Más de 150.000 muertes anuales | 07 MAR 19
Pico histórico de muertes por suicidio y abuso de sustancias en EE. UU.
Es más del doble de los niveles de 1999, según un escalofriante nuevo análisis de datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC)
Autor: Robert Preidt HealthDay

Las muertes por drogas y medicamentos, alcohol y suicidios en Estados Unidos alcanzaron un máximo histórico en 2017, con un total de más de 150,000.

Esa cifra es de más del doble que los niveles de 1999, según un escalofriante nuevo análisis de datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU., realizado por Trust for America's Health y Well Being Trust, dos organizaciones de políticas de salud.

A nivel nacional, la tasa de mortalidad debida al alcohol, las drogas,  medicamentos y el suicidio aumentó en un 6 por ciento entre 2016 y 2017, de casi 44 a 46.6 muertes por cada 100,000, encontró el estudio. Aunque ese aumento fue más pequeño que en los dos años anteriores, fue más alto que el aumento anual promedio, de un 4 por ciento, desde 1999.

"Es importante ver esperanza en la ralentización de las tasas... pero no es suficiente", señaló en un comunicado de prensa de los dos grupos Benjamin Miller, director de estrategias de Well Being Trust. "No debemos estar satisfechos en lo absoluto. Demasiados estamos muriendo por causas prevenibles".

Los opioides sintéticos están provocando el marcado aumento en las muertes por drogas y medicamentos: se han multiplicado por 10 en los últimos cinco años, y aumentaron un 45 por ciento entre 2016 y 2017.

El número de muertes atribuidas tan solo a los opioides sintéticos excede actualmente a las de todos los medicamentos y drogas en 1999.

En 1999, el fentanilo y los opioides sintéticos provocaban menos de 1,000 muertes al año en todo el país. Tan solo en 2017, más de 1,000 personas morían cada dos semanas por una sobredosis de un opioide sintético.

Los más afectados fueron las personas de 18 a 54 años, los hombres, los negros, los blancos y los habitantes de ciudades. Las muertes por opioides sintéticos se concentraron en gran medida en los estados del noroeste y del oeste medio, encontró el análisis.

Los investigadores también reportaron un aumento del 4 por ciento en las muertes por suicidio entre 2016 y 2017, de 13.9 a 14.5 por cada 100,000. Se trata del mayor aumento desde que se comenzó a recolectar datos en 1999.

Entre 2008 y 2017, las tasas de suicidio aumentaron en promedio un 2 por ciento al año, es decir un total de un 22 por ciento, encontró el estudio.

Los blancos, los varones y las personas en las áreas rurales tenían las tasas más altas de suicidio.

En 2017, la tasa de mortalidad por el alcohol, las drogas y medicamentos y el suicidio fue de 72.4 por cada 100,000 entre las personas de 35 a 54 años de edad. Entre todos los hombres, fue de 68.2 por cada 100,000, y entre todas las mujeres, fue de 25.7 por cada 100,000.

"Como país, debemos comprender mejor y abordar de forma sistemática los factores que impulsan a estas devastadoras muertes por la desesperación", señaló en el comunicado de prensa conjunto John Auerbach, presidente y director ejecutivo de Trust for America's Health.

En general, las tasas de muerte por alcohol, drogas y medicamentos y suicidio aumentaron entre 2016 y 2017 en 43 estados y el Distrito de Columbia. Cinco estados (Massachusetts, Oklahoma, Rhode Island, Utah y Wyoming) experimentaron declives.

Virginia Occidental tenía la tasa más alta por cada 100,000, con 91, seguido por Nuevo México (77), Ohio (69.4), Alaska (67.6) y New Hampshire (66).

Miller planteó que abordar un problema tan complejo no se trata de acumular cambios pequeños, sino de una transformación más amplia.

"Cada vez que logramos progresos (por ejemplo, con los opioides recetados) aparecen nuevos problemas (como los opioides sintéticos)", advirtió.

Auerbach se mostró de acuerdo, y enfatizó que un enfoque en solo uno o dos métodos no es suficiente.

"Necesitamos un método integral que preste atención a las causas originarias (como el trauma infantil, la pobreza y la discriminación) y a las iniciativas posteriores para salvar vidas (como la reversión de las sobredosis y el acceso al tratamiento) y a todo lo que sucede entremedio", añadió Auerbach.

Cada día, más de 90 estadounidenses mueren por sobredosis de opioides.1 El abuso y la adicción a los opioides, incluidos los analgésicos recetados, la heroína y los opioides sintéticos como el fentanilo constituyen una crisis nacional grave que afecta tanto la salud pública como el bienestar económico.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention, CDC) estiman que en ese país la carga económica total derivada del abuso de opioides recetados solamente es de $78,500 millones por año; esto incluye los costos de atención médica, la pérdida de productividad, el tratamiento de la adicción y los costos de intervención de la justicia penal.2

¿Cómo se llegó a esto?

Hacia fines de la década de 1990, las compañías farmacéuticas tranquilizaron a la comunidad médica y volvieron a asegurar que los analgésicos opioides recetados no crearían adicción en los pacientes. Los profesionales médicos, entonces, comenzaron a recetarlos más.  Ello a su vez llevó a una amplia desviación en el uso y el abuso de estos medicamentos antes de que se hiciera evidente que, efectivamente, podían ser sumamente adictivos.3,4 

Las sobredosis de opioides comenzaron a aumentar. En el 2015, más de 33,000 estadounidenses murieron como resultado de una sobredosis de opioides, incluidos los opioides recetados, la heroína y el fentanilo de fabricación ilegal (un poderoso opioide sintético).

Ese mismo año, aproximadamente dos millones de personas en Estados Unidos sufrieron trastornos por consumo de sustancias relacionados con los analgésicos opioides recetados, y 591,000 experimentaron el trastorno por consumo de heroína (estas cifras no son mutuamente excluyentes). Esto es lo que sabemos sobre la crisis de opioides:

  • Aproximadamente entre el 21% y el 29% de los pacientes a quienes se les recetan opioides para tratar el dolor crónico los usan en forma inapropiada.
     
  • Entre el 8% y el 12% desarrollan un trastorno por consumo de opioides.
     
  • Se estima que entre el 4% y el 6% de quienes usan los opioides recetados en forma inapropiada pasan a consumir heroína.
     
  • Alrededor del 80% de las personas que consumen heroína abusaron antes de los opioides recetados.

El tema se ha convertido en una crisis de salud pública con consecuencias devastadoras, entre ellas el aumento del mal uso de los opioides y las sobredosis asociadas, así como también la incidencia creciente del síndrome de abstinencia neonatal debido al consumo y mal uso de opioides durante el embarazo.

El aumento del consumo de drogas inyectables también ha contribuido a la propagación de enfermedades infecciosas tales como el VIH y la hepatitis C. Según se ha visto en el transcurso de la historia de la medicina, la ciencia puede ser un componente importante de la solución a esta crisis de la salud pública.


Más información

El Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas de EE. UU. ofrece más información sobre la crisis de sobredosis de opioides.

 

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