Riesgo del 23% de pérdida fetal | 21 NOV 07

Riesgos de la apendicectomía negativa en la mujer embarazada

La apendicectomía negativa en la mujer embarazada se asocia con un riesgo substancial de pérdida fetal .
Autor/a: Dres. McGory ML, Zingmond DS, Tillou A, Hiatt JR, Ko CY, Cryer HM Fuente: Comentario y resumen objetivo: Dr. Rodolfo Altrudi J Am Col Surg 2007; 205(4): 534-540
INDICE:  1. Desarrollo | 2. Bibliografía
Desarrollo

Introducción

La apendicectomía para una probable apendicitis aguda es la emergencia quirúrgica más común durante el embarazo, presentándose en 1 de cada 766 nacimientos.

Remarcablemente, el diagnóstico preoperatorio es incorrecto en el 25% al 50% de las pacientes, por varias razones [1,2]. Primero, la apendicitis puede ser difícil de diagnosticar en la mujer. En una revisión reciente, la certeza diagnóstica global para la apendicitis en la mujer fue del 75,3%, pero esto varió ampliamente entre los hospitales, con tasas de certeza institucional yendo desde 50% hasta 96,7% [3]. Segundo, la presentación clínica de la apendicitis está alterada en la mujer embarazada, particularmente cuando está cercana al término de la gestación.

Históricamente, esta baja tasa de certeza diagnóstica para la apendicitis en la mujer embarazada ha sido aceptada como la consecuencia de una estrategia quirúrgica agresiva para minimizar el riesgo de mortalidad materna y pérdida fetal asociadas con la rotura del apéndice consecutiva a un diagnóstico demorado [4]. Aunque la mortalidad materna ha prácticamente desaparecido, McGee [5] reportó una tasa de pérdida fetal del 2% al 3% con la apendicitis no perforada y del 20% en la apendicitis perforada. Además, Hée y Viktrup [2] reportaron una tasa de pérdida fetal adicional que ocurre durante la primera semana después del egreso hospitalario post-apendicectomía y una investigación previa [6,7] mostró un riesgo adicional de parto prematuro después de la apendicectomía, que es más alto durante la primera semana postoperatoria.

Dada la amplia variación en la certeza diagnóstica para la apendicitis aguda en la mujer embarazada y la mayor incidencia reportada de pérdida fetal y partos prematuros, los autores usaron una base de datos basada en una gran población para evaluar los resultados en las pacientes embarazadas sometidas a apendicectomía. Buscaron responder a las 3 siguientes cuestiones de investigación: ¿Cuáles son las tasas de apendicectomía negativas en mujeres embarazadas? / ¿Cuáles son las tasas de pérdida fetal y parto prematuro en mujeres embarazadas sometidas a apendicectomía y si las mismas varían según el tipo de apendicitis (negativa, simple o complicada) o de operación (abierta, laparoscópica)? / ¿Cuáles son los factores independientes de predicción de pérdida fetal en las mujeres embarazadas sometidas a apendicectomía?

Métodos

Los datos de hospitalización fueron obtenidos del California Inpatient File a través del Office of Statewide Health Planning and Development (OSHPD) [8]. El OSHPD recolecta datos anuales de todos los pacientes internados egresados de todos los hospitales no federales licenciados por el estado de California. Los datos de egreso de los pacientes fueron recolectados para cada internación hospitalaria e incluyeron la siguiente información: datos demográficos (edad, sexo, raza o etnia), datos de admisión y egreso y hasta 20 procedimientos en pacientes internados y 24 diagnósticos por hospitalización. Todos los diagnósticos y procedimientos fueron codificados usando la International Classification of Diseases, 9th Revisión, Clinical Modification (ICD-9, CM). Los datos sobre las muertes fuera del hospital (mortalidad a 30 días) fueron identificados a través del  enlace con la base de datos de los registros de egresos de pacientes del California Death Statistical Master File. En otra parte se describe la metodología de enlace y su validación [9].

Usando el California Inpatient File, todas las pacientes de sexo femenino en California sometidas a apendicectomía abierta o cerrada desde 1995 a 2002 fueron identificadas. Los códigos de diagnóstico del ICD-9 CM para la captura de los casos de apendicectomía fueron: 47.0 apendicetomía; 47.01 apendicectomía laparoscópica; 47.09 otras apendicectomías y 47.02 drenaje de absceso apendicular. Los códigos de diagnóstico del ICD-9 CM usados para identificar la presencia de apendicitis simple o complicada fueron: 540.0 apendicitis aguda con peritonitis generalizada (complicada); 540.1 apendicitis aguda con absceso peritoneal (complicada); 540.9 apendicitis aguda sin mención de peritonitis generalizada (simple); 541.0 apendicitis no calificada (simple) y 542.0 otras apendicitis (simple). La apendicectomía negativa fue definida como la presencia de un código de procedimiento para apendicectomía pero sin código de diagnóstico para apendicitis simple o complicada. Todos los casos de apendicectomías incidentales (47.11 y 47.19) fueron excluidos.

La mujeres embarazadas sometidas a apendicectomía fueron identificadas usando los códigos de diagnóstico 630 a 677, que identifican una cohorte de mujeres con diagnósticos asociados con el embarazo.. Los códigos de procedimientos del ICD-9 CM usados para identificar procedimientos relacionados con el embarazo y sus complicaciones fueron: cesárea (74.1, 74.2, 74.4 ; 74.91 y 74.99) dilatación y curetaje (69.01, 69.02), histerectomía (68.3, 68.4, 68.5 y 68.9), aborto espontáneo (634.0) y muerte intrauterina (656.4). La pérdida fetal fue definida como la presencia de códigos de diagnóstico para aborto espontáneo o muerte intrauterina o un código de procedimiento para dilatación y curetaje. El parto prematuro fue definido como la presencia de códigos de procedimiento para cesárea o histerectomía. Los códigos de diagnóstico del ICD-9 CM usados para identificar diagnósticos alternativos para las apendicectomías realizadas incluyeron: adenitis mesentérica (289.2), leiomioma (218), inflamación de ovario, trompas de Falopio, tejido celular pelviano o peritoneo (614), inflamación del útero (615) y torsión del ovario (620.5). Los códigos de diagnóstico también fueron usados para calcular el Charlson Comorbidity Index (CCI), una medición cuantitativa de la carga de enfermedad comórbida usada comúnmente en las bases de datos administrativas [10].

Los datos demográficos, características clínicas y resultados fueron analizados para toda la cohorte de pacientes sometidas a apendicectomía entre 1995 y 2002. Los resultados fetales después de la apendicectomía materna (pérdida fetal, parto prematuro) fueron estratificados por tipo de apendicectomía (negativa, simple, compleja) y abordaje quirúrgico (abierto versus laparoscópico). La regresión logística multivariada fue usada para identificar los pronosticadores (basados en tasas de probabilidades [TP]) de la variable dependiente, pérdida fetal. Las variables independientes incluidas en el modelo de regresión fueron edad (variable continua), raza o etnia (caucásicos no-hispanos es el grupo de referencia), el CCI (cero es el grupo de referencia versus 1+), tipo de apendicectomía (abierta es el grupo de referencia versus laparoscópica) y tipo de apendicitis (simple es el grupo de referencia versus negativa o complicada).

Todos los análisis estadísticos fueron realizados utilizando el Intercooled Stata 8.0 (Stata Corporation). Las diferencias entre las medias de las variables continuas fueron comparadas usando la prueba de t. Las diferencias entre proporciones para un variable categórica o dicotómica fueron comparadas usando una prueba de proporciones. Un valor de p < 0,05 fue considerado como estadísticamente significativo.

Resultados

Un total de 94.789 mujeres mayores de 18 años de edad fueron sometidas a apendicectomía entre 1995 y 2002 en el estado de California. Dentro de esta cohorte, 3.133 mujeres (3,3%) fueron identificadas con un diagnóstico de embarazo. La apendicectomía laparoscópica fue menos frecuentemente efectuada en las mujeres embarazadas. La tasa de apendicectomía negativa fue substancialmente más alta para las embarazadas. Adicionalmente, las mujeres embarazadas tuvieron una menor incidencia de apendicitis, tanto simple como compleja. Pero las proporciones de pacientes con apendicitis complejas (después de excluir las negativas) fueron del 30% en las embarazadas y del 29% en las no embarazadas (p = no significativa). Hubo una sola muerte materna dentro de los 30 días de la apendicectomía.

Hubo 333 hospitales en el estado de California que realizaron al menos 1 apendicectomía en una mujer embarazada entre 1995 y 2002. Hubo una variación substancial en el número de apendicectomías realizadas en cada hospital, yendo desde 1 a 59. Además, la tasa de apendicectomía negativa por hospital varió entre 3,5% y 100%.

La pérdida fetal o el parto prematuro ocurrieron durante la misma admisión de la apendicectomía en 336 (11%) de las 3.133 pacientes embarazadas. La pérdida fetal ocurrió en el 2% con apendicitis simples, 4% con un apéndice normal y 6% con apendicitis complicada. Un 7% adicional tuvo un aparente parto de emergencia mediante cesárea o histerectomía durante la misma admisión que por la apendicectomía. La apendicectomía resultó en un parto prematuro en el 11% de las pacientes con apendicitis complicada, 4% con apendicitis simple y 10% con apéndice normal. Los resultados en los infantes de esas pacientes no pudieron ser determinados.

La apendicectomía laparoscópica fue realizada en 454 (14%) de las pacientes embarazadas. La tasa de pérdida fetal fue substancialmente más alta en pacientes sometidas a apendicectomía laparoscópica (7%) que en pacientes con apendicectomía abierta (3%). De las pacientes sometidas a apendicectomía laparoscópica, 54% tuvieron una apendicitis simple, 27% un apéndice normal y 19% una apendicitis complicada. La pérdida fetal ocurrió en el 13% de las pacientes con apendicitis complicada sometidas a apendicectomía laparoscópica, en el 8% con apéndice normal y en el 4% con apendicitis simple.

Hubo 725 mujeres embarazadas que tuvieron una apendicectomía negativa. De las mismas, 110 (15%) tuvieron otro diagnóstico, incluyendo adenitis mesentérica, leiomioma.

Inflamación de órganos ginecológicos o torsión de ovario. Los diagnósticos de leiomioma o inflamación del útero fueron más frecuentes en mujeres con apendicectomía negativa que tuvieron pérdida  fetal o parto prematuro en comparación con las mujeres con apendicectomía negativa sin complicaciones en los resultados fetales. No hubo marcadas diferencias entre los 2 grupos para los diagnósticos de adenitis mesentérica, inflamación tubo-ovárica o torsión de ovario.

En cuanto a los resultados de la regresión logística multivariada para identificar pronosticadores independientes de pérdida fetal, cuando se ajustaron por edad, raza o etnia y CCI, la apendicectomía negativa (TP 1,88), apendicitis compleja (TP 2,69) y apendicectomía laparoscópica (TP 2,31) tuvieron probabilidades considerablemente más altas de pérdida fetal, en comparación con la apendicitis simple o la apendicectomía a cielo abierto.

Discusión

Usando un conjunto de datos, basado en población, de 3.133 mujeres embarazadas que fueron sometidas a apendicectomía entre 1999 y 2002, los autores de este trabajo hallaron que la apendicectomía durante el embarazo se asocia con un tasa de pérdida fetal del 4%. Auque la tasa de pérdida fetal fue más alta en las pacientes apendicectomizadas por apendicitis complicadas (6%), fue igualmente pronunciada en pacientes con apendicitis no complicadas (2%) y en aquellas apendicectomizadas con un apéndice normal (4%). La pérdida fetal después de la apendicectomía ha sido previamente reportada como entre un 3% y un 15% [1,5,11-15]. Además, varios reportes recientes han mostrado que la tasa de pérdida fetal es particularmente alta en pacientes con apendicitis complicada (20% al 37%) y durante el 1º trimestre del embarazo [5,12,13]. Los autores del presente trabajo no pudieron determinar el tiempo de gestación, pero encontraron que la tasa de pérdida fetal para la apendicitis complicada fue de sólo el 6%, lo que se compara favorablemente con la tasa de entre 20% y 37% reportada en varios estudios recientes relativamente grandes [5,12,13].

Además de una tasa global de pérdida fetal del 4%, hallaron también que 216 pacientes (7%) tuvieron un aparente parto prematuro por cesárea o histerectomía durante la misma admisión hospitalaria de la apendicectomía. Desafortunadamente, la tasa de parto prematuro es frecuentemente omitida en los reportes sobre apendicitis, pero oscila entre el 15% y el 45% [12,16,17]. La tasa de parto prematuro en el presente trabajo fue del 4% en la apendicitis simple y del 11% en la complicada, lo que se compara favorablemente con la tasa del 13% demostrada por Kort y col. [18], quienes hallaron que existe un riesgo considerable de parto prematuro en la primera semana después de la apendicectomía. Debido a que los autores capturaron sólo pacientes que habían tenido parto prematuro durante la hospitalización inicial para la apendicectomía, lo datos de este trabajo pueden haber subestimado la tasa de parto prematuro después de la apendicectomía. Por el otro lado, es inquietante que la apendicectomía negativa se asociara con una tasa de parto prematuro del 10%, que al menos es tan alta como la tasa de parto prematuro en la apendicitis complicada. Se identificaron diagnósticos diferentes al de apendicitis en las pacientes embarazadas sometidas a apendicectomía y se halló que solamente el 15% de esas pacientes tenían otro diagnóstico, incluyendo adenitis mesentérica, leiomioma, inflamación tubo-ovárica, inflamación uterina y torsión de ovario. Pero no se sabe si esas mujeres podrían haber tenido riesgo de pérdida fetal si no hubieran sido apendicectomizadas.

El segundo hallazgo mayor de este estudio fue que la tasa de apendicectomía negativa en mujeres embarazadas es considerablemente más alta que en las no embarazadas sometidas a apendicectomía (23% vs. 18%; p < 0,05). Históricamente, la certeza diagnóstica para la apendicitis aguda en mujeres embarazadas es bastante baja.

Presumiblemente, una razón para ello es la dificultad para distinguir los signos y síntomas de la apendicitis aguda, de aquellos asociados con el embarazo en si mismo. Maslovitz y asociados [15] reportaron una tasa de apendicectomía negativa del 50% en 38 mujeres embarazadas. Importantemente, no hubo diferencias en los índices clínicos o de laboratorio entre las pacientes con y sin apendicitis. De manera similar, Kort y col. [18] evaluaron 78 mujeres embarazadas sometidas a operaciones no obstétricas; de 31 pacientes que fueron apendicectomizadas, el 48% tenía un apéndice normal y el 18% un apéndice perforado. Hée y Viktrup [2] también reportaron una tasa de certeza del 50% en 117 pacientes del Danish National Patient Registry. Es interesante que el 31% de esas pacientes no tenían patología y que un 20% adicional tenían patología distinta a la apendicitis, tal como quiste de ovario, torsión de ovario, adenitis mesentérica, mioma uterino fibroide y salpingitis. Sólo el 15% de las pacientes con apendicectomía negativa tuvo uno de esos diagnósticos en el presente estudio, como fuera señalado anteriormente. En resumen, la certeza diagnóstica en este estudio fue del 77% en mujeres embarazadas en comparación con el 82% en no embarazadas, lo que se compara bastante favorablemente con aquellos reportes, siendo consistente con los resultados de Andersen y Neelsen [1], que encontraron un diagnóstico preoperatorio correcto en el 75% de las pacientes embarazadas sometidas a apendicectomía.

Lo contrario a un error diagnóstico que resulta en una apendicectomía negativa es una demora en el diagnóstico que resulta en una apendicitis perforada. Esto es particularmente importante porque Wen y Naylor [3] mostraron que la certeza diagnóstica aumenta a medida que asciende la tasa de perforaciones. Las consecuencias del retardo diagnóstico fueron ilustradas en un pequeño estudio de Horowitz y col. [16] quienes señalaron una muerte materna y 3 pérdidas fetales en 6 pacientes con apendicitis perforada. La tasa de apendicitis complicada en el presente estudio fue del 25% en mujeres embarazadas, en comparación con un 28% en no embarazadas. Los datos aquí obtenidos se comparan favorablemente con los de Flum y col. [19] que hallaron una tasa de perforación del 26% en 9.880 mujeres sometidas a apendicectomía no incidental. El hecho de que la proporción de mujeres embarazadas con apendicitis perforada fue substancialmente menor que en las no embarazadas en este estudio sugiere un abordaje más agresivo de la apendicitis en la embarazada. Pero, dado que la tasa de apéndices normales fue más alta en las mujeres embarazadas, una comparación más útil es el porcentaje de pacientes con apendicitis (simple o complicada) que tenían perforación del apéndice. Después de excluir a las pacientes con apendicectomía negativa, los autores hallaron que el 30% de las mujeres embarazadas con apendicitis tuvieron apendicitis complicada, en comparación con 29% de las no embarazadas, sugiriendo que no hubo un retardo significativo en el diagnóstico de apendicitis en las embarazadas.

El diagnóstico clínico de apendicitis aguda durante el embarazo se balancea entre el riesgo de error (resección de un apéndice normal con el riesgo asociado de pérdida fetal o parto prematuro) contra el riesgo de perforación que puede ocurrir mientras se espera para confirmar el diagnóstico. En las pacientes embarazadas, se ha considerado que la perforación aumenta el riesgo de mortalidad materna y de pérdida fetal, lo que resultó en un abordaje quirúrgico agresivo con una alta tasa de apendicectomías negativas. Además, se creía que la incidencia de perforación era mucho más alta en las mujeres embarazadas que en las no embarazadas [20]. La tasa de mortalidad materna por apendicitis durante el embarazo disminuyó del 40% en 1980 [4] al 0,9% en 1976 [13] y virtualmente a cero en este estudio. Claramente, la mortalidad materna no puede ser usada más como una justificación para la alta tasa de apendicectomías negativas y para un uso agresivo de la apendicectomía sin un diagnóstico claro. Similarmente, los datos de este trabajo indican que el porcentaje de pacientes con apendicitis complejas es casi idéntico entre mujeres embarazadas y no embarazadas. Además, los mismos sugieren que el riesgo de pérdida fetal y parto prematuro es casi tan alto en la apendicectomía como en la apendicitis complicada. En efecto, 30% de todas las mujeres que tuvieron una pérdida fetal o un parto prematuro en este trabajo tuvieron una apendicectomía negativa. Dada esta alta tasa de apendicectomía negativa y la incidencia asociada de pérdida fetal, es posible que los esfuerzos para obtener un diagnóstico definitivo antes de la operación puedan disminuir notablemente la pérdida fetal en las pacientes embarazadas con sospecha de apendicitis aguda.

Una manera potencial de incrementar la certeza diagnóstica es mediante el uso de técnicas por imágenes avanzadas. El American College of Radiology recomienda técnicas con radiación no ionizante tales como la ecografía y la resonancia magnética nuclear (RMN) como primera línea en las mujeres embarazadas [21]. La ecografía puede a menudo visualizar un apéndice inflamado sin riesgo para el feto y es el estudio diagnóstico de elección en las pacientes embarazadas que se presentan con dolor en la fosa ilíaca derecha [22]. Otra opción es la RMN, que no tiene efectos deletéreos conocidos sobre el feto y es recomendada por el comité de seguridad de la Society of Magnetic Resonante Imaging para las pacientes embarazadas. La tomografía computada (TC) rara vez es usada en pacientes embarazadas debido al riesgo de radiación para el feto, pero al menos un estudio demostró una tasa de apendicectomía negativa de solamente el 8% en 36 mujeres embarazadas sometidas a apendicectomía [23]. A un adicional de 18 mujeres con sospecha de apendicitis se les ahorró la operación cuando la TC fue negativa.

El hallazgo final de importancia en este estudio fue que la tasa de pérdida fetal después de la apendicectomía laparoscópica en mujeres embarazadas fue considerablemente más alta que para la apendicectomía a cielo abierto (7% versus 3%, p <0,05). De todas las mujeres embarazadas con pérdida fetal, 74% recibieron apendicectomía abierta y 26% laparoscópica. Aunque numerosos ensayos prospectivos y randomizados y meta-análisis de apendicectomía laparoscópica han mostrado resultados conflictivos, al menos un estudio sobre una gran base de datos administrativos mostró una disminución en la morbilidad postoperatoria con la apendicectomía laparoscópica [24]. En el presente estudio, 14% de las mujeres embarazadas recibieron una apendicectomía laparoscópica en comparación con el 23% de las mujeres no embarazadas, durante el mismo período de tiempo. Esto se compara favorablemente con un estudio reciente sobre una base de datos nacional que demostró que el 20% de las mujeres sometidas a apendicectomía habían tenido un procedimiento laparoscópico [24]. El uso de la laparoscopía en la paciente embarazada es controversial. La literatura actualmente disponible demuestra resultados mixtos para la seguridad de la laparoscopía en el embarazo y se basa principalmente se series de casos de instituciones aisladas. Una reporte temprano [25] señaló una pérdida fetal postoperatoria en 4 de 7 embarazadas sometidas a apendicectomía laparoscópica, comparado con cero en 6 con apendicectomía abierta. Esos autores concluyeron que la apendicectomía laparoscópica puede ser lesiva para el feto. Por el otro lado, varios reportes de casos y artículos de revisión reportaron el uso de la laparoscopía durante el embarazo sin ninguna complicación para la madre o el feto [26-28]. Affleck y col. [29] realizaron 45 colecistectomías laparoscópicas y 22 apendicectomías laparoscópicas sin nacimientos con defectos, pérdida fetal o lesión uterina. Pero la tasa de partos prematuros fue del 16% en el grupo laparoscópico en comparación con el 12% (no significativo) en el grupo de apendicectomía abierta, con tasas similares después de la colecistectomía abierta y laparoscópica. Otro reporte anecdótico [30] no mostró complicaciones en 3 pacientes sometidas a apendicectomía laparoscópica por apendicitis aguda pero hubo pérdidas fetales en 2 pacientes con apéndices normales que tuvieron infección uterina.

Esos hallazgos una vez más puntualizan que puede ser la enfermedad no diagnosticada más que la apendicectomía laparoscópica la que conduce a la pérdida fetal. En el presente estudio, los diagnósticos adicionales se presentaron en sólo el 15% de las pacientes con apendicectomía negativa. Tomados en conjunto, estos datos sugieren que la apendicectomía abierta es más segura para el feto que la laparoscópica.

Existen varias limitaciones en este estudio. Primero, es posible que algunos procedimientos y diagnósticos fueran mal codificados. Por ejemplo, la investigación previa demostró que los datos administrativos son menos confiables en pacientes correctamente identificados con apendicectomía negativa que podrían representar ya sea un diagnóstico mal codificado de apendicitis aguda o un procedimiento para una apendicectomía incidental [31]. Segundo, debido a que no hubo acceso a las historias clínicas, pudieron haber existido datos clínicos importantes perdidos, tales como la presencia de peritonitis en los datos del examen físico o el recuento de glóbulos blancos en los de laboratorio. Otras variables adicionales de confusión incluyeron indicaciones para operación y edad gestacional del feto que no pudieron explicarse usando datos administrativos. Por ejemplo, la indicación de operación tuvo probablemente una pequeña relación con los resultados de los autores en las pacientes con apendicitis aguda pero pudo haber influenciado las conclusiones sobre las pacientes con apendicectomía y apéndice normal. En contraste, la edad gestacional del feto pudo haber afectado las conclusiones del estudio y elucidado algo de las diferencias en los resultados entre la apendicectomía abierta y laparoscópica en las mujeres embarazadas. Tercero, los resultados de pérdida fetal y parto prematuro estuvieron limitados a las pacientes internadas en la misma hospitalización que la apendicectomía. Entonces, pudieron haberse subestimado las tasas de pérdida fetal y parto prematuro debido a que los autores no pudieron explorar los eventos que ocurrieron fuera del hospital o durante una readmisión. Finalmente, los resultados estuvieron limitados a mujeres embarazadas en California sometidas a apendicectomía, por lo que no pueden generalizarse a todo el país.

La primera fortaleza de este análisis basado en población en comparación con la serie de casos de instituciones individuales fue la posibilidad de estudiar un gran número de pacientes embarazadas sometidas a apendicectomía. La variabilidad en el número de pacientes embarazadas sometidas a apendicectomía a lo largo del estado de California apoyó la importancia de esta investigación para generar la hipótesis de que la laparoscopía puede ser desventajosa en las mujeres embarazadas. Pero esto debe ser interpretado a la luz de las variables clínicas que no están disponibles en los datos administrativos, tales como el examen físico, datos de laboratorio y edad gestacional del feto. Se necesita una investigación futura usando bases de datos quirúrgicos más detalladas para evaluar el impacto de esas variables sobre la pérdida fetal después de la apendicectomía en mujeres embarazadas.

En resumen, este trabajo representa el estudio más grande en la literatura que evalúa los resultados fetales después de la apendicectomía en mujeres embarazadas. Los autores han mostrado que la apendicectomía durante el embarazo se asocia con un riesgo considerable para el feto, tanto de pérdida fetal como de parto prematuro. El riesgo para el feto parece ser más alto con la apendicectomía laparoscópica, aunque el mismo es substancial aún cuando el apéndice es normal. Finalmente, debido a que la incidencia de apendicitis perforada es casi idéntica en mujeres embarazadas y no embarazadas, parece que la mayor oportunidad para mejorar los resultados fetales es por medio de la mejora de la certeza diagnóstica y reduciendo la tasa de apendicectomías negativas en las mujeres embarazadas.

 

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