Women’s Health Study | 23 ENE 08
HTA y riesgo de desarrollar diabetes mellitus tipo 2
El aumento de la presión arterial está fuertemente asociado con la incidencia de DM tipo 2.
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Autor: Dres. Conen D, Ridker PM, Mora S, et al. Fuente: Comentario y resumen objetivo: Dr. Ricardo Ferreira. European Heart Journal 2007;28:2937–2943.

Introducción

La incidencia de diabetes mellitus tipo 2 (DM-2) está aumentando rápidamente y con ello también aumenta el riesgo de adquirir enfermedad cardiovascular. EL mismo fenómeno se observa con la presión arterial (PA) y la hipertensión. Tanto la hipertensión como la DM-2 están relacionados con el síndrome metabólico.

Los autores de este artículo buscaron la relación entre la PA y la progresión de la PA con la incidencia de DM-2 en una gran cohorte de mujeres sanas.


Métodos


Participantes. Todas las participantes pertenecían al estudio Women’s Health Study, un estudio aleatorio que evaluó los riesgos y beneficios de la vitamina E y una dosis baja de aspirina como prevención primaria de enfermedades cardiovasculares y de cáncer.

El estudio comenzó en 1993 e incluyó a 39.876 mujeres sanas profesionales de Estados Unidos con 45 o más años de edad. Las participantes fueron divididas en forma aleatoria para recibir 100 mg de aspirina día por medio, 600 UI de vitamina E día por medio, ambos agentes o placebo. Los resultados de esta intervención terapéutica fueron ya publicados y no forman parte del motivo de esta presentación.

Se registraron numerosas variables y el estudio terminó el 31 de marzo de 2004, habiéndolo completado 38.172 mujeres que forman la base de esta evaluación.

Variables analizadas. Las mujeres fueron clasificadas en 4 categorías predefinidas:

  • Menos de 120 mm Hg para la PA sistólica y menos de 75 mm Hg para la PA diastólica (PA óptima).
  • 120–129 mm Hg para la PA sistólica y 75–84 mm Hg para la PA diastólica (PA normal).
  • 130–139 mm Hg para la PA sistólica o 85–89 mm Hg para la PA diastólica (PA normal alta).
  • La participante tomaba medicación antihipertensiva y/o tenía una PA de 140 mm Hg sistólica o 90 mm Hg diastólica (hipertensión).

Otras covariables registradas fueron: edad, tabaquismo, etnia, hipercolesterolemia, presencia de DM-2, índice de masa corporal (IMC), antecedentes familiares de diabetes, actividad física, consumo de alcohol y nivel de educación.


Resultados


La incidencia global de DM-2 fue de 4,5 episodios por 1000 personas-años. En el momento de la selección y agrupación aleatoria el 25,5% de las participantes eran hipertensas, 12,7% tenían PA normal alta, 29,2% eran normotensas y 32,7% tenían PA óptima. Los valores altos de PA se asociaron con edad avanzada, mayor IMC y mayor prevalencia de hipercolesterolemia e historia familiar de diabetes.

Durante un seguimiento promedio de 10,2 años, 1672 de las 38.172 mujeres desarrollaron DM-2. El grupo de hipertensas y de PA normal alta fueron las que más desarrollaron DM-2 (Figura 1).

Figura 1.Tasa de incidencia de DM-2 por 1000 personas/años según el grado de PA. La tendencia fue de p <0,0001.

El aumento de IMC se relacionó con un aumento en la incidencia de DM-2, pero esta relación aumentó considerablemente cuando se agregó el factor hipertensión (Tabla 1).

Tabla 1. Tasa de incidencia de DM-2 por 1000 personas/años ajustada a la edad

IMC

PA óptima

PA normal

PA normal alta

Hipertensión

Normal 0,63 0,96 1,79 2,3
Sobrepeso 2,33 3,38 4,94 7,48
Obesidad 7,58 9,85 13,27 20,53

La presencia de componentes del síndrome metabólico se dio en mayor grado entre las mujeres con PA normal alta y las hipertensas.

Las mujeres que al inicio del estudio eran normotensas, pero progresaron hacia la hipertensión tuvieron un 64% de riesgo de DM-2 y este riesgo se duplicó cuando los valores basales de PA ya eran altos.


Discusión


En este estudio, tanto la PA basal como la progresión de la PA a lo largo del seguimiento fueron fuertes factores de riesgo de DM-2. Este efecto fue independiente del IMC y de otros componentes del síndrome metabólico. Es interesante destacar que las mujeres con PA normal alta tuvieron un riesgo mucho mayor de DM-2 comparadas con las mujeres con PA óptima o normal.

En resumen, de los hallazgos de los autores se puede decir que ni la obesidad ni el síndrome metabólico alcanzan por si solos para justificar el aumento de DM-2. En este estudio, el factor independiente más importante de riesgo de DM-2 fueron la presencia de PA alta al origen del estudio y la progresión de una PA normal inicial hacia la hipertensión durante el seguimiento. El agregado de un aumento del IMC incrementó aún más el riesgo de DM-2.

La disfunción endotelial podría ser uno de los mecanismos fisiopatológicos más comunes que podrían explicar la fuerte asociación entre el aumento de la PA y la incidencia de DM-2. Esta hipótesis se basaría en que tanto el aumento de PA como la presencia de DM-2 están asociados con un aumento de los marcadores de disfunción endotelial y de inflamación.

 

Comentarios

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