"La verdad y otras mentiras" | 10 SEP 08

Noticias de papá

Acerca de las explicaciones fútiles y los límites de la Medicina.
Fuente: IntraMed 

Hola Doctor:

                      Le escribo para contarle que hemos pasado un mes de Agosto terrible: mi papá tuvo una neumonía y hubo que internarlo. El traslado hacia la capital fue una verdadera “Odisea”. Terminamos en un  sanatorio de su obra social. A pesar de nuestros temores, allí lo atendieron muy bien. Su estado empeoró mucho durante esos días. Se incrementó su demencia senil y estuvo muy excitado. Como trató de escapar en varias oportunidades lo contuvieron atándolo a la cama y así estuvo las dos semanas que duró la internación. También se arrancó la sonda urinaria, se lastimó y orinaba sangre por lo que le practicaron un sondaje vesical permanente. Su estado general decayó como nunca antes había ocurrido. Luego fue necesario trasladarlo a otro geriátrico con un seguimiento médico más estricto. Allí está ahora.

Fueron semanas muy tristes y cargadas de angustia. Usted sabe lo que significa un padre para sus hijos y lo penoso que es ver el avance despiadado y cruel de la vejez. No puedo creer que mi papá, un hombre tan lúcido, ahora tenga un discurso tan disgregado como el que tiene. Ya no podemos mantener esos largos diálogos que teníamos antes de la neumonía. Yo lo sentaba frente a la ventana y pasábamos horas contándonos las mismas historias que ambos sabíamos de memoria. Algunas veces él se perdía y se quedaba en silencio durante unos minutos. Yo lo esperaba. Luego, la conversación continuaba como si nada hubiese sucedido. Nunca me animé a preguntarle hacia dónde se iba durante esos momentos. Por favor dígame, ¿dónde está ahora mi papá en el cuerpo de este hombre? Me mira, busca con los ojos alguna señal  que le diga quién soy. Y no la encuentra. Luego se encierra en un silencio impenetrable y se resguarda de mí como de una extraña que lo amenaza.  Se asusta si lo acaricio. Se cubre la cabeza con los brazos como si esperara que yo lo ataque. ¿En qué mundo está?  Necesito verlo, hablarle, despedirme aunque sea por última vez. ¿Será posible? Tengo miles de cosas para decirle que nunca le dije. Tengo preguntas que hacerle. Cuentas entre él y yo que no han sido saldadas. Tengo perdones que jamás le he pedido y algunas deudas mutuas que no nos hemos pagado. Por favor, haga algo. Devuélvamelo por un instante. Tiene que sacarlo del agujero donde se ha hundido para que podamos hablarnos. No sé qué hacer. ¿Qué es esto que no es la muerte pero es una ausencia aún menos comprensible? ¿Quién es ese hombre que parece mi viejo pero para quien yo no soy nada? Usted sabe lo que yo ignoro. Tiene que explicármelo. Tiene que encontrar una forma de hacerlo razonable.

Perdón por contarle esto. Quería que lo sepa. No conozco a nadie más que pueda escucharme.

 

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