Primeras cinco causas de muerte | 16 FEB 12

Los argentinos, víctimas de los males crónicos

Desafíos de la salud.

Por Nora Bär

Si sólo fuera por la biología, los seres humanos tendríamos una expectativa de vida de poco más de 30 años. Sin embargo, los avances sociales y terapéuticos de los últimos dos siglos permiten que hoy vivamos mucho más. En el caso de los argentinos, alrededor de 76 años, en promedio, una cifra dos veces y media mayor.

Pero este logro, que merece celebrarse, presenta problemas y retos sin precedente para los individuos y el sistema de salud: "Somos algo así como «víctimas del progreso» -dice Federico Tobar, investigador principal del programa de salud del Cippec-. Sobrevivimos a las enfermedades transmisibles, vivimos más, pero nos exponemos a factores de riesgo que nos predisponen a padecer enfermedades crónicas que tienen un alto costo social e individual".

Tobar, Sofía Olaviaga y Romina Solano son autores de un informe que analiza, precisamente, el desafío de qué hacer frente a los males crónicos asociados con la vejez y los hábitos nocivos -como el sedentarismo o la obesidad-, que degradan la calidad de vida y exigen otras modalidades de atención de la salud, basadas en la promoción y la prevención.

Sobre las defunciones de 2010, que fueron 308.602 en todo el país, 163.294 fueron por enfermedades no transmisibles, dice Tobar. Entre ellas, las primeras son las cardiopatías, con un 25,6%, seguidas por los tumores malignos (19,9%) y las enfermedades cerebrovasculares (6,6%). En las provincias más ricas, las enfermedades cardiovasculares, tumores y padecimientos respiratorios explican casi el 80% de las muertes."

Segúnel investigador,estas dolenciasy otras, como la diabetes y los males respiratorios,no sólovan en aumento (porque crece su prevalencia mientras disminuye la incidencia de las infectocontagiosas), sino que, cuando se consideran indicadores epidemiológicos más complejos (como el de "años de vida perdidos por muertes prematuras"), su peso es mucho mayor y triplican al originado en causas perinatales, maternas y enfermedades transmisibles, tanto como al de las muertes violentas (accidentes, suicidios y homicidios).

"A medida que la población envejece, aumentan o se agravan las enfermedades crónicas -dice Tobar-. Y lo mismo ocurre con los costos asociados. Si no se logra influir sobre los individuos para que asuman comportamientos saludables, la situación se torna insostenible porque aumenta el riesgo de gastos catastróficos para las familias. "

Según el investigador, hacen falta respuestas diferentes porque las acciones que nos llevaron a superar las enfermedades transmisibles no tienen la misma efectividad en la no transmisibles. No hay vacunas ni antibióticos ni tratamientos de corta duración. Es imprescindible que el paciente cambie su estilo de vida y que el sistema de salud asuma funciones diferentes.

Para el doctor Sebastián Laspiur, director del Programa de Promoción de la Salud y Control de Enfermedades No Transmisibles del Ministerio de Salud de la Nación, "el sistema brinda una respuesta adecuada frente a una descompensación o un infarto, pero no resuelve el cuidado longitudinal de las personas".

"Estamos promoviendo en todas las jurisdicciones la reorientación de los servicios de salud para hacer más accesible y de mayor calidad la prevención de enfermedades crónicas y el control de los pacientes con factores de riesgo", dice Laspiur. Entre estas medidas, figuran una hoja de seguimiento, guías de práctica clínica para equipos de atención primaria (de diabetes, cesación tabáquica, manejo del riesgo cardiovascular).

 

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