Un estudio prospectivo para evaluar un nuevo test | 08 AGO 07

Prueba rápida para la detección de levaduras vaginales

¿Cuá es la relación costo efectividad y la seguridad de esta prueba?
Autor/a: Dres. Ashwin J. Chatwani, Rima Mehta, Sarmina Hassan, Salma Rahimi, Stacey Jeronis,Vani Dandolu Fuente: Traducción y resumen objetivo: Dra. Marta Papponetti Rapid testing for vaginal yeast detection: a prospective study. Am J Obstet Gynecol 2007;196:309.e1-309.e4
INDICE:  1. Desarrollo | 2. Referencias
Desarrollo

La vaginitis es una de las consultas más comunes que reciben los médicos. Cerca del 30% de todos los casos de vaginitis están causados por la infección por Candida albicans como así el 70 al 90% de las candidiasis vulvovaginales; (las infecciones restantes están provocadas por C. glabrata  y C. tropicales). La candidiasis vulvovaginal (CVV) es la consecuencia del desarrollo de varias especies de Candida que pueden estar presentes en la vagina. La presencia de organismos como Lactobacillus acidophilus, la bacteria vaginal más común, ayuda a prevenir el desarrollo y la posterior infección por patógenos como las levaduras. Aunque la CVV puede ocurrir sin un factor precipitante identificable, ciertas condiciones que alteran el equilibrio de la flora vaginal normal predisponen a los individuos al desarrollo de una infección sintomática.

El uso de antibióticos, anticonceptivos orales, dispositivos anticonceptivos, hiperestrogenemia (embarazo, reemplazo hormonal) o ciertas enfermedades como la diabetes mellitas no controlada y el virus de la inmunodeficiencia humana (HIV) pueden aumentar el riesgo individual de desarrollar una CVV.

Las guías actuales recomiendan hacer el screening de la CVV como lo publicó el Centers for Disease Control and Prevention en 2004. El mismo consiste en el examen microscópico, la microscopia directa en solución salina entre portaobjeto y cubreobjeto, la identificación del olor, la determinación del pH y la tinción de Gram.

A pesar de la existencia de estos criterios y de la frecuencia relativa con la que se halla en el consultorio, la considerable superposición de los síntomas de la CVV con otras afecciones vaginales y el aspecto variable del flujo dificultan el diagnóstico correcto. En el consultorio de atención primara, a menudo se hace el diagnóstico presuntivo rápido sobre la base de la historia clínica, las manifestaciones clínicas, el pH vaginal y la microscopia directa (suspensión del flujo en solución salina e hidróxido de potasio). Sin embargo, los autores mencionan varios estudios en los que la detección mediante este método es positivo solo en el 50 al 80% de los casos, en mujeres con cultivos positivos para levaduras, lo cual demuestra que el método posee una certeza limitada.

Otros estudios han mostrado mucha menos sensibilidad que la suspensión en solución salina (39,5%) para el diagnóstico correcto de CVV. En consecuencia, el estándar de otro para el diagnóstico sigue siendo el crecimiento del organismo en el medio de cultivo (agar de Sabouraud). Sin embargo, este método no siempre es práctico por su costo elevado y por su tardanza en brindar el resultado definitivo (7 días). Por otra parte, el autodiagnóstico puede ser inseguro en pacientes con episodios previos de CVV o sin ellos, lo cual puede motivar un tratamiento inapropiado, el retardo del diagnóstico y tratamientos incorrectos, un costo que está relacionado con el tratamiento innecesario y la precipitación de una dermatitis vulvar.

Por otra parte, dicen los autores, para dificultar aún más el diagnóstico de CVV, el costo de llegar al diagnóstico en pacientes con síntomas de vaginitis varía muchísimo, dependiendo de la cantidad de pruebas hechas en la primera visita. Comparado con otras estrategias diagnósticas, el tratamiento empírico tuvo como resultado menos derivaciones (40 vs. 41 a 46%) pero más efectos adversos (11-19% vs. 6%).

Dependiendo de las pruebas utilizadas, el ahorro que se asoció con el agregado del tratamiento empírico mientras se esperaban los resultados fue de 39 dólares promedio y los síntomas se acortaron entre 0,6 y 1,3 días, aún después de tener en cuenta los efectos colaterales adicionales y el costo relacionado con el tratamiento empírico. Sobre todo, hay más disponibilidad de medicamentos de venta libre. Como resultado, más mujeres se autodiagnostican CVV y compran cremas, comprimidos o supositorios vaginales antimicóticos. Pero, los investigadores alertan sobre lo frecuente del error diagnóstico debido a las vaginosis bacterianas, la tricomoniasis y la infección por levaduras, las cuales son difíciles de distinguir con la sola guía de los síntomas; los estudios han demostrado que aproximadamente dos tercios de los productos de venta libre que se venden están destinados al uso terapéutico de mujeres que no tienen CVV.

El uso inadecuado de los medicamentos antifúngicos pueden aumentar la posibilidad de desarrollar resistencia a los medicamentos. Por lo tanto, es importante contar con una herramienta diagnóstica segura, fácil y rápida. La confirmación diagnóstica tanto en el consultorio como en el hogar mediante hisopados vaginales recogidos por la misma paciente puede tener un significado importante en los costos sanitarios y un mejor manejo de la CVV.

Objetivo

El objetivo de este estudio fue determinar el papel, la relación costo efectividad y la seguridad de una prueba de detección rápida de levaduras vaginales, desarrollado por Savyon Diagnostics Inc. Dicho método se comparó con el estándar de oro para el diagnóstico de levaduras vaginales, el cultivo.

 

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