Consideraciones para el diagnostico y tratamiento | 01 MAR 10

Rosacea ocular en la infancia

La rosácea de la infancia se considera rara en el grupo pediátrico y existen pequeñas series de casos descriptas en el grupo pediátrico. Estos estudios enfatizan la asociación de chalazion recurrente con rosacea en niños.
Autor/a: Dres. Esther Hong y Gayle Fischen Australas J Dermatol. 2009 Nov;50(4):272-5.

Reporte de casos:

Caso 1

Se presenta una niña de 18 meses de edad con una historia de pústulas faciales de 3 meses.  En una erupción pustular en el dorso de las manos se aisló Stafilococo aureus.  Fue tratada con ungüento de mupirocina.  Al exámen se revelaron micropápulas paranasales y periorales.  Inicialmente no había evidencia de lesiones oculares o telangiectasias.  Se realizó el diagnóstico de dermatitis periorificial.  El rash facial respondió bien a eritromicina 50 mg/kg diarios por 2 semanas, seguidas de 30 mg/kg diarios por 4 semanas.

Un mes posterior al curso de 6 semanas de eritromicina , el rash periorificial pustular recurrió.  Otro hisopado de piel reveló S aureus.  Recibió cefalexina.  Los familiares fueron tratados con mupirocina intranasal o en ungüento.  La paciente presentó a los 6 meses posteriores dermatitis periorificial persistente y blefaritis significativa bilateral con chalazion recurrente (fig 1).  La madre y abuela de la paciente presentaban características clínicas de rosácea.  Se realizó el diagnóstico de rosácea facial y ocular y se comenzó terapia con eritromicina oral 30 mg/kg diarios por 12 semanas.  Al exámen oftalmológico se diagnosticó blefaroconjuntivitis.  El resto del exámen ocular fue normal.  Se observó mejoría de los signos cutáneos y oculares luego de 3 meses.  No se observaron efectos adversos con el tratamiento.  Debido a la severidad de la enfermedad ocular previa, se decidió mantener la terapia con eritromicina 30 mg/kg diarios orales por 3 meses más.

 

Caso 2

Se presenta un niño de 3 años con una historia de 7 meses de erupción facial papular en asociación con chalazion recurrente de párpados superiores e inferiores.  Se le administraron antibióticos tópicos y corticoides tópicos que no produjeron mejoría.

El niño recibía inhalatorios preventivos para el asma.  Había una historia familiar de atopía, pero no de rosácea.  Al exámen presentaba pápulas que involucraban la piel paranasal y periorbital (fig 2).  Se observó chalazion, telangiectasia y eritema en ambos párpados.  La fotofobia estaba presente.  Se comenzó con eritromicina 30 mg/kg día, el exámen de presión ocular, corneal y de fondo de ojos fueron normales.  A los 3 meses de tratamiento con eritromicina, no se observó chalazion y la erupción facial resolvió casi completamente, al mes de seguimiento se suspendió el tratamiento y permaneció asintomático.

 

 

 

Caso 3

Se presenta una niña de 12 meses con 2 meses de historia de erupción micropapular facial asintomática y persistente, asociado a lesiones de párpados superiores.  Los tratamientos antibióticos tópicos previos fueron inefectivos. La niña era sana sin otra enfermedad cutánea.  Su tío y madre presentaban rosácea.  El exámen reveló una erupción micropapular en mejillas, perioral y piel infra-orbital.  No había lesiones oculares en éste momento.  Se trató con 30 mg/kg día de eritromicina.  Se observó una excelente respuesta al tratamiento con resolución de la erupción en 3 días y sin lesiones oculares posteriores.  El tratamiento se continuó por 6 semanas.

La rosácea es considerada una enfermedad rara en niños, sin embargo la dermatitis periorificial no es infrecuente.  Aunque ésta última está precipitada por el uso de corticoides tópicos en la cara en adultos, en niños la condición es generalmente idiopática.  Típicamente responde a eritromicina oral en un periodo de 6-12 semanas, aunque puede recurrir, requiriendo repetidos cursos de antibióticos.  En el 2008, Chamaillard y col reportaron un niño con dermatitis perioral y signos oculares que respondieron a metronidazol oral y sugirió que la dermatitis perioral y rosácea se fusionarían.

Se observan 3 casos pediátricos de dermatitis periorificial idiopática (pústulas alrededor de la boca, nariz y ojos, no precipitadas por corticoides tópicos) en quiénes los signos oculares (principalmente chalazion recurrente y blefaritis) estaban también presentes.  Estos casos apoyan la conclusión de Chamaillard y col que la dermatitis periorificial puede ser una característica cutánea de la rosácea ocular de la infancia, más que una diagnóstico diferencial, como lo han sugerido previas clasificaciones.  Es interesante destacar que en 2 de los 3 casos había una historia presente de rosácea.  Este estudio enfatiza que los signos oculares en rosácea pueden preceder los signos cutáneos y necesita considerarse como rosácea ocular para que se pueda instituir un manejo apropiado.  Recientemente, se ha propuesto que los criterios diagnósticos para rosácea de la infancia son los mismos usados en adultos, excepto que el diagnóstico en niños requiere al menos 2 de las características primarias.  Los autores proponen que el diagnóstico de la rosácea de la infancia se haga en la base de al menos una de las características primarias, incluyendo signos oculares como lo muestra la Tabla 1.  Previamente se ha sugerido que la dermatitis periorificial puede diferenciarse de la rosácea pápulopustular pediátrica por la ausencia de signos oculares en la primera y una predilección de la segunda por afectar la parte central de la cara.  Los autores están de acuerdo que la presencia de signos oculares es una característica principal para diagnosticar rosácea en la infancia.

Tabla 1. Características diagnósticas de la rosácea en adultos y niños.

 

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