Trabajo de expertos del CONICET | 18 AGO 22

Un circuito molecular y celular capaz de regular el reservorio de VIH latente

Revelan que un circuito constituido por vesículas extracelulares plasmáticas y la proteína Galectina -1 revierte la latencia del virus al interactuar con las células infectadas. El estudio podría ser un punto de partida para nuevas terapias.

Un reciente estudio de científicos y científicas del CONICET revela la existencia de un circuito que involucra a las vesículas extracelulares (estructuras de tamaño nanométrico presentes en todos los fluidos del cuerpo, como la sangre), células del sistema inmune conocidas como macrófagos y a Galectina-1 (una proteína que tiene un rol importante en diferentes patologías), que revierte la latencia del virus y, de esta forma, modula la actividad y el repoblamiento del reservorio viral de VIH. Los resultados de este trabajo fueron publicados en la revista mBio de la Sociedad Americana de Microbiología.

El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) es un patógeno que causa la pérdida progresiva de los linfocitos CD4 -células del sistema inmune involucradas en la respuesta a infecciones- y, de no mediar tratamiento, conduce al síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida). Aunque en la actualidad, el tratamiento con antirretrovirales permite, en la mayoría de los casos, controlar la replicación del virus, estabilizar el número de CD4, prevenir la inmunodeficiencia y reducir la mortalidad, hasta ahora no se ha podido desarrollar una terapia que haga posible erradicar por completo el virus. Aún en los casos en que el tratamiento es exitoso y logra que la carga viral en sangre sea indetectable para los testeos estándar, el virus persiste en estado de latencia en un pequeño grupo de células y, en caso de interrupción de la terapia, puede volver a replicarse.

El desarrollo de terapias que permitan lograr una cura esterilizante (la erradicación por completo de la carga viral y de los reservorios del organismo) es uno de los objetivos centrales de quienes investigan en el campo de VIH. Para conseguir este propósito, resulta fundamental entender mejor la dinámica de los reservorios de VIH. En este sentido, los expertos exploran tanto posibles tratamientos consistentes en atacar a las células en las que persiste la infección a partir de primero reactivar el virus (lo que permitiría distinguir los linfocitos infectados de los no infectados), como otros que se basan en lograr un mayor control y silenciamiento del reservorio viral.

“Muchos individuos que viven con VIH, aun cuando están bajo un tratamiento efectivo con antirretrovirales, tienen una persistente activación de su sistema inmune y un estado de inflamación crónica. Esta situación es considerada una de las claves que explican la persistencia del reservorio viral en las personas bajo tratamiento. Los individuos infectados, aun cuando puedan tener una sobrevida muy larga gracias a la terapia antirretroviral, padecen de distintas complicaciones de salud -cardiovasculares, óseas y metabólicas- relacionadas con la inflamación crónica. En trabajos anteriores mostramos que, en los pacientes con VIH, las vesículas extracelulares estimulan a los macrófagos para que produzcan inflamación. En esta investigación vimos que estas vesículas extracelulares también hacen que los macrófagos expresen altos niveles de Galectina-1 (Gal-1) y la secreten hacia la sangre. Pero además, detectamos que esta galectina, al interactuar con los linfocitos infectados, revierte la latencia”, explicó Matías Ostrowski, investigador del CONICET en el Instituto de Investigaciones Biomédicas en Retrovirus y Sida (INBIRS, CONICET-UBA) y uno de los coordinadores del trabajo.

Aunque la reactivación del reservorio viral inducida por Gal-1 no es peligrosa en términos de que pueda llevar a una persona bajo tratamiento hacia la inmunodeficiencia, podría ser uno de los impedimentos para el logro de la cura esterilizante, o sea, para la erradicación de los reservorios de VIH latente. Alcanzar la cura esterilizante, por otro lado, podría permitir que los pacientes interrumpan el tratamiento sin riesgo de que el virus vuelva a replicarse, así como dar una solución a la patogenia vinculada con la inflamación crónica.

“Esto conduce a la pregunta de si el bloqueo de la expresión de Gal-1 podría contribuir a controlar los reservorios de VIH latente. Otra alternativa sería, por el contrario, estimular la expresión de Gal-1 para ‘despertar’ a las células infectadas y atacarlas mediante otras drogas”, explicó el investigador del CONICET Gabriel Rabinovich, director del Laboratorio de Glicomedicina del Instituto de Biología y Medicina Experimental (IBYME, CONICET- F-IBYME) y también coordinador del estudio.

Lo interesante, en este sentido, es que el equipo de Rabinovich en el IBYME trabaja tanto en el desarrollo de un anticuerpo que permitan bloquear Gal-1 (que se podría usar, por ejemplo, para tratar ciertos tumores), como en el de un agente que mimetiza o estimula la producción de esta proteína (que podría servir para evitar enfermedades autoinmunes).

 

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