Sindrome Urémico Hemolítico: diagnóstico de situación y evaluación | 19 MAR 12

Educación comunitaria para la prevención del SUH

El presente trabajo describe el proceso de diagnóstico de situación previo a la implementación de un programa de educación comunitaria para la prevención del SUH y otras enfermedades transmitidas por alimentos.
Autor/a: Dres. María Caletti, Clarisa Vezzani, Javier Vera Ocampo, Marcelo Da Rocha, María V. Martínez, María C. Mavar, Angeles Tapponnier, Horacio Castellano Fuente: Revista de Salud Pública 

Introducción 

El Síndrome Urémico Hemolítico (SUH) es una enfermedad  transmitida por alimentos (ETA), causada por la verotoxina  o toxina tipo Shiga de la bacteria Escherichia coli enterohemorrágica  al ingerir alimentos, generalmente carnes y leche, contaminados con esta bacteria.1,2 La verotoxina puede ser de  tipo 1 o 2, aunque en Argentina el 90 % de los casos son por  VT2, que es la más patógena. La toxina daña principalmente  el intestino, el riñón y, en menor grado, el sistema nervioso  central.3

Los niños menores de 5 años suelen ser los más  afectados, con una tasa de letalidad aguda de 1,5-5 %. El  60 % de los casos se recupera totalmente, pero el 20-25  % evoluciona a una enfermedad renal crónica en períodos  variables de tiempo. De éstos, el 5-10 % necesitará trasplante  renal.4;5,6,7 En Argentina, el SUH es la principal causa  de insuficiencia renal aguda (IRA) en lactantes y la segunda  causa de transplante renal en edad pediátrica.8 En total, se  notifican entre 400 y 500 casos de SUH por año, y la mayoría  de ellos ocurren en las provincias de la Pampa húmeda  (centro del país).9,10 

La carga de enfermedad del SUH es muy elevada.11 Esta endemia  consume una gran cantidad de recursos del sector salud,  además del enorme sufrimiento familiar y social que produce. Un estudio de costos que realizamos en el año 2000 mostró  que cada caso de SUH cuesta 73.000 pesos argentinos al  sector salud en costos directos e indirectos.12 El SUH es una  enfermedad prevenible y de denuncia obligatoria. Sin embargo,  no existe en el país un programa orgánico de prevención. 

La cadena epidemiológica en la producción de infección por E. coli productora de verotoxina ha sido estudiada en  Argentina.13 El último eslabón de esta cadena es el consumo por parte de la población de alimentos contaminados, y puede  ser abordado con programas de educación comunitaria en  terreno.14 Para que estos programas puedan ser eficaces, se  necesita información adecuada sobre las condiciones específicas  en que los alimentos se contaminan y circulan en un  área determinada, las formas que adopta su comercialización, las condiciones de vida, hábitos y comportamiento alimentario  de la población local, sus valores y sus costumbres.

Es necesario también definir las etapas del proceso educativo,  pautar la elección y forma de utilización de los medios de comunicación, reconocer los recursos del municipio en esta  área y establecer pautas para articular en una acción sinérgica  a los distintos actores del programa. Desde esta perspectiva, diseñamos un programa de educación comunitaria a ser  implementado en municipios argentinos para prevenir la  ingesta de alimentos contaminados. Este programa consta  de tres etapas, de las cuales dos implican una tarea de investigación: un diagnóstico de situación local en la primera,  y una evaluación de impacto de la intervención en la tercera. En el presente trabajo se describen ambos procesos a partir  de la implementación del programa durante 2007-2008 en  dos municipios de diferentes características localizados en la  provincia de Buenos Aires: Ituzaingó y Almirante Brown. 

El propósito de este trabajo fue la prevención del SUH por medio de un programa de educación comunitaria. Los objetivos  principales fueron: 1) realizar un diagnóstico de situación local  previo a la implementación del programa con una investigación  operativa, y 2) medir el resultado de la intervención a través  de una evaluación de procesos. 

Material y método 

Descripción del programa 

El programa de educación comunitaria para la prevención  del SUH y otras ETA está dirigido a la capacitación de actores  educativos comunitarios (formador de formadores) que actúen  como educadores de la población blanco: los padres de niños  menores de cinco años, que es el grupo vulnerable. Está  destinado a su implementación a nivel municipal y requiere, como condición necesaria, de la participación activa de las  autoridades municipales.

El procedimiento de implementación está descrito en un manual,  recientemente publicado.15 Este manual contiene todos  los mensajes educativos para la prevención de la contaminación  de los alimentos y los modelos de material gráfico usado, que  se describen a continuación: 

- Infografía destinada al uso por los educadores en los talleres  de capacitación. Define los puntos de intervención y las  medidas a tomar para evitar la contaminación con Escherichia  coli enterohemorrágica (ver figura 1). 

- Tríptico: pieza plegable que explica brevemente la enfermedad, sus síntomas y la forma de prevenirla (ver figura 2). 

- Láminas: instruyen sobre el correcto llenado de la heladera y el lavado de las manos. 

- Aficheta: explica la posible contaminación entre el portador de la bacteria y los alimentos, y cómo puede evitarse. 

- Zócalo: es una pieza plegable que sintetiza toda la información contenida en el resto del material gráfico. 

Durante el periodo de implementación del programa (6- 7 meses) se realizaron talleres de cuatro horas de duración  con un máximo de 20 participantes con similar actividad. Las metas fueron: realizar de 10 a 20 talleres por municipio,  según la cantidad de personas a formar, y dejar instalado en  el municipio un grupo de trabajo integrado, con capacidad  para mantener los criterios del programa y bajo la coordinación  de un responsable. 

Los contenidos específicos de la educación comunitaria se  elaboraron según las características locales. Se determinó la  forma de intervención de los efectores, se diseñaron subprogramas de comunicación visual para los diferentes ámbitos  de intervención detectados en el relevamiento y se tradujeron los contenidos educativos al lenguaje adecuado para medios  de comunicación. Se desarrolló un Sistema de Información  Preventiva (SIP) que incluyó el conjunto de acciones del  proyecto: talleres, piezas gráficas, relevamientos, entrevistas  etc. Se constituyó la Red de Capacitación organizada en “nodos”, personas claves responsables de funcionar como  líderes y docentes multiplicadores del conocimiento sobre  prevención del SUH y otras ETA. 

A los participantes de los talleres se les transmitió los contenidos  educativos del programa y se les enseñó la utilización del material didáctico. Se enseñaron los textos explicativos  sobre la contaminación de los alimentos y su prevención según la característica de los participantes, fueran pediatras,  maestras o manzaneras y comadres. 

Respecto al abordaje práctico de prevención, se usaron las  siguientes consignas: ¿Cómo lo compro?, ¿Cómo lo transporto?, ¿Cómo lo guardo?, ¿Cómo lo elaboro y lo cocino? y ¿Cómo lo  como? (referido a la higiene personal y de la vajilla). 

Las encuestas a la población se elaboraron localmente. Se realizaron 90 encuestas en unidades sanitarias, consultorios  pediátricos particulares, hospitales y jardines de infantes públicos  y privados del partido, y durante la implementación del  programa se amplió la muestra a todos los participantes de  los talleres de capacitación. 

Finalmente, las autoridades locales de salud estuvieron permanente informadas acerca del desarrollo del programa. 

Figura 1. Infografía: Circuito de contaminación de los alimentos por la bacteria Escherichia coli enterohemorrágica.(Ver en el Pdf original)

El diagnóstico de situación 

Luego de una reunión de presentación del proyecto, se constituyeron  los equipos de trabajo y se asignaron tareas a cada  miembro en función de su pertenencia y conocimientos. En  un plazo de cuatro meses se realizaron entrevistas con las  autoridades locales de salud y acción social, se identificaron  los actores sociales relevantes, invitándolos a participar en los  equipos de trabajo, se explicitaron roles y responsabilidades y se  relevó la información sobre hábitos alimentarios y socio-culturales  de la población a través de una encuesta. Otras actividades  desarrolladas fueron: análisis de las reglamentaciones y códigos  vigentes en relación a la producción, elaboración y expendio de  alimentos; estudio local de la cadena de preparación y expendio  de alimentos locales, principalmente carne y leche; detección  de los puntos posibles de intervención en cada etapa de la  cadena; análisis de los principales impedimentos de cada etapa; y estudio de la situación higiénico ambiental local. 

Evaluación de proceso del programa 

Luego de la implementación del programa, durante dos  meses se evaluaron sus acciones específicas, con el fin de  detectar fortalezas, debilidades, conclusiones y recomendaciones. Los indicadores cuantitativos de proceso del programa  fueron: número de talleres dictados y número de actores  sociales participantes. En forma cualitativa, se analizaron las  características de los talleres, la participación de los agentes y la colaboración de las
autoridades. 

Resultados 

El diagnóstico de situación 

Se detectaron deficiencias importantes en ambos municipios en  cuanto a la aplicación de normativas nacionales. Ninguno de los  dos había firmado el convenio marco con el gobierno provincial  requerido para la sesión del poder de policía en control de  alimentos, lo cual permitiría una efectiva aplicación del Código  Alimentario Argentino (Ley Nacional 18.284). Tampoco había  en estos municipios la cantidad suficiente de inspectores para verificar la aplicación del mismo. No era obligatoria la realización  de cursos de manipulación de alimentos para los trabajadores  gastronómicos. En los comercios relevados en ambos municipios,  se encontraron fallas graves en la comercialización de  productos lácteos, fiambres y carnes, y fallas en la vestimenta  del personal dedicado a cada área. 

Almirante Brown tiene una superficie de 130 km2 y una  población de 514.622 habitantes. Hay tres zonas bien diferenciadas  en cuanto a su estructura social: una zona urbana,  una industrial y otra rural. Las autoridades de acción social  informaron que en el Municipio hay: a) 90 comedores sociales,  y b) una red de 2500 trabajadoras vecinales (llamadas  manzaneras y comadres) y 130 coordinadoras (una cada 20  manzaneras). Todos los programas educativos del municipio  se desarrollan a través de esta red.

 

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