Disfunción autonómica y reactividad al estrés | 09 MAY 22

La enfermedad mental afecta la salud cardiovascular

La respuesta del cuerpo al estrés es deficiente, lo que exacerba los efectos negativos del estrés crónico
Autor/a: Nur Husna Shahimi, Renly Lim, Sumaiyah Ma, Choon-Hian Goh, Maw Pin Tan, Einly Lim Fuente: BioMedical Engineering Association between mental illness and blood pressure variability: a systematic review

La enfermedad mental causa estragos tanto en la mente como en el corazón

Antecedentes:

La enfermedad mental representa una importante carga mundial de morbilidad en todo el mundo. Se ha planteado la hipótesis de que las personas con enfermedades mentales tienen mayores fluctuaciones de la presión arterial que conducen a un mayor riesgo cardiovascular y daño a los órganos diana.

Esta revisión sistemática tiene como objetivo (i) investigar la asociación entre la enfermedad mental y la variabilidad de la presión arterial (BPV) y (ii) describir los métodos de medición y análisis de BPV que pueden afectar el patrón y el grado de variabilidad.

Métodos:

Se realizaron búsquedas en cuatro bases de datos electrónicas desde el inicio hasta 2020. La evaluación de la calidad se realizó utilizando los criterios STROBE. Los estudios se incluyeron si investigaron la VBP (incluido el análisis del dominio de la frecuencia o del tiempo) en personas con enfermedades mentales (en particular, ansiedad/trastorno de ansiedad generalizada, depresión/trastorno depresivo mayor, trastorno de pánico y hostilidad) y sin hipertensión. Dos autores examinaron de forma independiente los títulos, los resúmenes y los textos completos. Un tercer autor resolvió cualquier desacuerdo.

Resultados:

Doce estudios cumplieron los criterios de inclusión. Tres estudios midieron el BPV a corto plazo, dos midieron el BPV a largo plazo y siete midieron el BPV a ultracorto plazo. Todos los estudios relacionados con el BPV a corto plazo que utilizaron monitoreo ambulatorio y domiciliario de la presión arterial encontraron un BPV más alto en personas con depresión o trastorno de pánico.

Los dos estudios que midieron la BPV a largo plazo se limitaron a la población de mayor edad y encontraron resultados mixtos. La enfermedad mental se asocia significativamente con un aumento de BPV en adultos jóvenes y de mediana edad.

Todos los estudios de BPV a ultracorto plazo utilizando evaluación autonómica cardíaca estándar; las señales no invasivas continuas de presión arterial y frecuencia cardíaca en los dedos encontraron una asociación significativa entre la BPV y la enfermedad mental. Se observó un resultado mixto relacionado con el grado de inclinación durante la evaluación de la inclinación y entre respiración controlada y espontánea en pacientes con estado psicológico.

Conclusiones:

La revisión actual encontró que las personas con enfermedad mental se asocian significativamente con un aumento de BPV independientemente de la edad. Dado que la enfermedad mental puede contribuir al deterioro de la función autonómica (HRV, BPV), la intervención terapéutica temprana en enfermedades mentales puede prevenir enfermedades asociadas con la desregulación autonómica y reducir la probabilidad de resultados cardíacos negativos. Por lo tanto, estos hallazgos pueden tener implicaciones importantes para la salud física y el bienestar futuros de los pacientes, lo que destaca la necesidad de una reducción integral del riesgo cardiovascular.


Comentarios

Científicos de la Universidad de Australia del Sur han descubierto otra razón por la cual la sociedad debería prestar más atención a la salud mental: está estrechamente relacionada con las variaciones de la presión arterial y la frecuencia cardíaca.

 

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