Transitar lo difícil, más allá de la COVID | 24 ENE 22

Dr. Gustavo Rivara: “Debemos recordar que hubo otras pandemias y que pudimos salir adelante”

El pediatra y neonatólogo peruano, quien también es payaso hospitalario, propone no solo mantener los cuidados sino también la calma. Sostiene que se debe trabajar con las familias “porque la tranquilidad es salud, mientras el miedo se transmite a los niños”.
Autor/a: Celina Abud Fuente: IntraMed 

El doctor Gustavo Rivara, pediatra y neonatólogo en la Clínica Delgado de Lima, Perú, dista mucho de ser un médico típico. Para empezar, no usa bata blanca: su ambo es colorido, con motivos del hombre araña o Toy Story y su voz, siempre calma, no suena a prescripción o mandato sino a acompañamiento. Interesado en la investigación clínica, viajó a diversas locaciones –entre ellas a la Universidad de Harvard, en Boston, EEUU- para profundizar en el dolor en niños. “De pequeño yo era alérgico a los analgésicos y cuando estuve en cuidados intensivos, ya había identificado que la misma medicina me dolía menos con la enfermera más amable, mientras que con la otra, ya me dolía de solo verla”.


Así, de chico, dedujo que había “algo más allá de lo bioquímico” y una parte emocional en este padecimiento. Una vez médico, trabajó en diversos estudios para demostrar métodos analgésicos no farmacológicos, como la música, los estímulos táctiles y la lactancia materna. Rivara viajó a unidades de cuidados intensivos de Suiza e Italia para estudiar la saturación sensorial (cuando saturaban los 5 sentidos de un bebé durante una vacuna, prácticamente no sentían dolor). Tras arribar a esa conclusión, se preguntó: “¿Quién me satura los 5 sentidos positivamente? Pues un payaso de hospital”.

 Así buscó a Wendy Ramos, una famosa payasa hospitalaria en Perú y le propuso hacer un estudio clínico sobre esta línea, que ganó el Premio Nacional de Pediatría 2010 y en el que se demostró que los pequeños sentían menos dolor con estos estímulos. Fue ella entonces quien le dijo a Rivara: “Lánzate a la piscina, tu puedes ser payaso”. Así, con su uniforme colorido a veces y su nariz roja otras, busca brindar tranquilidad a hijos y a padres. También, busca bajar a tierra todo lo aprendido para brindar tranquilidad en tiempos de pandemia.

Dice de sí mismo: “Me gusta el payaso. Cuando visitamos el pabellón de oncología o de niños quemados, es una fiesta. Incluso enseñé trucos de magia en las redes. Siempre con el objetivo de dar calma y funcionó muy bien”. Aquí, la entrevista con IntraMed a un médico que demostró que la risa y la calma es un tema para tomar muy en serio.   

Chicos y pandemia

¿Tras más de dos años, qué supimos de COVID-19 en niños y cómo cursan ellos las distintas variantes?

Afortunadamente vimos una evolución muy buena con porcentajes altos de niños asintomáticos y una minoría de casos graves que pasan a cuidados intensivos, que por lo general tienen una condición clínica previa. Es cierto que con la variante Ómicron estamos viendo más niños sintomáticos, pero por una razón muy simple: como se transmite a tanta velocidad tenemos muchísimas personas infectadas al mismo tiempo. Además los padres comparan y dicen: “Mi hijo está con manifestaciones clínicas y yo no”. Y es porque hay un porcentaje muy grande de adultos que están inmunizados. Este contraste asusta a los padres, pero en realidad los chicos presentan manifestaciones clínicas leves, como la de muchos otros procesos virales que siempre han tenido.

Perú sumó el 17 de enero a los niños de entre 5 y 12 años a la vacunación COVID. ¿Hubo muchas dudas y consultas por parte de los padres?

No falta quienes tienen tremendas dudas, sobre todo por el tiempo corto en el que las vacunas COVID fueron administradas. Lo bueno es que en estos últimos meses tenemos una experiencia con varios millones de niños norteamericanos vacunados de entre 5 y  12 años que no forman parte de un estudio clínico, sino de la vida real. Los hay con todas las condiciones clínicas, con más o menos peso… Todos están siendo vacunados y hasta la fecha no se han encontrado más que las manifestaciones locales de cualquier vacuna, ni complicaciones que pongan en duda a la vacuna COVID, lo  que da bastante tranquilidad.

"Los beneficios de la vacunación globalizada se asocian con volver a muchas actividades necesarias, como la educación presencial, los niños jugando, moviéndose en libertad"

¿Cómo recibió la comunidad médica y científica que comiencen a vacunarse a más niños de cara al inicio de clases?

Como la letalidad por COVID en niños es bastante baja -de uno o dos por millón de infectados- no veremos grandes diferencias en este aspecto (incluso las tasas de hospitalización en ellos son menores que en la influenza o el virus sincicial respiratorio). Pero los beneficios de la vacunación globalizada se asocian con volver a muchas actividades necesarias, como la educación presencial, los niños jugando, moviéndose en libertad, yendo a los jardines de infantes (lo no pueden compararse a las plataformas electrónicas). Además, al volver los niños a la escuela, los padres pueden regresar a sus trabajos, sufrirán menos estrés y ansiedad, es un ida y vuelta. Porque en la consulta vemos niños con gran afectación emocional y ni que decir de los padres.

¿Cómo afectó a los niños la falta de educación presencial y las restricciones y cómo lo están abordando los pediatras?

La afectación fue muy fuerte, pero dependió de cada escenario: de los padres, de cómo haya estado esa familia antes de la pandemia (si estaban bien emocionalmente o a punto de separase), el estado de salud previo, la situación económica, el número de hermanos. Son muchas las cuestiones determinantes. Veo a familias que están súper bien y los niños hasta mejor que antes porque la pandemia les ha permitido estar juntos, viven en una casa grande, con jardín y frente al mar. Pero cuando los padres son muy nerviosos, les transmiten a sus hijos el miedo a salir. O bien niños que han nacido en pandemia han tenido pocas oportunidades para socializar con otros niños y para ellos, el juego es la actividad suprema, como comer, respirar o estudiar. El jugar por jugar con otros niños se ha perdido. Y la vacunación los llevará a una mayor normalidad emocional y física.

Extender la lactancia ayuda a proteger a los chicos que no pudieron vacunarse. ¿Pero hasta cuánto tiempo y cuál es el mecanismo protector?

Cuando una mujer se vacuna en la gestación o en la lactancia, lo que le pasa a su bebé no es la vacuna, sino los anticuerpos (está científicamente probado que la leche materna  de una mujer vacunada los tiene). Ahora, decir que eso le confiera protección al niño… en teoría sí, aunque con pruebas, yo solo puedo asegurar “tu leche tiene anticuerpos”. ¿Cuánto tiempo vas a proteger a tu bebé? Mientras el bebé lacte todo el día, todos los días, va a recibir los anticuerpos de su mamá mientras los tenga. Pero he recibido preguntas de una madre con un hijo de tres meses al que está amamantando y otro un niño de 5 años. Su consulta fue: “¿Doctor, entonces le doy un trago de mi leche a mi hijo mayor para vacunarlo?” Y la respuesta es no, porque no es que yo vacune a un niño con la leche. Y tampoco es viable que a un niño de 5 años lo regrese a la teta. Se trata de aprovechar la lactancia hasta que un niño es lactante. Con dos años, según muchas instituciones, es suficiente, aunque nadie critica a las madres que dan de lactar por más tiempo o que no pueden llegar a los dos años por distintas razones.

La primera imagen que ven los recién nacidos son las madres con barbijos, a la familia con distancia. En materia de neurodesarrollo, ¿se viene una generación de nativos COVID con cambios adaptativos semejantes a los nativos digitales?

 

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