Actualización | 02 ABR 03

Hipertensión arterial y vitamina C

Se exponen en este artículo todos los estudios que han evidenciado una acción favorable de la vitamina C en la reducción de la hipertensión arterial.
Autor/a: Dr. Ricardo Ferreira* Fuente: Artículo de revisión 
Desarrollo

Numerosos estudios epidemiológicos demostraron que un alto consumo de vitamina C en la dieta se asocia con una reducción de la presión arterial. (1-3)

Ness y col. llevaron a cabo una revisión sistemática de todos los estudios de corte y prospectivos relacionados con vitamina C e hipertensión hasta 1997. Respecto a los estudios de corte se analizaron 14 poblaciones. Diez presentaron una asociación inversa entre la concentración plasmática de vitamina C y la presión arterial y tres de cuatro mostraron una asociación inversa entre la ingesta de vitamina C en la dieta y la presión arterial. (4)

En pacientes con factores de riesgo, entre ellos la hipertensión, se comprobó que la vitamina C mejoraba la disfunción endotelial aumentando la biodisponibilidad de óxido nítrico. Este hallazgo junto con las evidencias de los estudios mencionados, determinó que se empezaran a llevar a cabo trabajos intervencionistas. Los resultados de los mismos se describen seguidamente.

Estudios intervencionistas con vitamina C

En lo referente a estudios aleatorizados, Ghosh y col, 5  estudiaron a 48 pacientes de ambos sexos que eran hipertensos y sin medicación. Los participantes fueron divididos en un protocolo doble ciego de vitamina C 500 mg/día o placebo durante 6 semanas. Los registros de presión arterial fueron realizados a la segunda, cuarta y sexta semana. Se efectuaron determinaciones en sangre venosa de vitamina C y peróxidos lipídicos. Se produjo una disminución significativa de la presión arterial sistólica en el grupo tratado versus placebo (-10,3 mm Hg y -4,7 mm Hg respectivamente; p = 0,05). La presión diastólica también descendió pero la diferencia no fue significativa.

Más recientemente, Fotherby y col, 6  observaron que las personas de edad avanzada, tienden a ingerir cantidades bajas de antioxidantes y VC, pese a lo cual existen escasos estudios intervencionistas respecto al beneficio de estas sustancias especialmente en el terreno de la prevención. Los autores llevaron a cabo un estudio en hipertensos de edad avanzada.

Se incorporaron al protocolo 40 participantes mayores de 60 años de edad de ambos sexos. La ingesta de cualquier tipo de medicación previa constituyó un factor excluyente. A los participantes se les efectuó un registro continuo de la presión arterial y una determinación basal de VC y perfil lipídico en plasma. Fueron divididos en forma aleatoria y doble ciego en un grupo que recibió placebo o VC 500 mg/día durante tres meses.

Resultados:

Se observó un cambio leve pero significativo en la presión arterial sistólica de los sujetos normotensos (p<0.05) (figura 1). En 17 participantes, la presión sistólica fue superior a 140 mm Hg o sea que entraría dentro de la clasificación hipertensión estadio I de la clasificación del National Institute of Heart, Lung and Blood Institute de los Estados Unidos. En este subgrupo, la caída de la presión arterial fue significativamente mayor (figura 1). En la determinación de los lípidos, solamente se produjo un ascenso discreto de la HDL en el grupo de mujeres y esto tuvo valor significativo.

En conclusión, los resultados de este estudio sugieren que dosis de 500 mg por día de VC pueden reducir la presión arterial sistólica, especialmente en individuos hipertensos. La importancia de este trabajo reside en que la presión arterial sistólica es considerada, particularmente en sujetos de edad avanzada, un factor de riesgo más importante que la hipertensión a predominio diastólico.


Figura 1: valores de presión arterial sistólica (PAS) en el momento basal y al final del tratamiento (FT) entre los individuos que recibieron placebo y los que recibieron vitamina C.

Duffy y col.(7) estudiaron una población de 39 personas con hipertensión arterial y una edad promedio de 50 años. Esta población fue dividida en un grupo que recibió una dosis inicial de 2 gramos de ácido ascórbico y luego 500 mg diarios durante 30 días y un grupo placebo. Ambos grupos eran homogéneos en lo referente a edad, sexo, dislipidemia, tabaquismo y medicación antihipertensiva asociada. Al comienzo del tratamiento, la presión arterial sistólica fue similar en ambos grupos.

Los valores plasmáticos basales de ácido ascórbico, medidos por HPLC, fueron similares en ambos grupos y luego aumentaron en forma significativa en el grupo tratado. Al término de un mes de tratamiento se observó una correlación inversa entre los niveles de vitamina C y el promedio de la presión arterial (r=0,39, p<0,03).

Este estudio demostró que, el tratamiento prolongado con ácido ascórbico reduce la presión en pacientes hipertensos. El mecanismo no esta completamente esclarecido, pero la hipótesis que prevalece indica que el ácido ascórbico mejora la disfunción endotelial aumentando la disponibilidad de óxido nítrico. Sin embargo, en este trabajo se midió el monofosfato de guanosina cíclico, que es un marcador de la bioactividad del óxido nítrico, no observándose modificaciones.

Hay que tener en cuenta, para explicar esta discrepancia, que los marcadores sistémicos no reflejan con precisión lo que sucede a nivel endotelio o al menos con el monofosfato de guanosina cíclico. Los autores concluyen que la complementación de una medicación hipotensora con ácido ascórbico puede potenciar la acción terapéutica.

Recientemente,(8) se llevó a cabo un estudio doble ciego en una población de  hipertensos en estadio I y II (presión arterial sistólica 140-180 mm Hg o diastólica de 90-100 mm Hg). Los pacientes fueron divididos en 4 grupos según la dosis de vitamina C administrada: 500, 1000, o 2000 mg diarios en dos dosis. No se utilizó un grupo placebo. Se efectuó determinación del perfil lipídico. Los pacientes fueron controlados mensualmente hasta completar un lapso de 6 meses. Todos los pacientes recibían además medicación hipotensora y ésta no fue modificada durante la duración del protocolo.

* El Dr. Ricardo Ferreira, es editor responsable de IntraMed en la especialidad de Cardiología.

 

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