Estudio Carmela | 27 ABR 11

El riesgo cardíaco se ensaña con los de menor nivel económico

Evaluó a 11.550 personas en 7 ciudades.

Sebastián A. Ríos

Prosperidad no es sinónimo de salud. Al menos no en términos poblacionales. Cuanto más desarrollado esté un país, mayor será la carga de enfermedad cardiovascular que soportarán sus ciudadanos de menor nivel socioeconómico.

Eso es lo que demuestra un estudio realizado en América latina, que tras evaluar los factores de riesgo cardiovascular de 11.550 hombres y mujeres de siete ciudades -Buenos Aires incluida- confirma esa inequitativa distribución de los factores de riesgo llamada "gradiente socioeconómico inverso".

"Nuestro estudio muestra que a medida que un país se desarrolla la carga de la enfermedad cardiovascular se traslada a los pobres", dijo el doctor Carlos Boissonnet, cardiólogo del Cemic y coordinador en Buenos Aires del estudio Carmela, que se realizó también en las ciudades de Barquisimeto, Bogotá, Lima, Quito, Santiago de Chile y Ciudad de México.

Publicado en la revista European Journal of Cardiovascular Prevention & Rehabilitation, el estudio que cierra la saga de 10 publicaciones en revistas internacionales del proyecto Carmela muestra que el síndrome metabólico (una peligrosa combinación de obesidad abdominal y otros factores de riesgo cardiovascular como la hipertensión o la resistencia a la insulina) afecta al 5,2% de las mujeres porteñas que se encuentran en la cima de la escala social, pero al 13,5% de las que se encuentran en la base.

Las diferencias en este y otros factores de riesgo cardiovascular -como el índice de masa corporal o el perímetro de cintura- en función del nivel socioeconómico fueron más claras entre las mujeres que en los varones. "Nuestros resultados sugieren que en los países en desarrollo el creciente peso de la obesidad y de sus indeseables consecuencias metabólicas afectará selectivamente a las mujeres más desfavorecidas en un futuro cercano", dijo el doctor Herman Schargrodsky, cardiólogo del Hospital Italiano e investigador principal del estudio Carmela.

"El concepto central es que las mujeres son más vulnerables a los mecanismos sociales que modulan este aumento del riesgo cardiovascular, aunque no es claro por qué", agregó Boissonnet.

Pobreza y enfermedad

Durante décadas, la enfermedad cardiovascular, sus factores de riesgo y sus complicaciones fueron un mal de la abundancia. "La diabetes y el infarto eran un problema de los países ricos -dijo Boissonnet-. Pero estos problemas se están expandiendo a los países en desarrollo y hoy uno puede encontrar diabetes en Africa o infartos en Asia."

 

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