Polémicas afimaciones de James Watson sobre la raza negra. | 17 OCT 07

Los negros son menos inteligentes (actualizado)

'Existe un deseo de igualdad, pero quienes tienen empleados negros saben que no es así'
Fuente: ELMUNDO.ES 

 'Las políticas están basadas en la creencia errónea de que nuestra inteligencia es igual'

Portada del diario 'The Independent'

MADRID.- La llegada de James Watson al Reino Unido para promocionar su último libro no ha dejado indiferente a nadie. Una larga entrevista en el diario 'The Sunday Times' en la que el eminente científico estadounidense, codescubridor de la doble hélice de ADN, asegura que la inteligencia de las personas negras no es igual a la de los blancos, ya ha hecho saltar las primeras críticas entre sus colegas de profesión.

El polémico genetista de 79 años asegura en una conversación con una antigua discípula que es pesimista respecto al futuro de África, "porque todas nuestras políticas sociales están basadas en el hecho de que su inteligencia es la misma que la nuestra, cuando todas las pruebas demuestran que no es así". Y remata su intervención añadiendo que existe un deseo natural de que todos los seres humanos deben ser iguales, "pero la gente que tiene que tratar con empleados negros sabe que eso no es así".

Las palabras de Watson, galardonado con el premio Nobel por sus trabajos sobre el ADN mano a mano con Francis Crick y director de una de las instituciones científicas más prestigiosas de EEUU (el Laboratorio Cold Spring), ya han provocado la reacción de sus colegas al otro lado del Atlántico. "Es triste ver a un científico que ha conseguido tanto hacer estos comentarios infundados, sin base científica y extremadamente ofensivos", ha señalado por ejemplo Keith Vaz, presidente del comité laborista de asuntos sociales. "Estoy seguro de que toda la comunidad científica rechazará rotundamente lo que parecen ser prejuicios personales del señor Watson".

En la entrevista original, el veterano investigador asegura además que en tan sólo una década podrían conocerse los genes responsables de las diferencias en los niveles de inteligencia humana. Al mismo tiempo, le comenta a su antigua colaboradora que ha abierto un centro para enseñar los secretos del ADN en el barrio neoyorquino de Harlem, y que ha aceptado a una investigadora negra.

En la charla con su ex colaboradora, Watson defiende que no se debe discriminar a la gente por su color de piel; aunque matiza: "Hay mucha gente negra con mucho talento, pero no les promocionemos si no han tenido éxito en los niveles más bajos".

No aburrir a la gente

Watson ha pisado suelo británico para dar una serie de conferencias en el marco de la promoción su nuevo libro, que sale a la venta el próximo 22 de octubre: 'Evite aburrir a la gente: lecciones de una vida en la ciencia'. "No hay una razón firme para anticipar que las capacidades intelectuales de personas geográficamente separadas en su evolución se hayan desarrollado de manera idéntica", asegura en el texto.

No es la primera vez que la polémica sobre la genética y las diferencias raciales salta a la arena pública. En 1990, el libro 'The Bell Curve' ('La Campana de Gauss', en español) ya sugería que las diferencias en los índices de cociente intelectual entre razas tenían origen genético. La obra, firmada por Charles Murray y Richard Hermstein, aseguraba incluso que las políticas sociales estarían diluyendo la inteligencia de la población al fomentar que las mujeres con un bajo índice intelectual tuviesen hijos.

El propio Watson también es conocido por sus exabruptos sobre política, sexualidad y raza. En 1997 llegó a asegurar a un periódico británico que una mujer debería tener derecho a abortar si un test le demostrase que su futuro hijo sería homosexual. Más tarde aclaró que se trataba únicamente de un razonamiento "hipotético" y lo justificó explicando que la mayoría de las mujeres desea tener nietos. También es conocida su afirmación sobre la relación entre la raza negra y un mayor deseo sexual.

Sobre política ha dicho: "Bush es un desastre y los Clinton me preocupan. Ellos obtienen sus verdades de los científicos sociales, de los científicos. Me dan un poco de miedo sus amigos".


El País, Madrid

Tormenta de críticas al Nobel Watson por despreciar a los negros

El codescubridor de la 'doble hélice' sugiere que los africanos son menos inteligentes

WALTER OPPENHEIMER  -  Londres 
 
Científicos, políticos y defensores de la igualdad racial reaccionaron ayer con indignación a las declaraciones de un premio Nobel estadounidense, James Watson, en las que proclama la superioridad de la población blanca sobre la negra. Watson, que aseguró al diario británico The Sunday Times que "toda la gente que ha tenido que emplear negros sabe que [la igualdad de razas] no es verdad", se encontró ayer con la solitaria e incómoda compañía del fascista Partido Nacional Británico (BNP), que le defendió y alertó de una segura "caza de brujas" contra el científico.

Watson, de 79 años, recibió en 1962 el Premio Nobel de Medicina, compartido con dos británicos, por sus descubrimientos sobre el ADN. Protagonista en el pasado de comentarios homófobos, en vísperas de su llegada a Reino Unido para promocionar su último libro expresó en la citada entrevista sus dudas sobre el futuro de África porque "todas nuestras políticas sociales están basadas en el hecho de que su inteligencia es la misma que la nuestra cuando en realidad todas las pruebas señalan lo contrario". Y añadió que le gustaría que todos fuéramos iguales "pero la gente que ha tenido que emplear negros sabe que no es verdad". declaró: "Hay mucha gente de color con mucho talento, pero no les asciendas si no han conseguido triunfar a bajo nivel", añadió.

"Es un completo dinosaurio", le respondió ayer Koku Adomza, director del grupo de presión a favor de los negros The 1990 Trust. "El señor Watson es una reliquia que merece que se le pidan cuentas por unos comentarios tan ofensivos e ignorantes", añadió, y le exigió "una disculpa para África y para la gente de origen africano". Keith Vaz, diputado laborista, comentó: "Es muy triste ver a un científico tan reputado haciendo esos comentarios tan extremadamente ofensivos, acientíficos y sin ninguna base".

Steven Rose, neurobiólogo de la Open University y miembro fundador de la Sociedad para la Responsabilidad Social en Ciencia, calificó los comentarios "racistas" de Watson de "un sinsentido genético" y le acusó de estar buscando publicidad para promocionar su libro. "No le hace falta. Es un destacado biólogo molecular y no debería entrar en áreas en las que no está lo bastante cualificado", añadió.

Martin Wingfield, director del diario del BNP Freedom, afirmó que los "descubrimientos" de Watson "no son nuevos" y que análisis del cociente intelectual llevados a cabo en los años sesenta ya habían permitido llegar a esa conclusión. El BNP es un partido abiertamente racista.

El cerebro no tiene color 
 
  Las provocadoras declaraciones de James Watson suscitan el rechazo de los expertos en España.

"No hay la más mínima conexión entre genes relacionados con el color de la piel con genes relacionados con funciones necesarias para la actividad intelectual", explica Alberto Ferrús, director del Instituto Cajal de Neurociencias. "La conexión entre el color de la piel y las propiedades cognitivas no está justificada, ni fundamentada, ni tenemos razones para sospechar que exista", resume este neurocientífico.

Las mismas palabras utilizadas por Watson hacen saltar chispas. "Para empezar, los negros es un concepto que desde el punto de vista científico carece de sentido, no existe. De hecho, África es la región del planeta con mayor diversidad genética", afirma Juan Luis Arsuaga, director del Centro de Evolución y Comportamiento humanos. "Los humanos somos una de las especies de mamíferos más homogéneos porque somos una especie joven. Diferencias muy aparentes como el color de la piel, por ejemplo, son genéticamente minúsculas"

Ignacio Morgado, catedrático de psicobiología de la Universidad Autónoma de Barcelona, recuerda que el debate no es nuevo. "Watson no es el único que hace estas afirmaciones. Es una vieja polémica que hay que tratar con prudencia porque no podemos afirmar nada con rotundidad: la inteligencia depende de factores muy diversos, biológicos, sociales y conductuales, y su medición es muy subjetiva", dice.

Por su parte Jaume Bertranpetit, catedrático de biología de la Universidad Pompeu Fabra, es tajante respecto a las palabras de Watson: "Esto no tiene ninguna justificación, la inteligencia es algo complejo y no conocemos sus bases genéticas, no se ha asociado a ninguna variable genética concreta ni a grupos de población concretos", opìna, según informa Mónica López Ferrado. 

 


 

La Nación

Tras los dichos de James Watson
Refuta la ciencia que los negros sean inferiores

Para los expertos, ni siquiera es sustentable hablar de razas

Al norteamericano James Watson, premio Nobel de Medicina o Fisiología 1962, se le atribuye el consejo de que “hay que tener siempre un enemigo, no importa si es real o imaginario”. Si es cierto que le corresponde, él mismo parece cumplirlo al pie de la letra.

Sus recientes declaraciones acerca de que “los negros son menos inteligentes que los blancos”, que ayer se divulgaron en medios de comunicación de todo el mundo, no sólo inspiraron en sus colegas los más variados epítetos –ignorante y racistason sólo algunos–, sino que merecieron una refutación generalizada. Para la ciencia, el concepto de “raza” no es sustentable, y los tests de inteligencia sólo miden una de las muchas capacidades del cerebro.

“Si algo demuestran las recientes declaraciones de James Watson no es la supuesta inferioridad de la «raza negra», sino que su condición de premio Nobel no lo ha puesto a salvo de una ostensible declinación mental –opinó el doctor Lino Barañao, biólogo molecular y presidente de la Agencia Nacional de Promoción Científica-. Por eso es imprescindible relativizar estas declaraciones, que, de lo contrario, parecerían otorgar validez científica a una afirmación que carece de todo sustento."

El doctor Víctor Penchaszadeh, profesor de genética y salud pública de la Universidad de Columbia, en los Estados Unidos, y consultor de genética de la Organización Mundial de la Salud, no se asombra por los dichos de Watson: "A los que lo conocemos no nos sorprendió: es un racista -afirma-. Le encanta el escándalo".

Penchaszadeh subraya que, más allá de si la raza existe o no, le parece inadmisible el sesgo que el premio Nobel le imprime al concepto de inteligencia: "Se trata de una característica humana en la que intervienen factores de todo tipo, incluyendo los genéticos -dice-. Sería ocioso pretender que todos los seres humanos nacen con la misma capacidad potencial mental. Pero lo más importante para su desarrollo son todas las interacciones, sociales y medioambientales, que experimenta la persona desde la concepción. Nutrición, desarrollo infantil, educación, todo eso lleva a un resultado final que es lo que se puede medir como inteligencia, entre comillas. Entonces, cuando uno quiere comparar poblaciones, por el color de la piel, la estatura ¡o el grosor del dedo gordo del pie!, todo depende de cuál ha sido la experiencia social y ambiental de esas poblaciones".

Es que, hasta ahora, no existe una definición precisa de lo que es esa facultad del cerebro humano que nos permite enfrentar problemas con soluciones novedosas. "Algunos investigadores enfatizan la capacidad para el pensamiento abstracto; otros, la habilidad para adquirir vocabulario o nuevos conocimientos; otros, la capacidad de adaptarse a situaciones novedosas -explica el doctor Facundo Manes, director del Instituto de Neurología Cognitiva y del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro-. Las pruebas que evalúan inteligencia demostraron ser útiles en algunas ocasiones, pero no en todas."

Un concepto cambiante

A lo largo de la historia se postularon diferentes teorías sobre la inteligencia. En 1904, Spearman propuso la existencia del Factor G, que aludía a algo similar a nuestro actual cociente intelectual. "El sostenía que la inteligencia permite tener éxito en un amplio rango de tareas cognitivas", explica Manes. En 1916, Thomson propuso que lo que parecía ser una aptitud única era en realidad una colección de múltiples y diversas habilidades necesarias para completar la mayoría de las tareas intelectuales. Hace alrededor de dos décadas, Howard Gardner postuló la teoría de las "inteligencias múltiples" y consideró todos los talentos de una persona como "inteligencias".

"El concepto de inteligencia que maneja Watson es totalmente biologicista -dice Penchaszadeh-. Una infinidad de experiencias demuestran que chicos criados con una adecuada alimentación se desarrollan mucho mejor en cualquier grupo humano. Y Africa fue el lugar de saqueo y pillaje de Occidente durante siglos. Toda la historia de las pruebas de inteligencia que se hicieron en los Estados Unidos, y en las que siempre los negros aparecen con menor inteligencia que los blancos, son instrumentos diseñados por los blancos en situaciones de poder y supremacía. Por otro lado, es sabido que todos venimos de los primeros Homo sapiens sapiens , que nacieron en Africa. Lo que dice este hombre son simples supercherías."

Según el especialista, para que las aseveraciones de Watson fueran ciertas primero habría que demostrar experimentalmente que hay genes determinados que se vinculan con la inteligencia y luego analizar si difieren entre grupos humanos.

Sin embargo, el proyecto genoma humano demostró que no hay diferencias consistentes entre grupos humanos. "Las diferencias en las secuencias de ADN entre un habitante del norte y uno del sur de Africa son mayores que las que existen entre un japonés y un español -asegura Barañao-. Esto es debido a que la especie humana se originó en el continente africano y es allí donde reside la mayor biodiversidad. Por otra parte, se ha comprobado que el ambiente materno durante la gestación tiene mayor influencia que la genética en el coeficiente intelectual. La nutrición de la madre, la estimulación temprana y la educación son los determinantes del desarrollo intelectual. Todos estos factores, por otra parte, están negativamente correlacionados con la pobreza. Por lo tanto, las bases de estas pretendidas diferencias en el desarrollo intelectual de las poblaciones deberían buscarse no en la genética, sino en la economía."

Estudios mal diseñados

Para Mariano Sigman, investigador en neurociencias de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, "no hay nada que sostenga las afirmaciones de Watson. A lo largo de la historia hubo muchos intentos de demostrar que ciertos grupos eran menos inteligentes a partir del tamaño del cerebro, por ejemplo. Lo mismo se decía de las mujeres, pero actualmente todos esos resultados fueron desestimados. El cerebro de una mujer es más chico, pero también son más chicos el hombro, los dedos, la nariz... Es epistemológicamente interesante cómo esos estudios mal diseñados pueden dar el resultado que uno quiere. Por otro lado, es complicado determinar qué es la inteligencia."

"La ciencia no cuenta con herramientas para medir la inteligencia en toda su extensión y complejidad -concluye Manes-. ¿Cómo asignar un coeficiente al humor, a la ironía y, aún más, a la diversificada y plástica capacidad del ser humano para responder de manera creativa a los desafíos que la sociedad y la naturaleza le plantean? Existen numerosos ejemplos históricos del uso de estudios del coeficiente intelectual en poblaciones para sustentar políticas discriminatorias. En favor de la ciencia, espero que esta polémica no reproduzca aquellas tácticas, por cierto poco inteligentes."

Por Nora Bär
De la Redacción de LA NACION

 

Página 12

James Watson, las mujeres y los negros
Por Leonardo Moledo

El escándalo producido por los dichos de Don James Watson, Premio Nobel 1953 y codescubridor de la estructura de la doble hélice junto al fallecido Francis Crick (de quien, si mal no me acuerdo, Watson decía que era más inteligente o más imaginativo que él), provocó una oleada de rechazos y acusaciones de racismo. Justas, pero más justas serían acusaciones de imbecilidad.

La discusión sobre quiénes son más inteligentes que quiénes carece de sentido, desde ya, porque nadie puede definir con asomos de claridad lo que es la inteligencia (¿el que juega mejor al ajedrez?, ¿el que se las arregla para resolver problemas matemáticos con menor dificultad?, ¿el que resuelve el problema de la supervivencia en condiciones en que otros no lo harían?, ¿el que se aprovecha y se apropia de la ayuda norteamericana con criterios norteamericanos y la deposita en bancos norteamericanos para disfrute personal?).

 

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