Pterigión | 09 JUL 12

Inyección de Bevacizumab para tratamiento de pterigión

Investigación sobre la eficacia y seguridad del tratamiento de pterigión primario mediante inyección con bevacizumab en la lesión.
Autor/a: Dres. Orapin Enkvetchakul, Onsiri Thanathanee, Ram Rangsin, Kaevalin Lekhanont, MD & Olan Suwan-apichon, Cornea 2011;30:1213–1218

El pterigión es un problema común de la superficie ocular que consiste en una degeneración elastótica de la conjuntiva con proliferación fibrovascular. Aunque normalmente se trata con cirugía existen otros procedimientos (corticosteroide subconjuntival, fotocoagulación láser de los vasos del pterigión, etc) con distintos grados de eficacia. Varios estudios han informado que el factor de crecimiento endotelial vascular (FCEV) se ve aumentado en el tejido del pterigión, por lo que bevacizumab podría servir para su tratamiento.

Bevacizumab es un anticuerpo monoclonal humano contra el FCEV, que induce la regresión de los vasos conjuntivales e inhibe la progresión del pterigión. La aplicación tópica y subconjuntival de bevacizumab reduce los vasos conjuntivales y la recurrencia tanto del pterigión primario como su recurrencia. A pesar de que se han publicado algunos estudios sobre el tratamiento de bevacizumab subconjuntival para pterigión, no existen ensayos controlados aleatorizados sobre inyección de bevacizumab en la lesión para el tratamiento de pterigión primario.

Pacientes y métodos:

En el presente ensayo controlado, aleatorizado se asignó aleatoriamente a cada paciente con pterigión primario ya sea una inyección de 2 mg de bevacizumab  (N=34) o una combinación de antihistamínico tópico (antazolina HXI 0,05%) y vasoconstrictor (tetrahidrozolina HCI 0,04%) en el grupo de control (N= 40). Se observaron los síntomas y signos (irritación, epifora, enrojecimiento, supuración, inflamación y elevación del pterigión y porcentaje de pterigión sobre la córnea.

El factor de crecimiento endotelial vascular es una citoquina clave en el desarrollo de los vasos sanguíneos normales y en el desarrollo de vasos en tumores y otros tejidos que sufren una angiogénesis anormal. Se estudiaron los  niveles de FCEV en el tejido del pterigión  y se encontró una expresión elevada. Por el contrario, la trobospondina-1 tuvo un nivel bajo, lo que permite a los inductores de angiogénesis actuar libremente. Este fenómeno podría fundamentar la formación del pterigión.

Recientemente se ha comenzado a utilizar Bevacizumab en oftalmología para tratar patologías oculares proliferativas (neovasculares), especialmente para la membrana neovascular coroidal en la degeneración macular asociada con la edad. Aunque aún no ha sido aprobada por la FDA para dicho uso, se ha comprobado que tiene excelentes resultados.

Existen varios informes sobre el uso de bevacizumab con resultados positivos tanto en el pterigión primario como en la recurrencia. Ha sido utilizado como primer tratamiento y también como tratamiento adyuvante luego de la extracción quirúrgica del pterigión. También se ha utilizado tanto por vía tópica como subconjuntival.

En el presente estudio, una sola inyección de 2 mg de bevacizumab en la lesión, se utilizó para tratar el pterigión primario. Se observó que bevacizumab redujo el porcentaje del área de pterigión sobre la córnea y la inflamación y los pacientes informaron subjetivamente la reducción de síntomas con respecto a la línea de base, por al menos seis meses después de la inyección. No obstante la elevación del pterigión no se modificó.

Tampoco se hallaron diferencias significativas entre el grupo de tratamiento y el de control en cuanto a síntomas, signos y porcentaje de área de pterigión sobre la córnea durante los seis meses de seguimiento. Esto significa que una sola dosis de bevacizumab alivió los síntomas durante seis meses, igual que la combinación normal de antihistamínico y vasoconstrictor utilizada regularmente. Sí se encontraron diferencias significativas entre ambos grupos con respecto al enrojecimiento, cantidad de secreción y elevación del pterigión a los seis meses de seguimiento. Es probable que la cantidad de pacientes que llegaron al final del seguimiento haya sido demasiado reducida para demostrar el verdadero efecto del tratamiento. Aunque no se encontraron diferencias importantes entre ambos grupos, creemos que el efecto de dosis reiteradas de bevacizumab debería ser estudiado para conocer su máximo efecto en el tratamiento de pterigión.

Con respecto a los efectos adversos de bevacizumab, no se observaron efectos colaterales serios oculares ni sistémicos en los seis meses de seguimiento. El efecto adverso más común fue la hemorragia subconjuntival, que no afecta la visión y se resuelve espontáneamente.  De acuerdo con la literatura, no ha habido efectos adversos oculares ni sistémicos por tratamiento de pterigión con bevacizumab y el seguimiento más prolongado fue de 13 meses.

El presente estudio tiene ciertas limitaciones. En primer lugar no se utilizó una inyección de placebo en el grupo de control. Además la cantidad de participantes en el estudio fue algo reducida, como para demostrar el verdadero efecto del tratamiento.

En resumen, una sola dosis de bevacizumab en la lesión causada por el pterigión reduce síntomas e inflamación durante al  menos seis meses siguientes a la inyección, sin complicaciones significativas. Sin embargo, la inyección no logró la regresión del pterigión. Este tipo de tratamiento debe ser considerado como opción para tratar el pterigión. Deberían realizarse investigaciones con mayor número de participantes para evaluar los verdaderos efectos de la inyección de bevacizumab para pterigión primario y para determinar la dosis y cantidad de inyecciones necesarias para alcanzar su mayor efecto, como así también el intervalo apropiado entre dichas inyecciones.

Conclusiones:

La inyección de bevacizumab en la lesión podría tener un efecto terapéutico sobre los signos y síntomas del pterigión primario durante por lo menos seis meses (período de seguimiento), sin efectos adversos oculares ni sistémicos de gravedad.

♦ Síntesis y traducción: Dr. Martín Mocorrea, editor responsable de Intramed en la especialidad de oftalmología.

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