Infecciones oculares | 15 MAY 05

Enfermedades infecciosas: Cambios en la susceptibilidad de los antibióticos

El presente estudio analiza la incipiente resistencia o falta de resistencia de agentes patógenos bacterianos.
Autor/a: Dres. Kowalski RP, Karenchak LM, Romanowski EG.  Fuente: Comentario: Dr. Martín Mocorrea Ophthalmol Clin North Am. 2003 Mar;16(1):1-9.

Los antibióticos son un arma potente para luchar contra las infecciones oculares comunes y prevenir complicaciones serias. La queratitis, conjuntivitis y blefaritis son infecciones oculares frecuentes causadas por una serie de bacterias. La endoftalmitis es una infección intraocular provocada por una cirugía ocular (por ej.: catarata), por trauma y, a veces, en forma endógena, por un vector sistémico (septicemia, abscesos, etc.). La queratitis, conjuntivitis y blefaritis son, generalmente, tratadas con antibióticos tópicos, que permiten concentraciones que exceden la dosis bactericida  mínima.

El tratamiento más efectivo contra la endoftalmitis consiste en la inyección de antibióticos en el vítreo (segmento posterior). En general, los antibióticos son efectivos en el tratamiento de las infecciones oculares; sin embargo, surgen vacíos en la terapéutica dado que las bacterias desarrollan resistencia a los antibióticos.

Se puede detener la resistencia bacteriana mediante la reducción del uso profiláctico de antibióticos, rotación de los mismos y enseñando a los pacientes con infecciones serias que deben obtener la identificación de la bacteria y los perfiles de susceptibilidad, además mediante el desarrollo de antibióticos que no adquieran resistencia fácilmente

Los patrones de susceptibilidad a los antibióticos han sido profundamente controlados en el laboratorio del autor, desde 1993.
Antibióticos de espectro reducido como la bacitracina, vancomicina y cefazolina han mantenido su eficacia contra las bacterias gram-positivas a lo largo de los años estudiados (1993-2001). A excepción de la vancomicina, estos antibióticos no son utilizados rutinariamente en los tratamientos sistémicos, lo que representa una clara ventaja para tratar infecciones oculares, ya que la adquisición de resistencia por sobre-exposición es menos probable. La polimixina B también mantiene su eficacia contra la pseudomonas aeruginosa , haemophilus, moraxella y otras especies gram-negativas.

Aunque los antibióticos de amplio espectro (gentamicina, tobramicina, neomicina, trimetoprima y sulfacetamidas) han desarrollado perfiles variados de susceptibilidad en el tratamiento de bacterias gram-positivas y negativas, no se ha detectado una tendencia al incremento de la resistencia. Los patrones de susceptibilidad para los aminoglucósidos tienden a ser buenos contra los estafilococos y excelentes contra las bacterias gram-negativas, pero parecen tener menor cobertura sobre los estreptococos. Especialmente la gentamicina y neomicina parecen ser mejores contra los estafilococos que la tobramicina.

Los antibióticos estáticos -sulfacetamida y trimetoprima- tendrían ventajas selectivas para distintas patologías y organismos patógenos bacterianos. Los sulfacetamidas tienen una actividad in vitro excepcional contra los Strptococcus y Staphilococcus aureus en la conjuntivitis. En la queratitis los Staphilococcus aureus fueron menos susceptibles a los sulfacetamidas. La trimetoprima demostró gran actividad contra las especies haemophilus pero mal resultado contra la Moraxella y otras especies gram-negativas, mientras que los sulfacetamid

 

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