Suicidios | 02 ENE 12

Correlacionan el uso de antipsicóticos con los indices de mortalidad en individuos con esquizofrenia

El uso prolongado de antipsicóticos se asocia con una menor mortalidad que la falta de administración de estos tratamientos en los sujetos con esquizofrenia.
Autor/a: Dres. Tiihonen J, Lönnqvist J, Haukka J y colaboradores Fuente: SIIC Lancet 374(9690):620-627, Ago 2009

Introducción

Si bien millones de individuos con esquizofrenia son tratados con fármacos antipsicóticos en todo el mundo, se desconocen los efectos de estas terapias a largo plazo sobre la mortalidad. Por otra parte, se ha demostrado que las enfermedades mentales graves se asocian con una disminución importante de la expectativa de vida, no sólo atribuida a la mayor incidencia de suicidios sino también a causas cardiovasculares y pulmonares. Asimismo, los antipsicóticos de segunda generación, utilizados a partir de la década del 90, parecen vincularse con mayor mortalidad de origen cardiovascular en los sujetos esquizofrénicos. Se estima que pueden transcurrir períodos prolongados hasta que estos fármacos desencadenen un aumento ponderal, con posterior aparición de síndrome metabólico y mayores índices de mortalidad precoz. Sobre la base de estos conceptos, los autores llevaron a cabo un estudio poblacional para evaluar la repercusión del tratamiento antipsicótico sobre la mortalidad de los sujetos con esquizofrenia.

Pacientes y métodos

Los expertos obtuvieron datos acerca de todos los pacientes con diagnóstico de esquizofrenia a partir del National Hospital Discharge Register, mientras que la información relacionada con los fallecimientos y las causas de muerte se corroboró en el Servicio de Estadísticas de Finlandia.

La duración del tratamiento con antipsicóticos se estimó mediante el cálculo de la dosis diaria definida (DDD), con datos procedentes de la prescripción por medio del sistema de seguro social. Se evaluaron tanto los efectos adversos agudos como los observados a largo plazo. Asimismo, se realizó el análisis de los sujetos que recibieron monoterapia, por un lado, y de aquellos tratados con esquemas combinados, por el otro.

Se definió como criterio principal de valoración, la mortalidad por todas las causas durante el período de análisis y en términos acumulativos entre los sujetos expuestos al uso de antipsicóticos, en comparación con quienes no recibieron este tratamiento. Se efectuaron, además, análisis individuales para los 6 medicamentos más utilizados (tioridazina, haloperidol por vía oral, clozapina, olanzapina, risperidona por vía oral y quetiapina). Se consideraron criterios secundarios de valoración, la mortalidad por cardiopatía isquémica y los fallecimientos atribuidos a suicidio.

Los datos reunidos se procesaron con pruebas estadísticas específicas, con el cálculo de los hazard ratios (HR) por medio de modelos de riesgo proporcional ordinal de Cox. Se estimó la expectativa de vida de los individuos con esquizofrenia mediante la metodología de Toson y Baker.

Resultados

La población de estudio estuvo conformada por 30 803 varones y 36 078 mujeres, con una media de edad de 51 años y un promedio de seguimiento de 8.6 años. Estos pacientes utilizaron 156 456 368 DDD de antipsicóticos durante un período de evaluación de 11 años. La proporción de administración de antipsicóticos de segunda generación (risperidona, olanzapina, clozapina o quetiapina) se elevó del 12.6% en 1996 al 64.0% en 2006. Por otra parte, la utilización de aripiprazol, sertindol y ziprasidona representó el 0.3% de todas las DDD.

La expectativa de vida de los sujetos con esquizofrenia estimada a la edad de 20 años era de 32.5 años en 1996, en comparación con los 57.5 años de la población general, con una diferencia de 25 años entre uno y otro grupo poblacional. Esta brecha se redujo a 22.5 años en 2006 debido a la expectativa de 37.4 años para los individuos con esquizofrenia y de 59.9 años para la población general. A la edad de 40 años, las brechas respectivas se estimaron en 18.5 años y 17.0 años en 1996 y 2006. Por lo tanto, los expertos sostienen que la expectativa de vida de estos pacientes no se redujo durante el período de observación respecto de la población general.

Asimismo, el riesgo global de mortalidad fue menor en el contexto de la utilización de los antipsicóticos en comparación con la ausencia de tratamiento (HR 0.68; p < 0.001). En el análisis de la mortalidad por todas las causas relacionada con la monoterapia con estos medicamentos, la quetiapina se asoció con mayor riesgo (HR 1.41 en comparación con la perfenazina), mientras que la clozapina se vinculó con la menor probabilidad de fallecimientos (HR 0.74 para la misma comparación). Por otra parte, la clozapina se relacionó con el menor riesgo de suicidio en este grupo poblacional cuando se la comparó con todos los demás fármacos.

En otro orden, los expertos señalan la ausencia de diferencias entre los distintos antipsicóticos en términos de la mortalidad asociada con cardiopatía isquémica. En relación con la mortalidad general, agregan que el riesgo fue significativamente menor entre los sujetos que recibieron un tratamiento a largo plazo respecto de los individuos que no fueron tratados con antipsicóticos (HR 0.81; p < 0.001). Entre los pacientes con al menos una prescripción de medicación, se describió una correlación inversa entre la mortalidad y la duración acumulativa del tratamiento antipsicótico (HR 0.991 para la tendencia anual). No se observó un incremento del riesgo de muerte atribuida a cardiopatía isquémica después de la exposición acumulativa a los antipsicóticos durante 7 a 11 años.

 

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