Endocarditis infecciosa | 07 AGO 02

¿Se trata correctamente la endocarditis infecciosa?

Pese a los avances en las técnicas quirúrgicas y de diagnóstico, no se ha conseguido reducir de forma sustancial la mortalidad provocada por esta enfermedad
Fuente: Rev Esp Cardiol 2002; 55: 789 - 790  

El último número de la Revista Española de Cardiología recoge un editorial redactado por la Dra. Pilar Tornosa, del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario Vall d'Hebron de Barcelona, que se pregunta si en nuestros días se trata correctamente la endocarditis infecciosa, una enfermedad con un grave pronóstico. Este editorial comenta el artículo “Endocarditis infecciosa: grado de discordancia entre lo recomendado por las guías clínicas y lo realizado en la práctica”, publicado en el mismo número de la citada revista por Mercedes González de Molina, Juan C. Fernández-Guerrero y José Azpitarte.

En los últimos años, y pese a indudables avances en las técnicas quirúrgicas y de diagnóstico, no se ha conseguido reducir la mortalidad provocada por esta enfermedad de forma sustancial. Es probable que esto se deba a cambios en su espectro clínico: en la actualidad lo habitual es establecer el diagnóstico en pacientes de edad avanzada, con polipatologías y microorganismos difíciles. Esto hace que tanto el tratamiento médico como el quirúrgico sean especialmente complejos y conlleven cifras de morbimortalidad significativas.

Un segundo aspecto relacionado con la falta de mejoras en las cifras de supervivencia podría ser no realizar el tratamiento de forma adecuada. “Si esto fuera así -afirma la Dra. Pilar Tornosa-, existiría un margen de esperanza de conseguir mejores evoluciones clínicas intentando optimizar el tratamiento de los pacientes. Existen guías clínicas sobre la prevención y el tratamiento de la endocarditis infecciosa en diversos países, y concretamente en España. Sin embargo, se dispone de poca información sobre el grado de cumplimiento de éstas. En la bibliografía sólo se cuenta con un trabajo que demuestra que en Francia el grado de cumplimiento de estas guías es escaso y preocupante . Es por esto que el trabajo de González de Molina et al tiene un extraordinario interés”.

“En este trabajo -explica la autora del editorial-, se señala que en España también existe discordancia entre lo recomendado por las guías clínicas y lo realizado en la práctica cotidiana, y sugieren que el alejamiento de las normas puede conllevar una evolución desfavorable. El aspecto más preocupante está en relación con la fase prehospitalaria de la enfermedad y consiste en la toma indiscriminada de antibióticos antes de la práctica de cultivos. Esto indica, por una parte, una práctica médica incorrecta muy generalizada, como administrar antibióticos ante fiebre de cualquier origen; y, por otra, una clara falta de sospecha diagnóstica, lo cual puede ser explicable y difícilmente mejorable dada la rareza de la endocarditis y sus múltiples formas de presentación”.

“Una vez en el hospital, en la etapa de diagnóstico se procedió de forma bastante más correcta. De los datos presentados se deduce que quizá deba insistirse más en la práctica de ecocardiografía transesofágica siempre que surjan dudas diagnósticas razonables y en todos los casos de endocarditis de riesgo. En cuanto al tratamiento, tanto médico como quirúrgico, no parece haber adolecido de incorrecciones graves. Las indicaciones de cirugía fueron correctas. Los autores señalan con acierto que más que las indicaciones de cirugía, la dificultad en la endocarditis es realizar la intervención en el momento más adecuado, lo que no siempre es fácil de decidir. Una vez más estos hechos ponen de manifiesto que ante una enfermedad tan extremadamente compleja las guías de práctica clínica son un instrumento de gran utilidad, pero no eximen de un juicio individual meticuloso”.

En opinión de la Dra. Tornosa, este trabajo demuestra con claridad que la actuación médica en el nivel hospitalario, “si bien es mejorable, también es globalmente aceptable según nuestros conocimientos de la enfermedad. Esto no significa que no deba insistirse en perfeccionar en lo posible las actuaciones terapéuticas”.

En este sentido, comparte con los autores la necesidad de un equipo especializado en cada hospital terciario dedicado al tratamiento de estos pacientes. “De esta manera el grado de cumplimiento de las guías de actuación terapéutica sin duda mejoraría y, además, podrían consensuarse con rapidez decisiones en ocasiones muy difíciles de tomar. Concretamente, las indicaciones quirúrgicas y la práctica de la cirugía se realizarían sin duda con menor demora”.

“También es probable -concluye la Dra. Tornosa- que extremar los cuidados en la instrumentación médica y el manejo de las vías venosas en pacientes de riesgo pueda conseguir disminuir el creciente número de endocarditis nosocomiales graves. Tampoco hay duda de que debe ser un empeño constante seguir difundiendo a toda la clase médica la necesidad de no utilizar antibióticos de amplio espectro de forma indiscriminada ante cuadros febriles sin focalidad infecciosa clara y de realizar hemocultivos antes de utilizarlos si el cuadro febril persiste”.

Webs Relacionadas
Sociedad Española de Cardiología
http://www.secardiologia.es/

 

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