Colestasis neonatal | 24 JUL 02

Atresia de vías biliares

La colestasis o hepatitis neonatal es el aumento prolongado de la bilirrubina conjugada después de los 14 días de vida.
Autor/a: Dr. Checcacci Edgardo 
Diagnóstico

Diversos estudios de laboratorio, de imágenes e histopatología son necesarios para distinguir a la AVB de las demás cusas de colestasis neonatal. 
Bilirrubina total y directa, transaminasas, fosfatasa alcalina, gammaglutamyl transpeptidasa y 5'nucleotidasa sérica no son suficientes para diferenciar con exactitud una hepatitis neonatal de una AVB.

La ecografía es el primer estudio por imágenes para lactantes con ictericia prolongada, debido a su fácil acceso y a la capacidad de detectar un quiste de colédoco, precisar el tamaño y forma de la vesícula biliar y de la vía biliar extrahepática así como también identificar malformaciones asociadas (poliesplenia o asplenia, trastornos que se asocian a la atresia biliar). Sin embargo la ecografía abdominal no puede detectar hepatitis, y la existencia o no de vesícula no incide en el diagnóstico de atresia biliar

Centellografía hepática (test de IDA): en la actualidad es un método de rutina en todo niño con ictericia obstructiva. El tecnesio (Tc99m IDA) o fósfoto (P.P.IDA) marcados permite, en algunos casos, confirmar la existencia de drenaje biliar al intestino. La ausencia del marcador en el intestino delgado dentro de las 24 horas indica atresia biliar. La sensibilidad de la centellografía hepatobiliar es del 100%, pero la especificidad es únicamente del 46% al 88%, porque los pacientes con un sistema biliar permeable pueden no excretar colorante en cantidades detectables dentro del período de prueba de 24 horas. Algunos estudios sugieren que la confirmación de una vesícula funcionante por centellografía descarta la posibilidad de atresia biliar, aún si no se encuentra marcador en el intestino.

Una promisoria  nueva opción de estudio por imágenes para neonatos con presunta atresia biliar es la colangiografía por resonancia magnética, este brinda información con imágenes claras de los conductos biliares, intrahepáticos y del conducto biliar común. La delineación de un conducto extrahepático incompleto y una vesícula atrófica sugieren atresia biliar.
Lamentablemente las imágenes con esta técnica requieren de mucho tiempo y puede ser difícil realizar el estudio en un lactante.

El método seguro y confiable para realizar el diagnóstico de AVB es la biopsia hepática percutánea. Su precisión diagnóstica es aproximadamente del 95% cuando se toma una adecuada muestra. Histológicamente habrá proliferación de conductos biliares en ausencia de conductos biliares extrahepáticos, estasis de bilis en los conductos y hepatocitos, y edema y fibrosis periportal.

El paso a seguir es la laparotomía exploradora con colangiografía intraoperatoria, indispensable antes de cualquier corrección quirúrgica. Es necesario definir si existe o no permeabilidad de la vía extrahepática como de la intrahepática, ya que la atresia puede existir en diferentes niveles anatómicos. Si el diagnóstico se confirma, se proceda a operar.

 

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