Una vida que perdura en imágenes | 24 JUN 09

Leopoldo Presas

La desaparición de un maestro de la plástica latinoamericana.
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Autor/a: Dr. Ricardo Ferreyra 

El artista plástico argentino Leopoldo Presas, miembro de la Academia de Bellas Artes, falleció el 13 de Junio de este año en Buenos Aires. La vida le había regalado, además de una respetable longevidad, el talento creativo que aplicó a la pintura. Presas, “Toto” para los íntimos, nació en 1915, en el barrio de La Mosca, una zona pobre cercana a Constitución. Sus mayores recuerdos de aquella época son para su madre “Mamela”, una alegre costurera que solía cantar al pasar la aguja por el tejido y este hábito saludable pasó a su hijo que le cantó a las telas cambiando la aguja por el pincel.
 
A los 17, años ingresó en la Academia Nacional de Bellas Artes, que dirigía Pío Collivadino. Esto no fue fácil para Presas, era inevitable que siguiendo la clásica historia de la mayoría de los pintores del mundo, sufriera la resistencia de sus padres que deseaban para su hijo un oficio más rentable. Al trasponer las puertas de la Academia se encontró con otra dificultad, su zurdera, una condición que debería ser irrelevante si no fuera por la arbitraria y absurda disposición de los directores del Instituto que exigían el uso de la mano derecha. Como sucede con las costumbres absurdas, no hubo lugar para las explicaciones y los razonamientos y Presas debió aprender a ser ambidiestro. Estos obstáculos fueron ampliamente compensados al tener la fortuna de ser discípulo de Adolfo Sorzio y luego del gran Lino Spilimbergo que le trasmitió las primeras aproximaciones emocionales con la plástica. Se ganaba la vida trabajando en una empresa textil y a la salida del taller rumbeaba hacia la Academia donde lo esperaba Spilimbergo y sus clases inolvidables que lo marcaron para siempre.
 
Como muchos otros pintores, probablemente casi todos, el estilo artístico de Presas pasó por diversas disciplinas que incluyeron el surrealismo, el cubismo, el expresionismo y el fauvismo, pero a semejanza de Berni y otros artistas sensibles y atentos a la realidad de su mundo, gran parte de su obra tiene un tono de crítica social. En esta línea se destacan sus pinturas "Cerdos invadiendo la ciudad" y "Los reyes de la podredumbre". Cuando se salía de la línea social le gustaba incursionar en el desnudo femenino y entonces, Elsa Legaspi su compañera, fue la inspiración de muchas de estas obras que retrató con sensualidad. Varios cuadros los dedicó a escenas del Riachuelo, pero curiosamente estos fueron pintados durante su estadía en París entre 1979 y 1987. ¿Añoranzas de Buenos Aires?

A partir de 1939 realiza sus primeras exposiciones tomando parte del grupo "Orión" junto a Barragán, Forte, Ideal Sánchez, Pierri y Venier, entre otros. Paralelamente a su actividad artística, organiza un taller de diseño para el estampado de telas.

A partir de 1946, los medios comienzan a prestar atención a este joven artista recibiendo las primeras críticas favorables y durante esos años sus cuadros son exhibidos en distintas galerías. La exposición de sus obras en el Museo de Arte Moderno le dio el espaldarazo económico y el estímulo de viajar a Europa para perfeccionar su arte que adquirió madurez durante esos años. Ya no era el ignoto pintor del barrio de Constitución, su nombre ahora era pronunciado con respeto y admiración entre los artistas que tuvieron oportunidad de apreciar sus obras en la Bienal de Venecia y seguidamente en los Estados Unidos.

De enorme repercusión, para un público que aún no lo conocía fue la gran retrospectiva realizada en 1994 en las Salas Nacionales de Cultura, (Palais de Glacé), organizada por la Galería Zurbarán en Buenos Aires.

Al pisar el umbral de los 90, Presas sintió el cansancio de los años y sus enfrentamientos con el caballete menguaron. Le gustaba más platicar con sus amigos en el restaurant, mientras les hacía retratos sobre las servilletas que sus compañeros de mesa guardaban ávidamente en sus bolsillos. Visitaba a Elsa, su amiga, compañera de lecho y musa de inspiración en los desnudos femeninos durante 30 años. Elsa le dio tres hijos y una nieta Laura, fanática de las obras de su abuelo. Ya no vivían juntos, pero seguían compartiendo momentos de amistad entre copa y copa de vino mientras desde las paredes, los miraban la vasta colección de cuadros que Elsa fue atesorando en su casa de San Telmo.

Presas ha muerto e ingresa en la estrecha puerta a la que acceden esa minoría de genios que tocados por la varita mágica del talento nos dejan como legado sus obras y en el caso del “Toto” sus pinturas para que las gocemos y hagan que la vida nos parezca más hermosa.

"Puerto"

 

"Figura óleo"


* Imágenes:
cortesía del arquitecto Pablo Birger a quien agradecemos su generosidad.

 

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