Dr. Jean Decety desde la Universidad de Chicago | 14 JUN 10

La contribución del sistema de neuronas espejo a la empatía

La empatía y la simpatía son esenciales en las interacciones humanas y constituyen componentes necesarios de la convivencia saludable.
Autor/a: Dr. Decety Jean 

  

 
 La contribución del sistema de neuronas espejo a la empatía

Dr. Jean Decety
Obtuvo dos grados de Magíster en 1985 (neurociencia) y en 1987 (biological and medical engineering sciences) y consiguió su Ph.D. en 1989 (neurobiología) en la Université Claude Bernard, Lyon, Francia. Luego de recibir su doctorado, el trabajó como investigador postdoctoral en Hospital Karolinska en Estocolmo, Suecia, en el departamento de Neurofisiología y Neuroradiología bajo la supervisión de Per Roland. Posteriormente se unió al Instituto Nacional para la Investigación Científica (INSERM) en Lyon hasta el 2001. Actualmente se desempeña en el Social Cognitive Neuroscience Laboratory, Departments of Psychology and Psychiatry, Chicago University, USA.

Introducción

La capacidad para percibir y responder a los estados afectivos de otros y predecir qué se producirá posteriormente, es un fenómeno interpersonal importante y valioso. La empatía (compartir el estado emocional de otros) y la simpatía (interesarse por el bienestar de otros), son esenciales en las interacciones humanas y constituyen componentes necesarios de la convivencia saludable.

Solemos confundir empatía con simpatía, pero no son lo mismo (ej, burlarse y torturar pueden implicar empatía, pero no simpatía). Por lo tanto, la empatía es necesaria, pero no suficiente para la simpatía. La simpatía además de la identificación con el otro incluye la actitud positiva o la preocupación duradera hacia la otra persona.

Trabajos recientes de estudios por imágenes cerebrales sobre la empatía (y sobre la cognición social en general), se refirieron con frecuencia al sistema de neuronas espejo que supone un modelo donde la percepción del estado del otro automáticamente activa en el observador las representaciones de dicho estado y esto genera las respuestas neurovegetativas y somáticas asociadas. Es decir, que se activarían en el observador los mecanismos neurológicos responsables de generar una emoción similar.

En este artículo analizaré críticamente la contribución de las neuronas espejo a la empatía, para llegar a la conclusión de que mientras el sistema de neuronas espejo es importante en la resonancia motora, no es posible demostrar hasta el momento que sea esencial para el reconocimiento de las emociones y la evidencia de su participación en la empatía y simpatía es escasa.

¿Qué son las neuronas espejo?

Las neuronas espejo constituyen una clase especial de células con propiedades sensitivas y motoras detectadas primero en primates. Inicialmente se postuló que las neuronas espejo se relacionan con la comprensión de la acción y en segundo lugar con la imitación, la empatía e incluso con la lectura de la mente. Sin embargo, con el descubrimiento relativamente reciente de estas células en la corteza motora primaria, se puede interpretar a las neuronas espejo como nada más que facilitadores del sistema motor que actúan a través de asociaciones aprendidas.

El sistema de neuronas espejo en los seres humanos

La evidencia de la existencia de neuronas espejo en los seres humanos es indirecta y se basa sobre los estudios por imágenes de la función cerebral que demuestran la superposición de la activación entre los estados de observación y acción en regiones similares a las zonas del cerebro de primates donde se han hallado neuronas espejo. Estas zonas son la parte anterior de la circunvolución frontal inferior (pars triangularis), la corteza premotora ventral (pars opercularis), el surco intraparietal anterior y posterior y una zona de la corteza occipital lateral.

La estimulación magnética transcraneal (EMT) y los estudios de potenciales evocados motores (PEM) mostraron cambios en la excitabilidad de la corteza motora y premotora del observador que codifican la ejecución de las acciones observadas. Determinaciones magnetoencefalográficas y electroencefalográficas también demostraron la supresión del ritmo mu (8–13 Hz) sobre la corteza sensitivomotora durante la observación de la acción semejante a los cambios detectados durante la producción de la acción. Se postuló que este ritmo mu refleja modulaciones descendentes de las zonas sensitivomotoras por la actividad de las neuronas espejo y constituye un procesamiento de información esencial que transforma la percepción en acción.

Se postuló que este mecanismo de resonancia motora participa en la imitación, la mímica emocional y por lo tanto, contribuye a la experiencia de empatía. En el contexto del procesamiento de las emociones se especula que la percepción de una emoción en otro individuo activa en el observador los mecanismos neuronales responsables de la producción de emociones similares.

Sin embargo, no es posible afirmar que la imitación lleve al mismo estado emocional en el observador a través de un proceso de simulación. Existen casos de pacientes con parálisis facial de distintas causas que no pueden manifestar sus emociones a través de las expresiones faciales, no obstante lo cual no muestran ninguna deficiencia para experimentar emociones o identificar imágenes mentales de expresiones faciales en los demás.

En el terreno de la empatía hacia el dolor, varios estudios por imágenes del cerebro demostraron notable superposición en el sustento neuronal en la experiencia directa del dolor y su percepción por otros. Estos hallazgos llevan a la suposición de que la empatía hacia el dolor surge parcialmente de resonancia automática sensitivomotora entre la otra persona y uno. Es importante mencionar que la activación de estas regiones (ínsula anterior, corteza cingular anterior, zona motora suplementaria y sustancia gris periependimaria) puede reflejar una respuesta general de rechazo acoplada con preparaciones motoras de acciones defensivas, que no es específica de la nocicepción.

Un estudio en pacientes con el raro síndrome de insensibilidad congénita al dolor, que no pueden contar con el mecanismo del espejo para comprender el dolor de otros, mostró respuestas normales en la resonancia magnética ante la observación del dolor en la zona de la corteza cingulada anterior y la ínsula, dos regiones claves de los llamados “circuitos compartidos” para el dolor propio y el de otros.

En un estudio se observó que la corteza ventral premotora derecha frecuentemente se activaba durante la observación y la imitación de las expresiones faciales. Otro estudio demostró que incluso la observación pasiva de expresiones faciales activa una amplia red de regiones cerebrales, entre ellas la circunvolución frontal inferior (CFI). Sin embargo, existe controversia sobre la activación de las neuronas espejo en la zona CFI en estos procesos.

 

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