Trastorno multifactorial | 28 ABR 14

Trastornos metabólicos debidos a la carencia de sueño

En esta revisión se resume la evidencia sobre un vínculo causal entre la carencia de sueño y los rasgos metabólicos adversos que caracterizan al síndrome metabólico.
Autor/a: Dres. Sebastian M Schmid, Manfred Hallschmid, Bernd Schultes Lancet Diabetes Endocrinol 2014 Published Online March 25, 2014

Introducción

La salud metabólica depende, además de la predisposición genética, de factores conductuales, como los hábitos alimentarios y la actividad física. La carencia de sueño, trastorno que caracteriza los hábitos de vida de las sociedades modernas, representa cada vez más otro factor conductual que afecta adversamente la salud metabólica.

Pocas horas de sueño, alteración de su calidad y patrones irregulares de sueño y vigilia se asociaron con rasgos metabólicos adversos, como obesidad y alteraciones del metabolismo de la glucosa, que son características del síndrome metabólico.

Datos de estudios experimentales señalaron mecanismos por los que la falta de sueño podría generar enfermedades metabólicas, donde son importantes las vías neuroendocrinas nerviosas centrales que controlan la homeostasis de la energía y el consumo de alimentos. Vías periféricas, como las que regulan la función de los adipocitos, también parecen ser sensibles al sueño insuficiente.

En esta revisión se resume la evidencia sobre un vínculo causal entre la carencia de sueño y los rasgos metabólicos adversos que caracterizan al síndrome metabólico.



Estudios de observación que vinculan la carencia de sueño con trastornos metabólicos

Síndrome metabólico

El síndrome metabólico se define como un conjunto de alteraciones metabólicas, entre otras, obesidad visceral, alteración del metabolismo de la glucosa, dislipidemia e hipertensión arterial. Todas ellas aumentan el riesgo de morbimortalidad cardiovascular. Varios estudios de observación investigaron la asociación entre la escasa cantidad de sueño y la prevalencia del síndrome metabólico.

1- Un análisis transversal de los datos del Adult Health and Behaviour Project, con 1214 participantes de 30-54 años, mostró una clara asociación entre la escasa cantidad de sueño y el aumento de la prevalencia del síndrome metabólico. Mientras que la prevalencia de éste en toda la cohorte fue del 22%, aumentó al 48% en los que dormían pocas horas (6-7 hs por noche) y al 83% en los que dormían muy pocas horas (<6 hs por noche). Es de observar que el sueño prolongado (>8 hs por noche) también se asoció con mayor prevalencia del síndrome metabólico.

2- El análisis de los datos del US National Health Interview Survey, con más de 56000 adultos, mostró que la duración del sueño corta (<7 hs por noche) y larga (>8 hs por noche) se asocia con mayor probabilidad de obesidad, diabetes tipo 2, hipertensión y enfermedad cardiovascular.

3- La evidencia sugiere que tanto la duración del sueño como su calidad se vinculan con la salud metabólica. En una cohorte de mujeres de 46-57 años, la poca eficiencia del sueño nocturno–es decir mucho tiempo acumulado de vigilia durante la noche- se asoció independientemente con la prevalencia del síndrome metabólico. El sueño superficial y los trastornos del sueño relacionados con trastornos respiratorios también se asociaron con el síndrome metabólico. En este estudio la calidad del sueño se evaluó objetivamente por registros polisomnográficos.

4- En el Pittsburgh Sleep Quality Index (PSQI), un estudio mostró la asociación entre la mala calidad subjetiva del sueño y el síndrome metabólico -ie, el aumento de 2,6 puntos en el PSQI se asoció con el 44% de aumento en la presencia del síndrome metabólico.

5- Los ciclos irregulares de sueño y vigilia y la desincronización circadiana como consecuencia de los turnos rotativos de trabajo pueden ser especialmente perjudiciales para la salud metabólica. En un estudio de 1811 empleados de una compañía aérea, la prevalencia del síndrome metabólico fue 2,13 veces mayor entre los que trabajaban en turnos rotativos que en los trabajadores diurnos.

6- El análisis de un conjunto de datos de 26463 trabajadores chinos jubilados mostró que haber trabajado anteriormente en turnos rotativos se asocia con mayor riesgo de hipertensión y diabetes tipo 2 y con mala calidad subjetiva del sueño. Estos datos sugieren que los problemas del sueño producidos por el trabajo en turnos rotativos, generan efectos metabólicos adversos prolongados.

Aumento de peso y obesidad
La evidencia proveniente de estudios de observación sobre el vínculo entre la duración del sueño y el aumento de peso y la obesidad se resumió en un metanálisis de 17 estudios transversales. El análisis comprendió 22 muestras de población con más de 600000 adultos.

 

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