Empleo de suplementos con Omega-3 y la activación cerebral en adultos jóvenes | 21 ABR 17

Empleo de suplementos con Omega-3 y cognición

El empleo de suplementos con ácido eicosapentaenoico durante 30 días reduce los tiempos de reacción y la activación funcional de la corteza cingulada anterior izquierda, en comparación con estadios previos a este tratamiento.
Autor/a: Bauer I, Hughes M, Crewther D y colaboradores Human Psychopharmacology 29(2): 133-144, Mar 2014

Introducción

Si bien en varios estudios se informaron los efectos beneficiosos del ácido eicosapentaenoico (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA) sobre la salud cardiovascular y la neuroinflamación, todavía no es claro si los ácidos grasos omega-3 alteran la función cognitiva del cerebro y si sus beneficios se limitan a algún tipo específico de ácido graso de este tipo. Si bien el EPA y el DHA atraviesan la barrera hematoencefálica con igual facilidad, la concentración del segundo en el cerebro y la retina es varios cientos de veces mayor, posiblemente porque el primero sea más vulnerable a procesos de beta oxidación y degradación, por lo que a largo plazo parece incorporarse menos a las membranas celulares.

En el primer estudio que incluyó resonancia magnética nuclear (RMN) funcional para evaluar los efectos de los ácidos grasos omega-3 se observó que la administración de suplementos con DHA durante 8 semanas, en niños de 8 a 10 años, se asoció con mayor activación funcional de las regiones cerebrales prefrontales dorsolaterales, pero estos cambios no se relacionaron con tiempos menores de reacción o mayor certeza en las pruebas de rendimiento. Los efectos de los suplementos con EPA aún fueron menos estudiados, pero se informó que su uso se asoció con mayor velocidad de procesamiento mental, menor aparición de latencias electromiográficas y modificación de la relación entre las bandas theta y las alfa. Según los autores, la administración de EPA durante 30 días mejora el rendimiento en pruebas de reacción en adultos.

► Materiales y métodos

Se incluyeron en el presente estudio 13 individuos: 4 hombres, de 20 a 34 años, con visión normal, sin enfermedades neurológicas o psiquiátricas conocidas y que no recibieran suplementos con aceite de pescado al menos durante 4 semanas antes de las pruebas. Once personas completaron 3 sesiones de 2 horas de RMN funcional (luego de llevar a cabo las pruebas cognitivas de la Swinburne University). Los participantes fueron evaluados antes de la administración de los suplementos, luego de 30 días de ésta y después de un segundo período de uso (entre el primero y el segundo, transcurrieron otros 30 días). Se determinaron los niveles plasmáticos de fosfolípidos en los tres momentos analizados. Los participantes recibieron dos tipos de aceites de pescado diferentes para agregar a sus dietas: en primer lugar, 400 mg de aceite de pescado natural, rico en EPA (3 veces mayor proporción que la de DHA) y, por otro lado, 4 partes de DHA por cada parte de EPA (compuesto de aceite natural de pescado, tocoferol alfa, aceite de onagra vespertina y aceite de tomillo). Los pacientes también recibieron 6 cápsulas diarias y fueron instruidos para consumir la mitad a la mañana y la mitad, a la noche.

Para el análisis estadístico se realizaron pruebas de la t de Student pareadas y se consideraron significativos los valores de p < 0.05.

► Resultados

La administración de suplementos con EPA se asoció con la reducción significativa de la concentración de ácidos grasos omega-6 (p = 0.03), en tanto que el DHA los disminuyó en menor medida, en comparación con las concentraciones basales. Por otro lado, el consumo del segundo compuesto se asoció con niveles menores de ácido araquidónico (p = 0.02), en tanto que la dieta con el primero se relacionó con reducción leve de este ácido. El empleo de los suplementos con EPA se asoció con la reducción de los tiempos de reacción de la prueba de coherencia entre colores y palabras (p = 0.04), sin cambios en los tiempos de reacción o la certeza en las pruebas de memoria espacial de trabajo. Se detectó activación funcional en las regiones dorsolaterales prefrontales y frontoparietales y la corteza cingulada anterior. El consumo de EPA se asoció con mayor activación del giro precentral derecho durante la prueba de coherencia entre colores y palabras (p = 0.02), en comparación con la ausencia de tratamiento. Además, se observó reducción de la activación en la corteza cingulada anterior izquierda durante las pruebas de contraste de interferencia (p = 0.05). Por otro lado, se detectó mayor activación del giro precentral izquierdo durante las pruebas de falta de coherencia en sujetos que recibieron DHA, en comparación con momentos previos a la dieta (p = 0.04). El análisis estadístico reveló significativamente mayor activación en el giro precentral derecho durante la prueba de memoria espacial de trabajo en los sujetos que recibieron DHA (p = 0.05), en comparación con los resultados basales.

 

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