Dislipidemia aterogénica en diabéticos | 17 JUN 10

El estudio ACCORD brinda nuevas esperanzas

Agregando fibratos a las estatinas.
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R3i

Atlanta (Georgia, Estados Unidos). El riesgo cardiovascular se puede reducir un 31 por ciento adicional en pacientes afectos de diabetes tipo 2 con dislipemia aterogénica, la combinación habitual de hipertrigliceridemia (TGs: 204 mg/dL o 2,3 mmol/L o superior) y bajo nivel de colesterol asociado a lipoproteínas de alta densidad (cHDL: 34 mg/dL o 0,88 mmol/L o inferior). Esto se consigue añadiendo fenofibrato a la simvastatina. Solo se necesitan tratar 20 de estos pacientes durante 5 años para evitar un episodio cardiovascular.

En el estudio de lípidos realizado por Acción para controlar el riesgo cardiovascular en diabéticos (ACCORD), publicado en Internet por New England Journal of Medicine, el grupo con dislipemia aterogénica tuvo un 70 por ciento más de episodios cardiovasculares (muerte cardiovascular, infarto de miocardio e ictus) que los pacientes sin dislipemia aterogénica. De hecho, el riesgo asociado a la dislipemia aterogénica fue comparable al existente en las personas con enfermedad cardiovascular previa (17,3 por ciento frente al 18,1 por ciento).

El profesor Jean-Charles Fruchart, presidente de Residual Risk Reduction Initiative (R3i), una fundación académica suiza independiente, manifestó: «Durante los dos últimos años, la R3i se ha centrado en la hipótesis de que el riesgo cardiovascular residual en los pacientes tratados con estatinas está asociado a la dislipidemia aterogénica2,3. El estudio de lípidos de ACCORD confirma tanto la hipótesis, como el valor de añadir fenofibrato a una estatina para reducir el elevado riesgo cardiovascular residual. Esto concuerda con las directrices actuales de la American Diabetes Association4 y el Panel III del National Cholesterol Education Program5».

Los beneficios del fenofibrato se observaron solo en el grupo especificado previamente de pacientes diabéticos con dislipemia aterogénica y no en la población total del estudio. «Mientras los pacientes con dislipemia aterogénica solo representaron el 17 por ciento de la población del estudio de lípidos de ACCORD, en la práctica clínica el tamaño del problema es considerablemente mayor. En la actualidad, estamos cuantificándolo en el estudio REALIST (ResiduAL risk Lipids and Standard Therapies) financiado por la R3i, que se lleva a cabo en la Facultad de Medicina de Harvard y en más de 20 centros académicos de prestigio de todo el mundo», comentó el profesor Frank Sacks de la Facultad de Medicina de Harvard, Boston (EE. UU.) y vicepresidente de la R3i.

En el estudio de lípidos de ACCORD, el fenofibrato también redujo la micro- y macro albuminuria, marcador de nefropatía en la diabetes. Esto concuerda con los resultados de ensayos clínicos anteriores6,7. «La nefropatía diabética es uno de los principales problemas a tratar. Por lo tanto, es importante reconocer que el fenofibrato ofrece beneficios a estos pacientes», afirmó el profesor Michel Hermans de Cliniques Universitaires Saint-Luc, Bruselas (Bélgica) y secretario general de la R3i.

El estudio también confirmó que añadir fenofibrato a la simvastatina no producía un aumento del riesgo de miopatía (problemas musculares), trombosis venosa o pancreatitis. De hecho, se produjeron menos muertes cardiovasculares o debidas a cualquier causa en los pacientes tratados con fenofibrato que en los pacientes tratados solo con simvastatina. R3i lidera una nueva investigación sobre la dislipemia aterogénica en la diabetes tipo 2.

 

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