funcionamiento cognitivo | 17 SEP 13

Beneficios de la citicolina en los enfermos con demencia o con enfermedad de alzheimer

La citicolina participa en la síntesis de los fosfolípidos de la membrana celular. La administración exógena de citicolina podría ser útil en el tratamiento de los enfermos con disfunción cognitiva asociada con el envejecimiento y en las etapas precoces de la enfermedad de Alzheimer.
Autor/a: Dres. Conant R, Schauss A Fuente: SIIC Alternative Medicine Review 9(1):17-31, Mar 2004

Introducción

“La citicolina es una molécula orgánica compleja que funciona como un intermediario en la biosíntesis de los fosfolípidos de la membrana celular”. La citicolina -también conocida como citidina 5´-difosfocolina o CDP-colina- participa en el metabolismo celular; la CDP-colina consiste en ribosa, pirofosfato, citosina y colina.

La colina se metaboliza a fosfolípidos y acetilcolina y se oxida a betaína, un dador de grupos metilo. La citicolina exógena se hidroliza en el intestino delgado y se absorbe como colina y citidina. La citicolina preserva los depósitos sistémicos de colina e inhibe la degradación de los fosfolípidos de la membrana. En Estados Unidos, la citicolina se comercializa como suplemento dietario, mientras que en Japón se la utiliza como fármaco; la sal sódica de citicolina se comercializa en Europa.

Farmacocinética y metabolismo

La citicolina es hidrosoluble y tiene una biodisponibilidad superior al 90%. Los estudios en voluntarios sanos revelaron que la citicolina que se administra por vía oral se absorbe rápidamente; menos del 1% se elimina por las heces. A la hora y a las 24 horas se producen picos de concentración plasmática. La citicolina se metaboliza en la pared intestinal y en el hígado. La colina y la citidina son los metabolitos generados en el intestino; una vez absorbidos se distribuyen por todo el cuerpo y participan en diversas vías metabólicas. En el cerebro se vuelve a formar citicolina.

La citicolina se elimina principalmente por el CO2 respiratorio y por la orina. Luego del primer pico de concentración en plasma se produce una declinación rápida, seguida de un índice más lento de eliminación. Lo mismo ocurre después del segundo pico de elevación en plasma. La vida media de eliminación respiratoria y de eliminación urinaria es de 56 horas y de 71 horas, respectivamente.

Estudios en ratas demostraron que en las 6 a 8 horas después de la administración oral de citicolina, hay un aumento de los niveles plasmáticos de citidina y de colina. La administración prolongada, durante 42 a 90 días, se acompaña de un aumento de la concentración cerebral de fosfatidilcolina, fosfatidiletanolamina y fosfatidilserina, los tres fosfolípidos más importantes de las membranas de las células cerebrales. En los sujetos jóvenes y en los de más edad, la administración de una única dosis de citicolina se asocia con elevación de los niveles séricos de colina. La espectroscopia con resonancia magnética revela que en los pacientes de edad avanzada, la colina cerebral desciende después de la administración de citicolina; en los individuos jóvenes ocurre en fenómeno opuesto, posiblemente porque en los primeros, la citicolina sería captada más rápidamente por las neuronas. A su vez, en los sujetos de más edad, la citidina sería el principal factor de estimulación de la síntesis de la fosfatidilcolina. Se ha visto que en las personas de edad avanzada, la administración de citicolina durante 6 semanas se acompaña de un aumento de los fosfodiésteres cerebrales, productos del metabolismo de los fosfolípidos. La síntesis y el recambio de los fosfolípidos podrían mejorar el funcionamiento cognitivo en el contexto del envejecimiento.

Mecanismos de acción
Precursor de los fosfolípidos
Los metabolitos de la citicolina -colina, metionina, betaína y nucleótidos derivados de la citidina- participan en numerosas vías metabólicas. Las enfermedades que se asocian con degeneración de las neuronas colinérgicas, por ejemplo la enfermedad de Alzheimer (EA), se caracterizan por la deficiencia de los marcadores bioquímicos que intervienen en la neurotransmisión colinérgica. En los pacientes con EA, la citicolina mejora moderadamente la función cognitiva por ser un precursor de la acetilcolina. El cerebro utiliza la colina especialmente para la síntesis de acetilcolina; por ende, puede reducirse la cantidad de colina disponible para la producción de fosfatidilcolina.

La depleción de los depósitos de colina en el cerebro y el incremento de la demanda de acetilcolina pueden promover el catabolismo de los fosfolípidos de las membranas de las neuronas para suplir la demanda de colina. En este contexto, la administración exógena de citicolina podría contribuir con el mantenimiento de la integridad estructural y funcional de las membranas neuronales.

Reparación de la membrana de las neuronas
En los pacientes con accidente cerebrovascular (ACV), la citicolina podría inducir la reparación de las membranas mediante el aumento de la síntesis de fosfatidilcolina y de las neuronas colinérgicas dañadas (mediante el incremento de la producción de acetilcolina), entre otros mecanismos.

La citicolina protege a las neuronas colinérgicas del autocanibalismo -proceso por el cual los fosfolípidos de la membrana se degradan para que se genere la colina necesaria para la síntesis de acetilcolina, en situaciones en las que hay depleción de la colina. La administración exógena de citicolina -por ser una fuente de colina para la producción de acetilcolina- protegería a los fosfolípidos de la membrana y evitaría la muerte celular.

La citicolina también participa en la síntesis de esfingomielina y se vio que se asocia con la recuperación de esta sustancia luego de la isquemia. La cardiolipina -un fosfolípido de la membrana interna mitocondrial- también requiere de citicolina, por mecanismos que todavía no se conocen con precisión. Sin embargo, la citicolina evitaría la hidrólisis de la cardiolipina por la fosfolipasa A2. De hecho, la citicolina inhibe la liberación de ácido araquidónico, un sustrato de la fosfolipasa A2. La reperfusión que sigue a la isquemia se acompaña de una disminución de la fosfatidilcolina. La citicolina restaura los niveles de ácido araquidónico y evitaría así, la activación de la fosfolipasa A2. Este efecto también explicaría la recuperación de la esfingomielina después de la isquemia y la reperfusión en las neuronas del hipocampo.

Efectos sobre el beta amiloide
La citicolina podría contrarrestar el depósito de beta amiloide, una proteína neurotóxica que se considera importante en la fisiopatología de la EA, caracterizada por la formación de placas y de redes de neurofibrillas en el hipocampo. En las ratas, la citicolina evita la degeneración neuronal asociada con la inyección de proteína beta amiloide, reduce la cantidad de células apoptóticas y mejora la memoria. Un estudio en ratas reveló que los componentes de la citicolina se acompañan de un aumento de la excreción del precursor de la proteína amiloide (PPA). Los autores recuerdan que el PPA tiene un péptido que interviene en la formación de los depósitos de amiloide en los pacientes con EA. Cuando se reduce el contenido de fosfolípidos hay una fragmentación anormal del PPA y desestabilización de la membrana celular. La formación de fragmentos amiloidogénicos es un hallazgo que caracteriza al envejecimiento y al daño neuronal. La información en conjunto sugiere que la citicolina podría inducir la regeneración de las neuronas en los pacientes con EA.

Efecto sobre los neurotransmisores
En ratas, la administración diaria de citicolina durante una semana se acompañó de un aumento de los neurotransmisores cerebrales -norepinefrina y dopamina. En cambio, los niveles de serotonina disminuyeron. Posiblemente, la activación de la dopamina y la inhibición de la serotonina podrían explicar el efecto antiparkinsoniano y la estimulación del sistema nervioso central por la citicolina. Los resultados de otra investigación sugieren que la citicolina inhibe la recaptación de dopamina en el cuerpo estriado de las ratas; este mecanismo también podría explicar el efecto terapéutico de la citicolina en la enfermedad de Parkinson.

Estudios en animales
Protección cerebral
La inyección de citicolina en el cerebro de los jerbos antes de la isquemia experimental se asocia con la restauración de la fosfatidilcolina y con inhibición de la liberación de los ácidos grasos libres; el resultado final es la estabilización de la membrana neuronal.

En otro estudio, la citicolina se acompañó de un aumento de los niveles del glutatión, un fenómeno que participaría en la disminución del estrés oxidativo. En modelos con animales, la citicolina administrada por vía intraperitoneal reduce el edema cerebral asociado con la injuria. Por su parte, la citicolina retrasa el daño de la membrana y el compromiso conductual en las ratas espontáneamente hipertensas con isquemia cerebral. En otro modelo animal de ACV, la administración de citicolina en dosis de 500 mg/kg se asoció con una disminución del volumen de la zona infartada. En jerbos, la citicolina evitó el daño de la membrana neuronal luego de la isquemia. El beneficio tal vez estaría relacionado con la menor producción de radicales libres de oxígeno durante el metabolismo del ácido araquidónico.

 

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