¿Hay un Dr. House en su cabeza? | 12 MAR 08

Despierte Dr. House, he venido a matarlo...

Identificación y rechazo sobre una extraordinaria serie de TV.
Fuente: IntraMed 

Muchas son las transformaciones que la figura del médico ha sufrido en las ficciones televisivas a lo largo del tiempo. Desde el personaje autista y sobrio de Ben Casey al  incontinente y cínico Dr. House. La TV ha continuado con un viejo tópico de la literatura y más tarde del cine. El médico como arquetipo de un ser que reúne el conocimiento y la sensibilidad. Techné y medeos para los antiguos griegos. Es decir: la capacidad de identificar las causas del padecimiento, curar sus huellas en el cuerpo y sanar el alma del individuo que lo sufre. Brujo, chamán o científico, el médico –o como quiera que se lo llame- ha sido una figura infaltable en todas las civilizaciones. Pero el Dr. House es diferente. ..

Más allá de las extraordinarias virtudes narrativas visuales y del guión de esta serie extraordinaria -y que no estoy capacitado para comentar- el personaje encarna muchas de las cosas de las que, empecinadamente, los médicos de hoy nos negamos a hablar.


Elogio del “Narcinismo”:

El cínico, en la cultura griega, se diferenciaba de los demás por su desvergüenza radical, por adoptar modos de vida que escandalizaban a su sociedad, por predicar la autosuficiencia, la libertad de palabra y sentirse liberado de cualquier obediencia a las instituciones, convenciones o leyes. Un cínico se esmeraba en disolver las máscaras sociales y denunciar su falsedad. También Freud advertía que en el humor cínico se halla un elemento de verdad que no podía ser dicho de otra forma más que disfrazado. Así se nos hace más tolerable el enfrentamiento con una verdad insoportable. Pero sobre todo un cínico era alguien que no podía no decir la verdad y, tal vez, esta característica era la que los hacía insoportables.

Se cuenta que Diógenes, fue interpelado por un funcionario quien le dijo: “Si aceptaras la autoridad del rey no te verías obligado a comer lentejas”.  A lo que él respondió: “Si comieras lentejas no te verías obligado a aceptar la autoridad del rey”. Cuestión de valores ¿no?

Nada hay menos tolerable que las verdades que nos resistimos a escuchar. ¿Cuáles serán entonces aquellas que los médicos no queremos conocer?

Nadie que pueda mirarse a sí mismo podrá negar que, bajo la apariencia de una identidad estable, todos albergamos nuestros propios demonios. El Dr. House, liberado del esfuerzo para ocultarlos, pone sus pensamientos más oscuros en palabras y en actos. Es un cínico, pero a diferencia de otros no tiene ningún inconveniente en exhibirlo. Ejerce el “narcinismo” como una forma de vida.
 

 

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