtenidos con danazol, antiprogestinas y anticonceptivos combinados orales. Dado que la terapia con el agonista de la GnRH tiene considerables efectos secundarios (hipoestrogénismo con peligro de pérdida de la masa ósea de hasta un 13% durante un período de 6 meses, parcialmente reversibles con la discontinuación de la terapia), se recomienda agregar progestágeno al estrógeno.

La hipótesis del “umbral de estrógenos" sugiere que el mantenimiento de los niveles de estradiol entre 30 y 45 picogramos/mL permitirá mantener la densidad mineral ósea. De hecho, los puntajes del dolor pélvico, sensibilidad, y dismenorrea mejoraron con los regímenes que combinan 5 mg/día de acetato de noretindrona al agonista de la GnRH, 0,625 mg de un estrógeno equino conjugado, o ambos. Esto no sucedió cuando se combinaron 5 mg de acetato de noretindrona con una dosis más elevada (1,25 mg) de estrógenos equinos conjugados. La densidad mineral ósea se mantuvo en sus niveles básicos en todos los grupos que recibieron la terapia combinada.

Un meta-análisis de 15 estudios aleatorizados y controlados que incluyeron 910 mujeres con endometriosis sintomática reveló que el tratamiento complementario estrógeno-progestágeno mantiene la densidad en la columna lumbar hasta 12 meses después del tratamiento con el agonista de la GnRH. Los efectos del complemento con progestina sobre la densidad ósea no han sido parejos en los estudios con adultos y adolescentes.
 
Dado que las lesiones de la endometriosis expresan aromatasa y sintetizan su propio estradiol, la supresión de la producción de estradiol ovárico no puede controlar por completo el dolor.

Estudios con poco número de pacientes han demostrado que los inhibidores de la aromatasa (con dosis inferiores a las utilizadas para el tratamiento del cáncer de mama) son eficaces para reducir el dolor pélvico, con efectos similares a los de otros inhibidores hormonales de la aromatasa; sin embargo, no han sido aprobados por la Food and Drug Administration para el dolor relacionado con la endometriosis.

El danazol es útil para el tratamiento temprano de la endometriosis, sin embargo, sus efectos secundarios androgénicos limitan su utilidad clínica. En estudios pequeños se ha demostrado que los antiprogestágenos como la mifepristona reducen el dolor, pero faltan estudios más grandes que lo avalen.

 

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