Demencia | 24 OCT 11

Antidepresivos podrían ser de utilidad en pacientes con demencia que presentan agitación y psicosis

Aunque la información disponible es limitada, es posible que el tratamiento con ciertos antidepresivos, como el citalopram, la sertralina y la trazodona, resulte útil en pacientes con demencia que presentan agitación y psicosis.
Autor/a: Dres. Seitz DP, Nikesh A, Rochon P y colaboradores Fuente: SIIC Cochrane Database of Systematic Reviews 16(2), Feb 2011

Introducción y objetivos
El objetivo de la presente revisión fue evaluar la seguridad y la eficacia de los antidepresivos para el tratamiento de los pacientes con demencia vascular, enfermedad de Alzheimer (EA) o demencia mixta que presentan psicosis o agitación.

Métodos
Se seleccionaron 9 estudios aleatorizados y controlados de comparación entre la administración de antidepresivos y otros psicofármacos o placebo. La búsqueda de estudios fue efectuada mediante el empleo de las bases de datos Medline, Embase, CINAHL, PsycINFO y Lilacs, entre otras fuentes. Los participantes presentaban EA, EA vascular o mixta, demencia asociada con cuerpos de Lewy (DCL) y demencia no especificada. Los diagnósticos se efectuaron de acuerdo con criterios estandarizados. La edad, la gravedad de la demencia, la modalidad terapéutica y el lugar de residencia de los pacientes no fueron criterios de exclusión. Los tratamientos considerados fueron aquellos en que se administraron inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), antidepresivos tricíclicos, trazodona y otros antidepresivos. Los agentes de comparación fueron el placebo, los antipsicóticos típicos o atípicos, las benzodiazepinas y los anticonvulsivos, entre otros agentes.

Los parámetros incluidos permitieron la evaluación de la psicosis, la agitación y otros síntomas neuropsiquiátricos. Las escalas aplicadas incluyeron la Clinical Global Impression Scale (CGI), el Neuropsychiatric Inventory (NPI), la Gottfried, Brane, and Steen Scale, el Cohen Mansfield Agitation Inventory (CMAI), la Behavioural Pathology in Alzheimer’s Disease (BEHAVE-AD) y la Neurobehavioral Rating Scale (NBRS), entre otras. En la medida de lo posible, se evaluaron los cambios del puntaje inicial total de las escalas. La valoración del desempeño cognitivo se llevó a cabo mediante la Alzheimer's Disease Assessment Scale cognitive subscale (ADAS-cog), la Mini-Mental State Examination, la Clinical Dementia Rating sum of the boxes y la Severe Impairment Battery. Los parámetros de evaluación de la seguridad y tolerabilidad incluyeron el abandono del tratamiento en general y debido a la aparición de eventos adversos o al empeoramiento de los síntomas, el fallecimiento y la frecuencia de efectos adversos específicos. El parámetro principal de eficacia fue el cambio de los síntomas de agitación y psicosis y el abandono del estudio debido a la presencia de eventos adversos. Los parámetros secundarios de eficacia incluyeron el cambio del puntaje total de las escalas de evaluación de los síntomas neuropsiquiátricos, el funcionamiento cognitivo y el malestar de los cuidadores, entre otros.

Resultados
Comparación entre los ISRS y el placebo
En un estudio, el tratamiento con ISRS se asoció con una diferencia de 2.8 puntos frente a placebo ante la aplicación del CMAI. En cambio, en otro estudio esta diferencia fue -0.9. Un metanálisis permitió apreciar la disminución significativa del puntaje total del CMAI ante el tratamiento con ISRS. El empleo de ISRS también se asoció con un cambio del puntaje total del NPI de -4.7 puntos, en tanto que el placebo generó un cambio de -6.5 puntos. Ambos resultados no difirieron en forma significativa. El puntaje total de la escala BEHAVE-AD disminuyó 1.5 y 0.8 punto ante la administración de ISRS o placebo, respectivamente, sin diferencias estadísticamente significativas entre ambos grupos. El puntaje total de la NBRS presentó un cambio de -10 y -2.3 ante la administración de citalopram y placebo, respectivamente. Esta diferencia resultó significativa. El abandono del estudio debido a la aparición de eventos adversos tuvo una frecuencia del 12% ante la administración de ISRS y del 11% ante la administración de placebo, sin diferencias significativas entre ambos grupos.

Comparación entre los ISRS y los antipsicóticos atípicos
El cambio medio del puntaje de la NBRS ante la administración de citalopram o risperidona fue -1.26 y -0.73, respectivamente, sin diferencias significativas entre ambos grupos. Tampoco se observaron diferencias significativas en cuanto a la subescala de síntomas psicóticos de la NBRS. El abandono del tratamiento debido a la aparición de eventos adversos fue 8% y 18% ante la administración de citalopram y risperidona, respectivamente. En este caso la diferencia entre ambos grupos tampoco fue significativa, al igual que ante la consideración del abandono del tratamiento vinculado con cualquier causa.

Comparación entre los ISRS y los antipsicóticos típicos
La diferencia media del puntaje total del CMAI ante la administración de ISRS o haloperidol fue 3.8 en un estudio y 6.49 en otro. Un metanálisis no arrojó diferencias significativas al respecto. El cambio medio del puntaje total de la NBRS correspondiente a la administración de citalopram o perfenazina fue -10 y -7.2, respectivamente, sin diferencias significativas entre ambos fármacos. La proporción de pacientes que abandonó el estudio debido a la aparición de eventos adversos ante el empleo de fluoxetina o haloperidol fue de 0% y 40%, respectivamente. La diferencia entre ambos grupos en términos de riesgo de abandono vinculado con la aparición de eventos adversos no se consideró significativa. Finalmente, no se encontraron diferencias importantes entre el citalopram y la perfenazina en cuanto al riesgo relativo de abandono del tratamiento vinculado con cualquier causa.

 

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