Temor al dolor | 26 OCT 10

La odontología, el dolor y la ansiedad

El maneo del dolor sigue siendo por mucho la primera preocupación del odontólogo.
Autor/a: MO Carlos Fregoso, MO Haydeé Gómez,MO Eduardo Zonta Rivera,MO Salvador Olivares; Docentes Fac. de Odontología UABC Fuente: Revista Nacional de Odontología México Año 1/ Vol. I/ 2009
INDICE:  1. Desarrollo | 2. Bibliografía
Desarrollo

Introducción

El manejo del dolor sigue siendo por mucho la primera preocupación del odontólogo. Es el principal motivo de consulta, pero también el más frecuente por el que el paciente no regresa. La población debería entender que la prevención no sólo es el método más efectivo en términos de conservación de la salud bucal, sino además, la forma más segura de evitar los procedimientos dolorosos. En caso de enfermedad, la manera más deseable para controlar el dolor sería anular la causa, por ejemplo, eliminar la caries dental. Sin embargo, los procedimientos para hacerlo, a su vez pueden provocar cierta molestia. Esta es la razón primordial por la que la mayoría de las personas sufre ansiedad durante la visita al odontólogo. Tanto el profesional como su paciente deberían entender que la ansiedad afecta considerablemente la percepción del dolor y dificulta el manejo del paciente y su problema de salud bucal. La percepción del dolor varía de un individuo a otro, de una cita a otra; incluso en la misma persona en la misma cita.

Los odontólogos debemos considerar que los pacientes temerosos tienen dificultad para expresar en términos concretos sus sentimientos, ya que están más preocupados por el dolor, lo que entorpece su manejo y el tratamiento. Por el contrario, un individuo tranquilo entiende el dolor en términos más racionales que sentimentales y puede participar en su tratamiento.

Percepción del dolor. La percepción del dolor tiene lugar en la mente; su interpretación es difícil de explicar o describir en términos que signifiquen lo mismo para otras personas, ya que no hay objeto de comparación, como en el caso del sabor, y no se dispone de instrumentos de medición, como la temperatura y el termómetro. De manera que resulta complicado explicar para el paciente y de entender para el odontólogo.

Umbral. La interpretación del dolor varía según la sensibilidad o umbral, lo cual es una especie de límite o barrera que al pasarse desencadena el estímulo doloroso. Este umbral varía de persona a persona. Son hipersensibles o hiperreactivos aquellos individuos que tienen un umbral bajo y que reaccionan pronto y al menor estímulo. Son hiposensibles o hiporreactivas aquellas personas que tienen un umbral alto y necesitan de estímulos mayores para desencadenar el dolor.

Umbral y ansiedad. La ansiedad juega un papel muy importante en el umbral, pues lo altera con mucha facilidad, disminuyéndolo y volviendo a la persona más sensible. Es necesario que el odontólogo detecte estos fenómenos dado que la ansiedad es una respuesta común en la mayoría de sus pacientes, independientemente de su edad, género o condición. Debe aprender a reconocer y a manejar la ansiedad, ya que la reducción de ésta dará como resultado una elevación del umbral y un paciente hiporreactivo que desde luego será más fácil de tratar.

 

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