No modificaría el pronóstico | 01 ABR 11

Demasiados adultos mayores se realizan controles prostáticos

Identificar un tumor oculto en la próstata no cambiaría nada porque el cáncer nunca acortaría sus vidas.

Por Genevra Pittman

NUEVA YORK (Reuters Health) - Demasiados hombres de 80 años o más se están realizando los análisis de sangre para detectar el cáncer de próstata, a pesar de que no existen pruebas de que eso los vaya a ayudar, de acuerdo a un nuevo estudio.

En los adultos mayores, identificar un tumor oculto en la próstata no cambiaría nada porque el cáncer nunca acortaría sus vidas. Aun así, si se descubre un tumor en estadio inicial, hay que dar inicio a una serie de procedimientos médicos dolorosos y costosos.

De modo que la pesquisa en los adultos mayores "no tiene sentido", aseguró el doctor Peter Albertsen, experto en cáncer de próstata del hospital de la University of Connecticut, Farmington, y que no participó del estudio.

Los autores de un nuevo estudio hallaron que los hombres de 70 años o más eran dos veces más propensos que los de 50 a hacerse un análisis de sangre para identificar signos del cáncer de próstata, aunque los más jóvenes son los que más se beneficiarían con ese test.

"La prueba se diseñó para ellos", dijo el doctor Scott Eggener, coautor del estudio del hospital de University of Chicago, respecto de los más jóvenes. Pero los adultos mayores "son mucho más propensos a ir al médico con regularidad" y los médicos están acostumbrados a indicarles el test casi sin pensarlo.

Los resultados, publicados en Journal of Clinical Oncology, aparecen en medio de un debate en la comunidad médica sobre si la pesquisa de este cáncer prolonga la vida.

El test en discusión determina una proteína que produce la glándula prostática llamada antígeno prostático específico o PSA, por sus siglas en inglés. Como explican los Institutos Nacionales de Salud en su sitio de Internet, a mayor PSA, más posibilidad de tener cáncer de próstata. Pero un hombre puede tener PSA elevado sin tener cáncer.

El equipo de Eggener revisó datos de dos encuestas nacionales de salud realizadas en el 2000 y el 2005, en las que casi 15.000 hombres respondieron si se les había realizado la pesquisa de cáncer de próstata el año anterior.

El 24 por ciento de los hombres de alrededor de 50 años respondió que se había realizado la prueba, comparado con el 46 por ciento de los de 70 años. La tendencia volvía a caer a partir de los 74 años, pero un 25 por ciento de los mayores de 85 años respondió que se había realizado el test.

Al escalar esas cifras a la población general de Estados Unidos, el equipo estimó que 1,5 millones de mayores de 80 años se habrían realizado el análisis de PSA recientemente.

Esto agrega costos innecesarios al sistema de salud.

El costo promedio de un test de PSA oscila entre los 70 y 400 dólares. Medicare cubre el 80 por ciento del valor, pero algunas aseguradoras privadas directamente no lo cubren.

El doctor Steven Woloshin, que estudia los riesgos y los beneficios de la pesquisa del cáncer en Dartmouth Medical School, Hanover, New Hampshire, dijo que aun en los hombres jóvenes, no hay demasiadas pruebas de que el screening prostático pueda prevenir muertes.

"Hay una pequeña posibilidad o, quizás, ninguna de obtener un beneficio", dijo Woloshin, que no participó del estudio. "Pero sí hay posibilidad de causar daño" a través de procedimientos y tratamientos innecesarios.

El panel federal de expertos U.S. Preventive Services Task Force informó en el 2008 que los beneficios de la pesquisa en menores de 75 años son "inciertos" y que es posible que las complicaciones los superen en los mayores de esa edad. Es difícil saber, según Woloshin, si ese mensaje está llegando a los hombres que están pensando en hacerse el test.

Para Eggener, los hombres deberían conocer los riesgos y los beneficios del test de PSA y tanto médicos como pacientes no deben asumir que optar por la pesquisa no siempre es la mejor decisión.

FUENTE: Journal of Clinical Oncology, online 29 de marzo del 2011.


Una nueva terapia para la próstata agrandada podría evitar efectos secundarios molestos

El procedimiento aparentemente evita el riesgo de impotencia e incontinencia relacionados con la cirugía, aunque hacen falta más estudios.

Un tratamiento mínimamente invasivo para la próstata agrandada que limita el riego sanguíneo a la glándula parece tan efectivo como la cirugía, pero sin el riesgo de efectos secundarios debilitantes, como impotencia e incontinencia urinaria.

El tratamiento, conocido como embolización de la arteria prostática (EAP) ya está listo para ser usado en ciertos pacientes, en particular aquellos cuya próstata tiene un tamaño superior a los sesenta centímetros cúbicos, "síntomas graves en el tracto urinario inferior y flujo urinario debilitado", aseguró el Dr. Joao Martins Pisco, autor líder de un estudio que debe ser presentado el 29 de marzo en la reunión anual de la Sociedad de Radiología Intervencionista en Chicago.

Sin embargo, otros expertos no están tan seguros.

Los medicamentos se utilizan para tratar a la mayoría de los pacientes de próstata agrandada. Únicamente cerca del diez por ciento cumple los requisitos para la cirugía para extirpar la glándula entera, aseguró la Dra. Elizabeth Kalaver, uróloga del Hospital Lenox Hill de la ciudad de Nueva York.

"Debido a que los medicamentos son tan eficaces, la mayoría de los pacientes que tratamos con cirugía ya están bastante mal", agregó. Y aunque en el estudio se mostró algo de mejoría en los síntomas, no contenía suficientes datos objetivos para mostrar que la nueva técnica supere a la cirugía, dijo.

La hiperplasia benigna de la próstata, también conocida como próstata agrandada, es una afección no cancerosa que millones de hombres que envejecen conocen. La afección aparece cuando la glándula prostática se agranda lentamente y presiona la uretra, lo que obstruye el paso de la orina.

La próstata agrandada se caracteriza por cantidades de síntomas incómodos, como flujo débil o lento de la orina, necesidad urgente de orinar con frecuencia, vaciado incompleto de la vejiga y tener que levantarse varias veces en la noche a orinar.

La cirugía para la próstata agrandada, llamada resección transuretral de la próstata (RTUP), se utiliza para los hombres cuyas próstatas tienen tamaños inferiores a entre 60 y 80 centímetros cúbicos. El procedimiento se realiza bajo los efectos de la anestesia general e implica una hospitalización.

Entretanto, no hay limitación de tamaño con la EAP, para la que solo se usa anestesia local. Además, según los investigadores, se reduce el riesgo de otros efectos secundarios, como pérdida de sangre y eyaculación retrógrada, en la que el semen pasa a la vejiga. La EAP también se puede realizar de manera ambulatoria.

Para el procedimiento, se introduce un catéter en la arteria femoral en la ingle. El catéter envía "granitos" a las arterias que conducen a la próstata, lo que puede obstruir el flujo sanguíneo y conducir al marchitamiento de la glándula.

En el estudio, la EAP ayudó a la mayoría de los 67 pacientes que se sometieron al procedimiento, según los investigadores, que anotaron que los 66 hombres que no habían respondido a los medicamentos experimentaron mejoras en los síntomas, así como reducción en el volumen de la próstata. Luego de nueve meses, ninguno había experimentado disfunción sexual y el 25 por ciento seguía refiriendo mejorías.

Sin embargo, los autores no lo vieron como una gran mejora en los resultados urodinámicos, como mayor velocidad de flujo de la orina, que indicaría lo bien que la vejiga y la uretra se desempeñan. En este aspecto, los pacientes no mejoraron tanto como los que se sometieron a cirugía de RTUP, anotaron.

Otra desventaja es que hasta ahora pocos médicos están capacitados en EAP, aseguró Pisco, jefe de radiología del Hospital Pulido Valente y profesor de la facultad de ciencias médicas de la Nueva Universidad de Ciencias Médicas de Lisboa en Portugal.

Según el material de respaldo del estudio, otros tratamientos mínimamente invasivos para la próstata agrandada que están disponibles actualmente son menos efectivos y conllevan un riesgo mayor de tener que volver a operar.

El Dr. Franklyn Lowe, director asociado de urología del Hospital St. Luke's-Roosevelt de la ciudad de Nueva York, aseguró que la EAP tenía "pocas probabilidades" de ser usada ampliamente para tratar la próstata agrandada.

Los procedimientos quirúrgicos actuales no exigen más de una noche en el hospital generalmente, y las complicaciones como la incontinencia y la impotencia no son comunes.

"La EAP está potencialmente plagada de complicaciones", aseguró Lowe, y agregó que el seguimiento de menos de un año del estudio fue bastante corto para una enfermedad que dura varias décadas.

Debido a que el estudio se presentó en una reunión médica y aún no ha sido publicado en una revista revisada por colegas, los hallazgos deben ser considerados preliminares.


FUENTES: Joao Martins Pisco, M.D., professor and chair of radiology, Hospital Pulido Valente and professor, Faculty of Medical Sciences, New University of Lisbon, Portugal; Elizabeth Kavaler, M.D., urologist, Lenox Hill Hospital, New York City; Franklin Lowe, M.D., associate director, urology, St. Luke's-Roosevelt Hospital in New York City; Society of Interventional Radiology, study abstract and news release, March 29, 2011.

 

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