Entrevista con Charles Nemeroff | 08 AGO 09

Depresión resistente: el 80% se recupera

Congreso de estrés traumático.

En la actualidad, existen diferentes formas de encarar un segundo tratamiento cuando el paciente fracasa en el primer intento.

Sebastián A. Ríos

Sólo uno de cada tres pacientes con depresión responde al tratamiento inicial, una estadística que podría desalentar a los 121 millones de personas que padecen esta enfermedad en todo el mundo y a sus familias. Pero, afortunadamente, hoy las posibilidades de recuperación no se agotan en ese primer intento, y cada vez son más las alternativas terapéuticas a las que se puede recurrir ante lo que se conoce como depresión resistente.

"Cerca del 35% de los pacientes tratados con cualquier antidepresivo alcanzan la remisión en cuestión de semanas, lo que significa que un 65% de los pacientes mejorarán sólo un poco o no mejorarán. En estos pacientes, al menos el 80% puede responder a un nuevo tratamiento", dijo a LA NACION el doctor Charles Nemeroff, director del Laboratorio de Psicofarmacología de la Escuela de Medicina de la Universidad de Emory, Estados Unidos.

"Una depresión resistente al tratamiento es definida generalmente como aquella que no ha respondido a dos antidepresivos que han sido utilizados adecuadamente por un tiempo adecuado y en una dosis adecuada", precisó Nemeroff, que recientemente visitó la Argentina para participar del X Congreso Internacional de Estrés Traumático.

-¿Qué tratamientos se le pueden ofrecer hoy a un paciente con depresión resistente?

-Hay cuatro abordajes para tratar una depresión resistente. El primero es darle un antidepresivo de una clase diferente. El segundo es sumar un segundo antidepresivo de una clase diferente, pero que sea seguro para combinar, o una medicación que no sea un antidepresivo en sí mismo, pero que pueda incrementar la efectividad del antidepresivo.

Luego está el uso de psicoterapia, ya sea en combinación con fármacos o sola. Si bien la psicoterapia mejor estudiada es la cognitivo-comportamental, también hay otras. Y por último hay otros tratamientos que no son ni psicoterapia ni farmacoterapia, pero que han demostrado ser efectivos para el tratamiento de la depresión.

La terapia electroconvulsiva o electroshock, por ejemplo, y un tratamiento más reciente, que es la estimulación magnética transcraneal repetitiva. Y aún más recientemente está la estimulación cerebral profunda, una técnica que ya ha sido utilizada en la Argentina.

-¿Todos estos tratamientos son igualmente efectivos?

-No hay ningún tratamiento que haya mostrado ser mejor que otro tratamiento. Eso no significa que un paciente que no responde a un tratamiento no pueda responder a otro. Si usted realizara una comparación cabeza a cabeza, todos serían igualmente efectivos. Con excepción de la terapia electroconvulsiva, que probablemente sea la más efectiva. Pero puede tener efectos secundarios y suele ser difícil acceder a ella.

-¿Por qué es difícil acceder a este tratamiento?

-El problema es que si bien es muy efectivo, sólo es realizado en centros especializados. De modo que habitualmente hay obstáculos de acceso geográfico para los pacientes. Se realiza bajo anestesia general. Por eso, uno tiene que tener un anestesiólogo presente y frecuentemente un cardiólogo, que también debe ver al paciente; por lo tanto, puede ser muy oneroso. Pero el problema mayor es que una vez que el paciente está bien, tiende a necesitar tratamientos adicionales para mantenerse bien.

 

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