Predice la progresión acelerada del espesor de la intima y la media | 08 FEB 10

El síndrome metabólico y la carótida en adultos jóvenes

La obesidad, los niveles altos del colesterol asociado a lipoproteínas de baja densidad y la hiperinsulinemia predicen la progresión acelerada del espesor de la íntima y media de la carótida en los adultos jóvenes.
Autor/a: Dres. Koskinen J, Kähönen M, Juonala M y colaboradores Fuente: SIIC Circulation 120(3):229-236, Jul 2009

Introducción

La enfermedad aterosclerótica -la principal causa de muerte en los países industrializados- comienza mucho tiempo antes de que aparezcan las manifestaciones clínicas. El espesor de la íntima y la media de las carótidas (EIMC), valorado mediante ultrasonografía, es un marcador de la enfermedad aterosclerótica. La progresión acelerada del EIMC se asocia con un aumento significativo del riesgo de eventos cardiovasculares.

En opinión de los investigadores, la exposición a diversos factores aterogénicos durante los primeros años de vida podría inducir cambios en las arterias que favorecen la formación de las lesiones ateromatosas. Por ejemplo, los autores demostraron que el aumento de los factores de riesgo cardiovascular en la niñez predice un incremento del EIMC en los adultos.

El síndrome metabólico (SM) es la combinación de obesidad, trastornos en el metabolismo de la glucosa, hipertensión y dislipidemia. Aunque todavía se discute la utilidad clínica de considerar el SM, en diversos trabajos éste se asoció con un aumento del riesgo de enfermedad cardiovascular. Más aún, algunos estudios transversales revelaron que los adultos jóvenes con SM presentan un aumento del EIMC. Sin embargo, no se dispone de información prospectiva en este grupo de edad y se desconoce si el SM predice la evolución de la enfermedad aterosclerótica en los sujetos jóvenes. El objetivo de este estudio fue evaluar si la presencia de factores convencionales de riesgo cardiovascular y de SM en sujetos de 24 a 39 años se asocia con la progresión del EIMC a lo largo de 6 años en el contexto del Cardiovascular Risk in Young Finns Study.

Métodos

La investigación se inició en 1980 con la finalidad de valorar los factores de riesgo cardiovascular en niños y adultos jóvenes. El primer estudio transversal se efectuó en 1980 y abarcó 3 596 niños y adolescentes de 3 a 18 años. En la investigación participaron cinco instituciones de Finlandia. En 2001, los participantes tenían entre 24 y 39 años; el EIMC se valoró en los seguimientos que se realizaron en 2001 (n = 2 265) y en 2007 (n = 2 197).
En 1 809 sujetos se dispuso de información acerca de los factores convencionales de riesgo cardiovascular.

Se tomaron muestras de sangre para la determinación de los niveles plasmáticos del colesterol asociado a lipoproteínas de baja y alta densidad (LDLc y HDLc, respectivamente), de la proteína C reactiva y la insulinemia.

Se tuvieron en cuenta la talla, el peso y la circunferencia de la cintura; se calculó el índice de masa corporal y se valoró la presión arterial. Los participantes completaron un cuestionario sobre tabaquismo y antecedentes familiares de enfermedad coronaria. Se aplicaron tres definiciones del SM: la del European Group of Insulin Resistance (SM/EGIR), la modificación de la definición del National Cholesterol Education Program realizada por un grupo de expertos del National, Heart, Lung and Blood Institute y de la American Heart Association (SM/NCEPrev) y la clasificación de la International Diabetes Federation (SM/IDF). Sin embargo, en esta versión del artículo sólo se considera la primera de ellas que incluye la hiperinsulinemia y la presencia de al menos dos de los siguientes criterios: glucemia en ayunas de 6.1 mmol/l o más, presión arterial igual o superior a 140/90 mm Hg (o tratamiento antihipertensivo); concentración de triglicéridos de 2.0 mmol/l o mayor, nivel de HDLc de 1.0 mmol/l o menos y circunferencia de cintura de al menos 94 cm en los hombres y de por lo menos 80 cm en las mujeres.

Las ultrasonografías de alta resolución se realizaron según protocolos estandarizados en los cinco centros; la imagen se focalizó en la pared posterior, al inicio de la bifurcación de la carótida y en la carótida común. El EIMC se valoró al menos cuatro veces desde la carótida común izquierda. Una muestra aleatoria integrada por 57 enfermos (2.5%) se volvió a evaluar a los 3 meses para comprobar la reproducibilidad intraindividual.

En el análisis estadístico se aplicó un modelo de regresión ajustado por edad. Las características basales (2001) se compararon mediante la prueba t (para las variables continuas) y de chi cuadrado (para las variables categóricas). Las asociaciones entre los factores de riesgo y los hallazgos en la ultrasonografía se analizaron con los coeficientes de correlación de Pearson.

Coincidentemente con los hallazgos de estudios previos se encontró una correlación inversa entre el EIMC basal y su progresión, de manera tal que en todos los análisis se incluyó el ajuste según el EIMC inicial. La progresión del EIMC en los pacientes con SM y en los sujetos que no lo presentaban se comparó con un modelo ANCOVA; se aplicaron modelos de regresión para determinar la relación entre la progresión y la presencia de cada uno de los componentes del SM. No se registraron diferencias en términos del sexo de forma tal que en los modelos se evaluaron todos los participantes en conjunto.

Resultados

En la muestra de 1 809 sujetos evaluados al inicio (2001) se constató un perfil de riesgo cardiovascular más adverso en los hombres respecto de las mujeres. Además, en 2001 y en 2007, los varones tuvieron un EIMC mayor; el índice de progresión del EIMC también fue más alto en los pacientes de sexo masculino. Al inicio, el 12.5% de los hombres y el 6.5% de las mujeres presentaban SM.

La circunferencia de la cintura y la presión arterial sistólica fueron variables independientes y directamente asociadas con el EIMC, en los dos momentos de valoración. En el modelo que consideró la edad, el sexo y el EIMC al inicio, los factores predictores de progresión incluyeron la circunferencia de la cintura, la concentración del LDLc y la insulinemia. En el modelo final (con ajuste según posibles errores en las mediciones), las estimaciones fueron prácticamente las mismas para la circunferencia de la cintura (beta = 10.1; p = 0.005), para el LDLc (beta = 4.6; p = 0.09) y para la insulina (beta = 6.4; p = 0.045).

Para conocer la asociación entre el SM/EGIR y el EIMC, los autores compararon el índice de progresión del EIMC en los individuos con SM y en los sujetos sin SM en 2001. El índice de progresión del EIMC aumentó en los sujetos con SM/EGIR en comparación con los individuos sin SM, aun después de considerar el tabaquismo, la concentración de la proteína C reactiva, los niveles del LDLc y el antecedente familiar de enfermedad coronaria.

 

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