Riesgo | 16 ENE 12

Comparan el riesgo de diabetes asociado con el uso de betabloqueantes e IECA

En los pacientes con enfermedad coronaria estable, el tratamiento con IECA parece atenuar el riesgo de aparición de diabetes, asociado con el uso de betabloqueantes.
Autor/a: Dres. Vardeny O, Uno H, Solomon SD y colaboradores Fuente: SIIC American Journal of Cardiology 107(12):1705-1709, Jun 2011

Introducción
Algunos fármacos antihipertensivos, por ejemplo, los betabloqueantes (BB), se asocian con aumento del riesgo de aparición de diabetes mellitus tipo 2. Estos fármacos afectan el metabolismo de la glucosa mediante el aumento de la producción hepática de glucosa y el bloqueo de la liberación de insulina; además, pueden agravar la resistencia a la insulina al disminuir la utilización periférica de glucosa. Los efectos de los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA), en cambio, parecen ser más variados. Algunas investigaciones sugirieron que el uso de estos fármacos retrasaría o evitaría la aparición de diabetes. En teoría, los IECA podrían mejorar la sensibilidad a la insulina al aumentar el flujo circulatorio periférico. En el Prevention of Events with Angiotensin Converting Enzyme Inhibition (PEACE), efectuado en sujetos con enfermedad coronaria estable, el tratamiento con trandolapril no redujo el parámetro principal de evolución que abarcó la muerte cardiovascular, el infarto de miocardio o la revascularización coronaria; sin embargo, disminuyó en un 17% el riesgo de diabetes.

En el presente estudio, los autores utilizaron los datos del PEACE para determinar la influencia de los BB sobre el riesgo de diabetes y las consecuencias de la asignación a un IECA.

Pacientes y métodos
El estudio PEACE incluyó pacientes de 50 años o más con enfermedad coronaria estable (antecedente de infarto de miocardio, revascularización coronaria o estenosis de más del 50% en la angiografía y función de eyección del ventrículo izquierdo superior al 40%). Fueron excluidos los pacientes inestables hemodinámicamente en el momento del rastreo (internados por angina inestable en los 2 meses previos o sometidos a procedimientos de revascularización en los 3 meses anteriores), los enfermos que serían sometidos a revascularización coronaria y los individuos con niveles séricos de la creatinina por encima de 2.0 mg/dl o del potasio, de más de 5.5 mEq/l. Los pacientes fueron asignados aleatoriamente al tratamiento con trandolapril (con aumentos progresivos hasta la dosis máxima de 4 mg por día) o a placebo; el seguimiento fue de 4.8 años en promedio.

En el presente análisis fueron evaluados 6 910 pacientes sin diabetes al inicio entre los 8 290 sujetos incluidos en el estudio PEACE. La variable principal de evolución fue la aparición de diabetes durante el seguimiento (el dato se obtuvo a partir de la revisión de las historias clínicas cada 6 meses). Se compararon las características demográficas basales de los enfermos tratados con BB o sin este tratamiento; para ello se aplicaron pruebas de la t, de Wilcoxon, de χ2 o de Fisher según el caso. El riesgo de diabetes se valoró con modelos de Cox, con ajuste según los parámetros basales y las interacciones terapéuticas. Algunos de los factores considerados fueron la edad, el sexo, el índice de masa corporal (IMC), el tabaquismo, la presión arterial sistólica y diastólica, el índice de filtrado glomerular, la fracción de eyección del ventrículo izquierdo, la concentración basal de colesterol y de potasio, el antecedente de enfermedad coronaria y de procedimientos de revascularización, la historia de accidente cerebrovascular o de enfermedad vascular periférica, la clase funcional y el tratamiento con agentes hipolipemiantes, digoxina, aspirina u otros antiagregantes plaquetarios. Se crearon modelos de probabilidad según la utilización basal de BB.

Resultados
El 60% de los enfermos evaluados, sin diabetes al inicio del estudio (4 147 de 6 910), recibía BB; 2 090 de ellos fueron asignados al tratamiento con trandolapril y 2 057, a placebo. Los enfermos tratados con BB fueron más jóvenes, tuvieron un mayor IMC y presentaron con mayor frecuencia antecedentes de enfermedad coronaria en comparación con los sujetos que no recibían BB.

Durante el seguimiento promedio de 4.8 años se registraron 733 casos nuevos de diabetes (índice de 2% por año). La asignación al tratamiento con trandolapril se asoció con una reducción del 17% del riesgo de aparición de diabetes (hazard ratio [HR]: 0.83; intervalo de confianza del 95% [IC]: 0.71 a 0.95; p = 0.009). En el modelo de variables únicas, la utilización de BB se vinculó con el aumento general del 44% del riesgo de diabetes (HR: 1.44; IC: 1.23 a 1.68; p < 0.001). El riesgo se mantuvo, incluso, después de considerar las diversas variables de confusión (HR: 1.36; IC: 1.15 a 1.61).

Se comprobó una interacción significativa entre la asignación al tratamiento con trandolapril y la utilización de BB sobre la aparición de diabetes en el modelo de variables únicas (p para la interacción de 0.021) y en el modelo de variables múltiples (p para la interacción de 0.028). Los pacientes tratados con BB más placebo (n = 2 090) tuvieron mayor riesgo de diabetes (HR ajustado: 1.63; IC: 1.29 a 2.05; p < 0.001), mientras que el riesgo se atenuó significativamente en los enfermos asignados a trandolapril (n = 2 057; HR: 1.11; IC: 0.87 a 1.42; p = 0.39). Los análisis ajustados que consideraron la utilización de BB a lo largo del estudio como una variable dependiente del tiempo revelaron los mismos resultados (HR en el grupo placebo: 1.40; IC: 1.12 a 1.75, y HR en el grupo de tratamiento activo: 1.02; IC: 0.81 a 1.29). En los modelos de probabilidad también persistieron las asociaciones observadas (grupo tratado con trandolapril, HR: 1.59, IC: 1.26 a 2.0; grupo placebo, HR: 1.06, IC: 0.83 a 1.34).

 

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