Polipíldora | 25 ABR 10

Polipíldora: la evidencia y la promesa

La polipíldora surgió como una posible solución a la falta de cumplimiento terapéutico, para simplificar el tratamiento y para atacar todos los factores de riesgo. Sin embargo, las desventajas son numerosas y se centran principalmente en la incapacidad de ofrecerle al paciente un tratamiento adecuado a sus particulares necesidades y a la imposibilidad de regular la dosis de cada componente.

Introducción:

A pesar de que se conocen debidamente los factores de riesgo que predicen la mayoría de las enfermedades cardiovasculares (ECV) y existen enfoques farmacológicos que pueden reducir el riesgo de las mismas, las estrategias de prevención no alcanzan los resultados óptimos.

Las barreras que obstaculizan los beneficios de una prevención incluyen:

  • El empleo de algoritmos complejos con estratificación insuficiente para identificar las personas que deberían recibir tratamiento farmacológico en prevención primaria.
     
  • Ausencia de implementación sistemática de tratamientos probados en prevención secundaria.
     
  • Costos, especialmente en los países en desarrollo.
     
  • El temor de que el consumo de fármacos pueda facilitar el mantenimiento de estilos de vida poco saludables.

En 2002,Yusuf desarrolló la hipótesis de que la combinación de 4 fármacos (aspirina, un beta-bloqueante, una estatina y un inhibidor de la enzima convertidora de la angiotensina [IECA]), podrían reducir la ECV en un 75% en la prevención secundaria. En 2003, Wald y Law ampliaron este concepto y propusieron una combinación fija, denominada polipíldora que contendría 3 agentes antihipertensivos de diferentes clases (tiazidas, beta-bloqueantes, IECA, bloqueantes de los receptores de angiotensina [BRA] y bloqueantes del calcio), cada uno a la mitad de la dosis. Además aspirina, una estatina y ácido fólico.

Los autores realizaron metaanálisis donde estimaron que en las personas mayores de 55 años este tratamiento podría reducir los episodios coronarios isquémicos en un 88% y el accidente cerebrovascular en un 80%. La tasa de episodios adversos sería baja (8–15%) causando una interrupción del tratamiento aún más baja (1–2%).

Este concepto audaz generó una gran controversia siendo considerado por unos un tratamiento revolucionario y por otros un intento de exceso de medicación.

La polipíldora en la prevención primaria de ECV

¿Cuál es la necesidad de la polipídora en la prevención primaria?

Las personas sin ECV se encuentran en un riesgo que oscila desde un grado muy bajo hasta un grado importante que se aproxima al riesgo que tienen los pacientes con ECV.

La predicción de riesgo en la prevención primaria continúa siendo un tópico impreciso, especialmente cuando se consideran los riesgos a largo plazo. La estrategia de tratar una amplia gama de personas con la polipíldora podría desviar el grado de riesgo de la población y prevenir una alta proporción de ECV. Las estrategias para reducir el nivel de los factores de riesgo en prevención primaria son los cambios en los hábitos de vida y la medicación. Los cambios de hábitos de vida, si bien son atractivos, son también muy costosos y sólo producen reducciones modestas de los factores de riesgo. Esto se debe en gran parte a que muchas personas no mantienen estos cambios a lo largo del tiempo.

La polipídora podría actuar simultáneamente sobre varios factores de riesgo y teóricamente tendría un gran efecto para reducir el riesgo de ECV y habría un mayor cumplimiento terapéutico que con la administración de múltiples medicamentos en individuos que están sanos.

Selección de fármacos para la polipíldora en prevención primaria

Entre los fármacos sugeridos por Wald y Law para constituir la polipíldora se incluyen antihipertensivos y una potente estatina, junto con aspirina y ácido fólico. Sin embargo, existe controversia sobre la utilidad de la aspirina en la prevención primaria y la reducción de la homocisteína por el ácido fólico no demostró que disminuya la incidencia de ECV en los estudios controlados.

El estudio Indian Polycap (TIPS).
 
El TIPS evaluó por primera vez la posibilidad de formular una polipíldora para prevención primaria que podría ser eficaz sobre los factores de riesgo con un perfil aceptable de efectos colaterales. El estudio realizado en la India incorporó a 2053 personas de 45–80 años sin ECV y con un factor de riesgo. Un grupo recibió la fórmula conteniendo tiazida (12,5 mg), atenolol (50 mg), ramipril (5 mg), simvastatina (20 mg) y aspirina (100 mg), otros 8 grupos recibieron aspirina sola, simvastatina sola, hidroclorotiazida sola, tres combinaciones de dos antihipertensivos, o la combinación de 3 antihipertensivos más aspirina. El tratamiento duró 12 semanas. Comparada con los grupos que no recibieron antihipertensivos, la polipíldora redujo la presión arterial sistólica en 7,4 mmHg y la diastólica en 5,6 mmHg, que fue similar a lo logrado con el uso de 3 antihipertensivos con o sin aspirina.

El colesterol LDL se redujo en 0,70mmol/l, siendo menos eficaz que la simvastatina sola (0,83mmol/l); la frecuencia cardíaca se redujo en 7 latidos/m, similar al atenolol y el 11-dehydrotromboxano B2 (una medición de la actividad plaquetaria), a un grado similar a la aspirina.

La tasa de abandono del tratamiento fue alta (15% en 3 meses), pero los efectos colaterales y la tolerabilidad fueron similares a los otros.

Sobre las bases de estos resultados, los autores consideraron que la polipíldora puede reducir la enfermedad coronaria isquémica en un 62% y el accidente cerebrovascular en un 42%.

La polipíldora en la prevención secundaria ¿Cuál es su necesidad?

De por sí, la polifarmacia es ampliamente utilizada en prevención secundaria y mostró ser eficaz asociada con los cambios de hábitos de vida. La dramática declinación de la mortalidad cardiovascular lograda en las últimas décadas en los países desarrollados, señala la importancia de la prevención secundaria.
 
Existen algunos problemas sobre el tratamiento de la prevención secundaria: no todos los pacientes lo reciben o las dosis son subóptimas. En los países en vías de desarrollo y en los subdesarrollados, la situación es peor. En pacientes con ECV menos del 50% reciben medicación antihipertensiva y sólo el 20,8% reciben hipolipemiantes.

 

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