Beneficios de la actividad física | 06 JUN 11

La intensidad del ejercicio físico se asocia con la magnitud del descenso de la presión arterial

Se observó que las mayores reducciones en la presión arterial se produjeron luego del ejercicio vigoroso, seguido por la actividad y, finalmente, por el ejercicio ligero.
Autor/a: Dres. Eicher J, Maresh C, Pescatello L Fuente: SIIC American Heart Journal 160(3):513-520, Sep 2010

Introducción
En los Estados Unidos, más del 62% de los adultos presentan sus valores de presión arterial (PA) por encima de los niveles óptimos recomendados. La hipertensión arterial (HTA) es un trastorno que afecta a millones de personas en el mundo, y las muertes adjudicadas a ella contabilizan más de 7 millones por año. De allí la importancia de reducir los valores de PA mediante modificaciones del estilo de vida, como por ejemplo, la realización de actividad física.
Está demostrado que la actividad física regular disminuye el riesgo de sufrir HTA y enfermedad cardiovascular (ECV), además de brindar otros beneficios. El ejercicio aeróbico habitual reduce la PA entre 5 mm Hg y 7 mm Hg.

Existe un fenómeno conocido como hipotensión posejercicio (HPE). Se trata de descensos de los niveles de PA que ocurren inmediatamente luego de hacer actividad física. Se cree que la disminución de la PA asociada con el ejercicio se debe a este fenómeno.

Los autores de este trabajo, además de otros expertos, publicaron estudios en los que afirmaban que la magnitud de la disminución de la PA luego de un ejercicio de intensidad ligera (con un consumo máximo de oxígeno [VO2máx] del 30% al 60%) era igual a la obtenida luego de un ejercicio vigoroso (con un VO2máx del 60% al 75%). Sin embargo, otros investigadores observaron que la actividad de alta intensidad (VO2máx = 75%) producía mayores descensos de la PA que la de intensidad ligera (VO2máx = 50%).

El objetivo de los autores al realizar este ensayo fue probar su hipótesis de que la magnitud de la HPE era similar, sin importar la intensidad del ejercicio físico realizado.

Métodos
Se eligieron 45 voluntarios varones de entre 18 y 55 años, de raza blanca, no fumadores y aparentemente sanos, excepto por tener valores de PA compatibles con preHTA o HTA de grado I (PA sistólica [PAS] entre 130 mm Hg y 160 mm Hg, y PA diastólica [PAD] entre 85 mm Hg y 100 mm Hg). Los criterios de exclusión fueron la presencia de ECV, diabetes mellitus, asma, disfunción tiroidea, pancreatitis o enfermedad aguda, o el consumo de antidepresivos.

Se solicitó a los participantes que dejaran de tomar cualquier tipo de medicación antihipertensiva por 4 semanas. Si esto producía un aumento de la PA por encima de los valores máximos de HTA de grado I, eran excluidos del estudio.

A cada voluntario se le midió la PA en reposo sentado, 3 veces en cada brazo, con una diferencia de 5 minutos entre cada medición. Se calculó el índice de masa corporal (IMC) sobre la base de su peso y talla. También se midió el perímetro abdominal como indicador de obesidad central.

Al finalizar la visita se les colocó un dispositivo para el monitoreo ambulatorio de la PA, y se los instruyó acerca de su uso. Debían utilizarlo hasta despertarse a la mañana siguiente. Este dispositivo registró los valores de PA tres veces por hora entre las 6:00 y las 23:00, y una vez por hora entre las 23:00 y las 6:00.

Luego, cada participante realizó cuatro pruebas en las cuales se evaluó su PA: una sesión de control en reposo sentado y tres sesiones de ejercicio en un cicloergómetro a intensidad ligera (VO2máx del 40%), moderada (VO2máx del 60%), y vigorosa (VO2máx del 100%).

Cada sesión comenzaba con 20 min de reposo, durante la cual se medía la PAS, PAD y frecuencia cardíaca (FC). Al finalizar la sesión, el participante pasaba 45 min en reposo sentado, con mediciones de la PA cada 2 min y de la FC cada 3 min. Finalmente, se retiraban con el dispositivo de monitoreo ambulatorio de la PA hasta el día siguiente.

La primera prueba que realizaron todos los sujetos fue la de ejercicio vigoroso. Esta consistía en una prueba graduada en la que el individuo debía pedalear a una velocidad constante de 60 rpm. El ejercicio comenzaba con una resistencia de 0.5 kp, la cual aumentaba 0.5 kp cada 2 min hasta el agotamiento físico deliberado del participante.

Luego, cada voluntario realizó las otras tres pruebas en orden aleatorio. La sesión de control en reposo consistía en 40 min de reposo sentado, sin realizar actividad física alguna. Las sesiones de ejercicio de intensidad ligera y moderada comenzaban con 5 minutos de pedaleo de calentamiento sin resistencia y a la velocidad deseada por el sujeto, luego seguían 30 minutos de pedaleo a la intensidad preestablecida, y finalizaban con un enfriamiento de 5 minutos.

Por otra parte, antes de cada sesión se tomaron muestras sanguíneas en ayunas para evaluar los niveles de lipoproteínas, de insulinemia y de glucemia. También se tomaron muestras al final de las pruebas para medir los niveles de proteína C-reactiva (PCR), fibrinógeno plasmático y renina.
Finalmente, los expertos realizaron el análisis estadístico de los datos.

 

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