Evaluación de la suplementación alimentaria con Ácidos Grasos Omega-3 | 20 ABR 17

Valoración crítica de los ácidos grasos Omega 3 en el tratamiento del trastorno por déficit de atención con hiperactividad

El trastorno por déficit de atención con hiperactividad es un cuadro frecuente en los niños en edad escolar.

Introducción al uso emergente de omega-3 en el trastorno por déficit de atención con hiperactividad

Una alteración del neurodesarrollo frecuente en la infancia, pero que puede persistir hasta la adultez, es el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Se estima que su prevalencia en el mundo es del 7.2% y afecta con mayor frecuencia a los varones. Los pacientes con TDAH, según los criterios del Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM®), pueden clasificarse en 3 grupos: principalmente inatentos, principalmente hiperactivos/impulsivos o una combinación de ambos. La presencia de síntomas de inatención y/o hiperactividad por un período de al menos 6 meses, frecuentemente asociados con problemas de la conducta social y las relaciones con los pares, permite realizar el diagnóstico. También es frecuente que se asocie con dificultades en el aprendizaje, y alteraciones en la conducta y el humor.

El metilfenidato, un fármaco estimulante, es una de las estrategias terapéuticas utilizadas con mayor frecuencia en los niños con TDAH. Sin embargo, solo actúa sobre los síntomas y no sobre la causa. Además, su perfil de efectos adversos, como la disminución del apetito, el insomnio y las cefaleas, y la falta de conocimiento sobre sus efectos a largo plazo, llevan a las familias a posponer el tratamiento por meses o años. Las dificultades asociadas con el tratamiento con fármacos estimulantes llevaron a la búsqueda de alternativas menos nocivas. En este contexto, la suplementación con ácidos grasos poliinsaturados omega-3 (AGPI-omega-3) surgió como una alternativa viable.

El TDAH es un trastorno multifactorial relacionado con factores genéticos y ambientales. Estos últimos incluyen el déficit de AGPI-omega-3. La disminución de las concentraciones de esos ácidos repercute en el desarrollo del sistema nervioso central y explica por qué la suplementación es una aproximación interesante, ya que los precursores de los AGPI-omega-3 y omega-6 son nutrientes esenciales que no pueden ser producidos por el organismo y deben adquirirse mediante la dieta.

Los principales objetivos del presente estudio fueron realizar una revisión crítica de la literatura reciente sobre los AGPI-omega-3 en el tratamiento de TDAH, y determinar la eficacia de los tratamientos combinados, la calidad del diseño de los ensayos clínicos, y la seguridad y tolerabilidad de los suplementos dietarios.

Fundamentos del uso de los omega-3 en el TDAH

En la soja, la canola y los vegetales de hojas verdes es posible encontrar ácido alfa-linoleico (AAL), el cual pertenece a la familia de los AGPI-omega-3. Este puede convertirse en ácido docosahexaenoico (ADH), que cumple un papel importante en la formación, fluidez y permeabilidad de las membranas neuronales. Por su parte, el ácido eicopentanoico (AEP) es un precursor intermedio asociado con la producción de moléculas de señalización antiinflamatorias: los eicosanoides.

La presencia de altas cantidades de AGPI omega-3 y omega-6, especialmente ADH y ácido araquidónico (AA), en las membranas neuronales es un argumento por el cual los AGPI-omega-3 pueden ser buenos candidatos para el tratamiento del TDAH. Un segundo argumento es que el desequilibrio entre AGPI omega-3/omega-6 en la sangre y en las células plasmáticas de los pacientes con TDAH podría provocar una neuroinflamación.

Métodos

Entre enero de 2000 y marzo de 2016 se realizó una búsqueda en las bases de datos MEDLINE, PubMed y Web of Science, utilizando las palabras claves “attention deficit hyperactivity disorder”, “omega-3” y “omega-6”, “poly unsaturated fatty acids", “DHA”, “EPA”, “gamma-linolenic acid”, “ALA”, y  “fish oil”. Además, se buscaron las referencias de las revisiones, estudios y metanálisis. Los criterios de inclusión fueron: tratamiento con AGPI-omega-3 o una combinación con AGPI-omega-6, un diseño de estudio abierto sin grupo placebo o a doble ciego con grupo placebo, y diagnóstico o sospecha de TDAH. También se incluyeron los estudios que incorporaron a pacientes con comorbilidades y aquellos en los que los pacientes recibieron tratamiento con antioxidantes.

Resultados

Los participantes de los estudios fueron mayoritariamente niños en edad escolar, de 6 a 13 años, el sexo predominante fue el masculino y el diagnóstico de TDAH fue realizado por un médico según los criterios del DSM-IV®.  Los niños con comorbilidades severas, como epilepsia, retraso mental, trastornos del espectro autista, malformaciones encefálicas e insuficiencia mental, fueron excluidos; sin embargo, los individuos con comorbilidades moderadas (dificultades en el aprendizaje, trastornos del desarrollo de coordinación, trastorno desafiante oposicionista y trastornos de conducta) se incluyeron. El tamaño de las cohortes varió de 9 a 697 individuos y la duración de los estudios fue de 8 a 16 semanas.

Resultado de los estudios no controlados con placebo

Cinco estudios abiertos, que excluyeron el tratamiento con placebo, evaluaron el efecto de los AGPI en los síntomas del TDAH. En todos ellos se evidenciaron mejoras en los síntomas del TDAH en los cuestionarios conductuales. Más aún, se encontró un efecto positivo en el perfil de ácidos grasos sanguíneos en 3 de estos trabajos.

Uno de estos estudios, realizado por Barragán y colaboradores, comparó la administración de suplementos alimentarios con AGPI (174 mg de ADH, 558 mg de AEP y 60 mg de GLA) contra la medicación estimulante y una combinación de ambos. Se observó que la suplementación exclusiva fue menos efectiva que los 2 esquemas restantes. Además, el tratamiento combinado no fue más eficaz que la monoterapia con metilfenidato, pero se asoció con menos efectos adversos.

Los estudios de Sorgi y colaboradores y de Germano y colaboradores utilizaron un suplemento alimentario con alto contenido de ADH y AEP (5400 mg de DHA y 10 800 mg de EPA; y 2202 mg de ADH y 4149 mg de AEP), mientras que el estudio restante se basó en la suplementación con AAL.

Resultado de los estudios con doble enmascaramiento y controlados con placebo

Tratamiento basado en AGPI de cadena larga omega-3

Se encontraron 4 estudios que evaluaron el tratamiento basado en AGPI-omega-3 de cadena larga, exclusivamente. El tipo y la cantidad de AGPI-omega-3 variaron en los diferentes trabajos y todos los pacientes recibieron medicación estimulante. Uno de los estudios utilizó solo ADH (345 mg por día) en combinación con metilfenidato y no pudo demostrar mejoras sintomáticas. Sin embargo, se observaron mejoras significativas en los síntomas del TDAH en los 3 estudios restantes, que utilizaron una combinación de ADH y AEP.

De acuerdo con lo mencionado, el tratamiento con ADH exclusivo no obtuvo resultados promisorios, pero la combinación de ADH y AEP pudo mejorar algunos de los síntomas del TDAH.

Ensayos con ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga omega-3 y vitamina E

Como medida de protección frente a la oxidación de los ácidos grasos, 4 estudios agregaron vitamina E al tratamiento con AGPI-omega-3. En estos estudios, se administraron 10-15 mg de vitamina E junto con AGPI-omega-3 a pacientes tratados con medicación estimulante. Ninguno de los 4 estudios consiguió demostrar alivio en los síntomas del TDAH.

Ensayos con ácidos grasos omega-3 y omega-6

 

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