Los elementos fundamentales que implican la necesidad de cuidados paliativos son:
• Presencia de una enfermedad avanzada, progresiva e incurable.
• Falta de posibilidades razonables de respuesta al tratamiento específico.
• Existencia de numerosos problemas o síntomas intensos, múltiples, multifactoriales y cambiantes.
• Gran impacto emocional en el paciente, la familia y el equipo terapéutico, muy relacionado con la presencia, explícita o no, de la muerte.
• Pronóstico de vida inferior a seis meses.
Bases de la terapéutica
1. Una atención integral que tenga en cuenta los aspectos físicos, emocionales, sociales y espirituales. Forzosamente se trata de una atención individualizada y continuada.
2. El enfermo y la familia son la unidad a tratar; esta última es el núcleo fundamental del apoyo al enfermo y adquiere una relevancia especial en la atención domiciliaria. La familia requiere medidas específicas de ayuda y educación.
3. La promoción de la autonomía y la dignidad del enfermo deben prevalecer en las decisiones terapéuticas. Este principio sólo será posible si se elaboran con el enfermo los objetivos terapéuticos.
4. La concepción terapéutica activa implica una actitud rehabilitadora y activa que ayude a superar el no hay nada más que hacer. Esta frase está muy lejos de la realidad y demuestra un desconocimiento y una actitud negativa ante tal situación.
5. El ambiente es un factor determinante. Una atmósfera de respeto, confort, soporte y comunicación influyen de manera decisiva en el control de los síntomas.
La calidad de vida y el confort de las personas antes de su muerte pueden ser mejorados mediante la aplicación de los conocimientos actuales de los cuidados paliativos, cuyos instrumentos son: control de síntomas, apoyo emocional, comunicación, cambios en la organización y un equipo interdisciplinario de profesionales de la salud que trabajen en conjunto para minimizar todos los signos y síntomas que presente el paciente.