Enfoque no farmacológico | 14 NOV 23

Manejo del estilo de vida en la hipertensión arterial

Un compendio de estrategias de primera línea para prevenir y controlar la hipertensión arterial en la edad adulta
Introducción

La hipertensión es el factor de riesgo modificable más importante de morbilidad y mortalidad en todo el mundo.

Los cambios en el estilo de vida son la piedra angular de la prevención y el tratamiento y tanto los gobiernos como la industria son fundamentales para respaldar e implementar estas modificaciones. Además, los cambios en el estilo de vida pueden no sólo reducir y controlar la presión arterial (PA), sino también mejorar la salud cardiovascular y general.

Es importante destacar que las bien conocidas intervenciones en el estilo de vida, como el cambio en la dieta, la moderación del consumo de alcohol, el abandono del hábito de fumar y el ejercicio aeróbico, ahora se han extendido a estrategias menos obvias, como la reducción del estrés, el ejercicio isométrico y la reducción de la exposición a la contaminación.

Aunque los cambios en el estilo de vida son eficaces, siguen siendo difíciles de implementar y mantener a largo plazo porque muchas personas viven en entornos que no son propicios. Además, los médicos suelen estar mal capacitados para ayudar a los pacientes a adoptar comportamientos saludables.

En el presente artículo, los autores analizan la evidencia actualizada que respalda el uso de intervenciones en el estilo de vida en pacientes con hipertensión arterial o personas con riesgo de desarrollarla.

Recomendación general

Se recomiendan objetivos de estilo de vida (resumidos en la figura 1) para prevenir o retrasar la aparición de PA elevada y reducir el riesgo de ECV. Las modificaciones del estilo de vida deben ser la primera línea de tratamiento antihipertensivo en la hipertensión de grado 1. Sin embargo, si el control de la PA no se logra solo con estos cambios, los autores sugieren una combinación de modificaciones del estilo de vida y medicamentos antihipertensivos, ya que los primeros mejoran el efecto del tratamiento farmacológico.

FIGURA 1. Cambios en el estilo de vida. En verde se encuentran los cambios que se deben fomentar, aumentar y respetar, por ejemplo, el consumo de fibra dietética, la mejora de los hábitos de sueño, el aumento del ejercicio y la adopción de estrategias de atención plena. En rojo están los cambios para disminuir o evitar, por ejemplo, el consumo de tabaco y alcohol, el sedentarismo, el consumo de azúcares refinados y la exposición a la sal y la contaminación.

Control de peso
Recomendaciones:

1. La pérdida de peso debe incorporarse a la vida cotidiana, es decir, aumentar el ejercicio incidental, caminar o andar más en bicicleta, o practicar deporte regularmente, estar menos horas sentado, etc.

2. Se debe hacer hincapié en la intervención temprana y los programas de educación sanitaria para mantener un peso saludable durante toda la vida.

3. Para las personas con hipertensión se recomienda una pérdida de peso modesta que pueda mantenerse durante un largo período de tiempo junto con una reducción de la ingesta de calorías.

4. Las intervenciones para perder peso deben basarse en estrategias cognitivo-conductuales (p. ej., entrenamiento en conciencia del apetito, una estrategia de autocontrol en la que los individuos aprenden a identificar señales internas de hambre y saciedad moderadas y a utilizar estas señales para guiar su conducta alimentaria).

5. Se debe controlar la obesidad abdominal. Se deben utilizar puntos de corte étnicos específicos para el índice de masa corporal y la circunferencia de la cintura.

6. El tipo de programa de pérdida de peso elegido debe adaptarse, considerando el peso inicial individual, la edad, el sexo, las comorbilidades y el contexto situacional con el apoyo de un nutricionista.

7. Se fomenta el uso de enfoques innovadores basados en tecnologías de cambio de comportamiento (por ejemplo, aplicaciones, mensajes de texto) para todas las personas con sobrepeso u obesidad.

Actividad física
Recomendaciones:

1. Se debe alentar a todas las personas a realizar actividad física para prevenir o controlar la hipertensión y las enfermedades cardiovasculares.

2. Se debe hacer hincapié en la intervención temprana (desde la infancia) y los programas de educación sanitaria para mantener la actividad física a lo largo de toda la vida.

3. Tanto el ejercicio de resistencia aeróbico como el dinámico o sus combinaciones se pueden utilizar en la prevención y el tratamiento de la hipertensión y las enfermedades cardiovasculares.

4. Los adultos deben realizar entre 150 y 300 minutos de ejercicio de intensidad moderada o entre 75 y 150 minutos de ejercicio vigoroso, o una combinación equivalente, semanalmente.

5. El tipo de actividad/ejercicio elegido debe adaptarse individualmente, considerando el estado físico inicial, las comorbilidades, el tratamiento farmacológico, el contexto situacional y ser de naturaleza progresiva (es decir, comenzar lentamente y aumentar gradualmente la cantidad/intensidad de la actividad).

Nutrición general

A-Sal

Recomendación:
1. Ingesta de menos de 2 g de sodio (-5 g de sal o una cucharadita) por día.

B-Potasio

Recomendaciones:

1. La Administración Europea de Seguridad y Alimentación y la OMS recomiendan una ingesta de potasio de más de 3,5 g por día para adultos, mientras que las Academias

Nacionales de Ciencias y Medicina recomiendan una ingesta de más de 4,7 g por día para adultos.

2. Es necesario considerar las necesidades alimentarias y nutricionales individuales debido a la menor composición corporal entre sexos y las mayores diferencias entre la masa corporal dentro y entre poblaciones.

C-Azúcar

Recomendación:
1.Reducir o limitar la ingesta de azúcar tanto en forma cruda como en alimentos, bebidas y dulces procesados.

D-Fibra

Recomendación:
1. La ingesta de fibra de 25 a 29 g/día confirió la mayor reducción del riesgo, pero los datos de dosis-respuesta sugirieron que más de 30 g/día genera beneficios adicionales.

E-Alcohol

Recomendaciones:

1. El consumo de alcohol debe ser cero para obtener mejores resultados cardiovasculares. Sin embargo, el límite máximo diario recomendado de alcohol el consumo es de dos bebidas estándar para hombres y 1 para mujeres (10 g de alcohol/bebida estándar), aunque se reconoce que no existe un límite seguro de consumo de alcohol para prevenir la hipertensión y los resultados cardiovasculares adversos.

2. Deben evitarse los atracones de bebida.

F. Bebidas no alcohólicas

Recomendaciones:

1. El consumo regular moderado de café (de tres a cuatro tazas por día) no afecta negativamente a la presión arterial ni al sistema cardiovascular y puede ser moderadamente beneficioso.

2. Podrá considerarse la adición de bebidas ricas en nitratos, como zumo de remolacha, zumo de granada y cacao.

 

Ayuno intermitente
Recomendaciones:

1. El ayuno intermitente con restricciones calóricas puede ser beneficioso para perder peso y reducir la presión arterial, pero no es superior a una dieta general restringida en calorías. Por lo tanto, el uso del ayuno intermitente debe depender de las preferencias del paciente y de otras consideraciones.

2. El ayuno, incluso durante el Ramadán o Cuaresma, es generalmente seguro en poblaciones de riesgo bajo a moderado.

 

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