Investigación sobre Helicobater Pylori | 04 OCT 05

Premio Nobel de Medicina 2005

Barry J. Marshall y J. Robin Warren obtienen el Premio Nobel de Medicina
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Autor: IntraMed Fuente: Doyma; L a Nación, Clarín, El País 

Estos dos científicos australianos obtienen el galardón por sus trabajos sobre la bacteria Helicobacter pylori y su papel en el desarrollo de la gastritis y la úlcera péptica

La Asamblea de los Premios Nobel en el Instituto Karolinska de Medicina decidió hoy otorgar el Nobel de Medicina y Fisiología 2005 a los australianos Barry J. Marshall y J. Robin Warren por sus trabajos sobre la bacteria Helicobacter pylori y su papel en el desarrollo de la gastritis y la úlcera péptica.

Según un comunicado de la Asamblea Nobel, los premiados son los responsables de un remarcable e inesperado descubrimiento: la inflamación del estómago (gastritis), así como la ulceración del estómago y del duodeno (úlcera péptica) son resultado de una infección causada por la bacteria Helicobacter pylori.

Robin Warren, nacido en 1937, patólogo de Perth (Australia), observó cómo las bacterias colonizaban la parte inferior del estómago en el 50% de las biopsias que tomaba. Hizo la esencial observación de que en la mucosa gástrica, cerca de donde había detectado las bacterias, siempre había signos de inflamación.

Por su parte, Barry Marshall, nacido en 1951, se interesó en los hallazgos de Warren y juntos iniciaron un estudio de biopsias de 100 pacientes. Tras varios intentos, Marshall tuvo éxito a la hora de cultivar aquellas bacterias desconocidas a partir de varias de aquellas biopsias.

Su trabajo conjunto dio lugar al descubrimiento de que el microorganismo estaba presente en casi todos los pacientes que experimentaban inflamación gástrica y úlcera péptica. Basándose en estos resultados, propusieron que H. pylori estaba implicada en le etiología de dichas enfermedades.


Clarín 04.10.05

COMPARTIRAN UN PREMIO DE 1,29 MILLON DE DOLARES

Nobel a los descubridores de la bacteria de la gastritis y la úlcera

Es el de Medicina y Fisiología 2005. Lo recibieron dos científicos australianos que en 1982 probaron que el microorganismo Helicobacter pylori era el causante de serias enfermedades en el estómago.

Valeria Román.
vroman@clarin.com

Tipos raros. Así eran considerados los científicos australianos Barry Marshall y Robin Warren en 1982. El primero se había tragado un cóctel mezclado con miles de millones de bacterias y había sufrido una gastritis que curó con antibióticos. Mientras que el segundo, Warren, había aprovechado que su esposa sufría de una úlcera para estudiar por qué se producía la enfermedad.

En ese entonces, se largaron a afirmar que una bacteria podía causar úlceras y gastritis. Ahora, por su descubrimiento y por su tenacidad para defender la hipótesis, Marshall y Warren serán los ganadores del Premio Nobel de Medicina y Fisiología 2005, otorgado por el Instituto Karolinska de Suecia. Compartirán 1,29 millón de dólares.

Les costó muchísimo el reconocimiento. En 1982, el descubrimiento de Marshall y Warren cayó como si alguien dijera que la Tierra es plana. Todo el mundo pensaba que las bacterias no podían sobrevivir en el estómago. Además, se consideraba que las úlceras, que implican la pérdida de la mucosa o de la submucosa del estómago, y las gastritis (son inflamaciones) se producían como consecuencia de alimentarse con comidas picantes o por el estrés, entre otras razones. Nadie mencionaba a las bacterias.

Marshall y Warren realizaron un estudio con biopsias de cien pacientes que les permitió descubrir que la bacteria Helicobacter pylori puede efectivamente causar gastritis y úlceras. Pero el estudio fue primero rechazado por varios editores de publicaciones científicas especializadas. Otros investigadores se burlaban. Hasta que en 1983 se difundió el trabajo en la revista The Lancet. Marshall, que nació en 1951 y era más abierto a las relaciones públicas, salió a dar conferencias por todo el mundo para dar a conocer el descubrimiento. Y los dos cambiaron la historia de una parte de la medicina: las úlceras y las gastritis no fueron más enfermedades crónicas sino desórdenes que se pueden tratar con antibióticos que atacan directamente a la increíble bacteria.

"Cuando la bacteria entra en el organismo, se establece particularmente en la superficie de las células epiteliales del estómago", explicó a Clarín Luis Ielpi, investigador del Conicet y del Instituto Leloir en genética bacteriana. Si bien las células epiteliales del estómago están protegidas del ácido del jugo gástrico con una capa de mucus, la bacteria logra atravesarla al "nadar" y adherirse. Además, por si fuera poco, la bacteria secreta una enzima que le permite neutralizar la acidez propia del estómago. Así, la bacteria —una Gram-negativa de forma en espiral— se instala.

Hoy también se sabe que la bacteria se halla en el cuerpo de la mitad de los seres humanos. Aunque sólo una minoría padecerá enfermedad. Entre el 10 y el 15% de los infectados experimentarán úlceras pépticas, según el Instituto Karolinska.

Cuando las úlceras o las gastritis se manifiestan, quiere decir que el sistema natural de defensa del organismo no puede alcanzar la bacteria, señaló el doctor Ielpi. Es que el sistema inmune envía células con capacidad destructora, pero no pueden atravesar la capa de células epiteliales del estómago y atacar a la bacteria. Las células del sistema inmune, sin embargo, se van acumulando y algunas mueren liberando compuestos que afectan desafortunadamente al estómago, produciendo así gastritis en algunos casos o úlceras en otros.

"Se puede decir que estos desórdenes derivan de nuestra propia respuesta inmune", afirmó Ielpi. Al atacar la bacteria, la acción de los antibióticos permiten que la respuesta inmune cese. Estos y muchos detalles se fueron conociendo desde el hallazgo de Marshall y Warren, que había nacido en 1937.

Si bien trabajan en lugares diferentes, estos "tipos raros" se venían juntando para cumplir con su cábala: cada vez que se iba a anunciar el Nobel de Medicina, se reunían en una taberna. Así lo hicieron ayer: "Cuando los encontré por el celular —dijo el secretario del comité del Nobel—, estaban juntos en una taberna y miraban el agua".

Valor del diagnóstico
Oscar Angel Spinelli
ospinelli@clarin.com

Antes del hallazgo de Marshall y Warren, todo ulceroso era un símbolo de la mala sangre. Su dolor flemático y sordo asustaba a los parientes. Antiácidos, comidas livianas y sin grasas, y un malestar que atacaba imprevistamente. Al fin, podía desencadenarse una fatalidad. Por suerte dieron con la Helicobacter pylori. No todos los atacados por los nervios y el estrés la tienen. Y muchos apacibles pueden ser sus víctimas. Con el hallazgo vino el diagnóstico correcto. Un simple análisis, un antibiótico específico. Las maravillas de la ciencia.


La Nación 04.10.05

Nobel de Medicina o Fisiología, para dos investigadores australianos

Gracias a su descubrimiento la úlcera dejó de ser un mal crónico.
Barry Marshall y Robin Warren identificaron la bacteria que provoca la enfermedad


ESTOCOLMO y SYDNEY.- Los investigadores australianos Barry Marshall y Robin Warren levantaron ayer sus copas frente a los flashes de la prensa internacional tras conocer por vía telefónica la decisión del Comité Nobel del Karolinska Institutet de concederles el premio Nobel de Medicina por haber probado, ante el escepticismo de la comunidad científica, que las úlceras estomacales tenían un origen bacteriano y podían ser tratadas con antibióticos.

"¡Gracias a todos! Por el momento no doy abasto con las llamadas telefónicas de felicitaciones que llegan de todo el mundo", escribió el doctor Marshall, de 54 años, en su sitio de Internet. El Comité Nobel saludó a los dos investigadores "por su notable e inesperado descubrimiento".

La importancia de los trabajos de Warren (68) y Marshall (54), que comenzaron en 1982 en la ciudad australiana de Perth, fue haber podido echar por tierra los dogmas sobre las úlceras del estómago. Fue tanto el alboroto científico que causaron al proponer que la hoy famosa bacteria Helicobacter pylori , que ambos identificaron en los años 80, podía causar úlceras, que Marshall llegó a ingerir una solución con la bacteria para probar la validez de su teoría.

El jurado concluyó que los científicos australianos, que trabajan en la Universidad de Perth, "hicieron en 1982 el destacado e inesperado descubrimiento de que tanto la inflamación en el estómago (gastritis) como la úlcera del estómago o del duodeno [...] son resultado de una infección causada por la bacteria Helicobacter pylori ".

Una enfermedad con cura

Las úlceras estomacales son una de las enfermedades más comunes y hasta pueden producir cáncer de estómago. "Gracias a los pioneros descubrimientos de Marshall y Warren, la úlcera ya no será una enfermedad crónica, que con frecuencia generaba incapacidad, sino un trastorno que puede curarse con un breve régimen de antibióticos e inhibidores de secreciones ácidas", afirmó el jurado.

Antes del descubrimiento de la bacteria, se consideraba al estrés y el estilo de vida la mayor causa de las úlceras. Pero en la actualidad se ha establecido con certeza que la Helicobacter pylori causa más del 90% de las úlceras duodenales y hasta el 80% de las úlceras gástricas. Hoy, las úlceras de estómago ya casi no necesitan cirugía y los cánceres estomacales disminuyeron, aunque no dejaron de ser la forma de tumor que ocupa el segundo lugar entre las más mortales en el mundo.

La bacteria se contagia con mayor frecuencia en la infancia, sobre todo por transmisión madre-hijo. Puede permanecer en el estómago durante el resto de la vida de la persona. En muchas personas, la infección no da síntomas, pero entre un 10 y un 15% desarrollan una úlcera en algún momento de la vida. La identificación de la bacteria desató gran cantidad de estudios en áreas relacionadas, sobre todo con otras inflamaciones crónicas. "El descubrimiento de la Helicobacter pylori permitió entender mejor las conexiones entre infecciones crónicas, inflamación y cáncer", precisó el jurado en sus actas.

Warren, una excepción

Frente a la investigación millonaria de alta tecnología, Warren es una excepción. Su historia se desarrolla como un cuento fantástico.

Como patólogo del hospital Royal Perth, descubrió por casualidad la bacteria estomacal Helicobacter pylori . En ese momento, el mundo especializado se burló, pero esto no impidió que siguiera investigando por cuenta propia. En la historia, su esposa Win, con quien tuvo seis hijos, tuvo un lugar decisivo: fue una de sus primeras pacientes con úlcera gástrica. Tiempo después, contaba en una entrevista sobre el entusiasmo de su esposo por su úlcera: "Podría haber tenido un poco más de compasión", se quejaba, pero pronto se curó.

Fue en la prueba de mucosa de un paciente con úlcera gástrica, que Warren halló gran cantidad de bacterias. La observación contradecía todo lo que había aprendido, ya que por entonces la teoría afirmaba que en el estómago no se podían desarrollar bacterias.

Marshall, poco convencional

Nada mejor que el modo poco convencional de proceder en las investigaciones para describir al doctor Marshall. Se tomaba a sí mismo como conejillo de Indias y durante años ingirió millones de bacterias para probar las teorías que en los últimos 20 años investigó con Warren.

Y así, poco convencional, fue hoy el punto de encuentro con la prensa: una taberna en Perth. Ahí se reunían en los últimos años cada vez que se anunciaba el premio Nobel de Medicina. "Cuando llamé a su teléfono celular, estaban juntos en una taberna y miraban el agua de la costa", comentó el secretario del Comité Nobel, Goran Lindvall.

En cuanto se conoció el anuncio del premio, las reacciones fueron entusiastas. Para Lord May de Oxford, presidente de la Royal Society del Reino Unido, el trabajo de los científicos australianos produjo uno de los cambios más radicales e importantes de los últimos 50 años. Al recordar que Marshall se inoculó la bacteria en 1985 para callar a los escépticos, dijo: "Ese acto extraordinario demostró su compromiso excepcional y su dedicación a la investigación".

En Francia, el profesor de bacteriología Francis Mégraud, de la Universidad de Burdeos y titular del Centro Nacional de Referencia para esta bacteria, estimó: "No hay muchos descubrimientos médicos como éste que hayan tenido tanto impacto en la vida de la gente".

En El País, Madrid

La bacteria que destronó al estrés

El Nobel premia a los investigadores que descubrieron la causa de la úlcera de estómago

Los investigadores australianos Barry J. Marshall, de 54 años, y J. Robin Warren, de 68, fueron distinguidos ayer con el premio Nobel de Medicina correspondiente a este año por los trabajos que condujeron en 1982 al descubrimiento de que la bacteria Helicobacter pylori era la causante principal de la gastritis y la úlcera de estómago y de duodeno. Ellos acabaron con la creencia extendida hasta entonces de que la úlcera se debía a un ignoto mecanismo provocado por el estrés.

Dicha bacteria con forma de espiral forma colonias en la cavidad estomacal en aproximadamente el 50% de las personas, especialmente en los países subdesarrollados, sin mostrar síntomas en la mayoría de los casos. La bacteria se suele contagiar en la infancia y mientras en los países desarrollados tiene una prevalencia del 40%, en los menos desarrollados puede alcanzar el 70% ya que el contagio se produce a través del agua que beben. Entre un 10% y un 15% de las personas infectadas desarrollan en algún momento de su vida una úlcera cuyas localizaciones más frecuentes son el estómago y el duodeno y que en sus formas más agudas suelen provocar hemorragias y complicaciones importantes.

Marshall y Warren descubrieron el papel de la bacteria y con ello pusieron fin a la teoría de que las úlceras estaban causadas por los nervios o el estrés. Durante la investigación el propio Marshall llegó a inocularse la bacteria. El hallazgo abrió las puertas a un sencillo tratamiento efectivo en más del 80% de los casos de úlcera: los antibióticos. El problema es que el tratamiento debe prescribirse con mucho cuidado ante el riesgo de que la bacteria desarrolle resistencias. Por eso los expertos aconsejan no comenzar a tratar a la persona infectada hasta que no aparezcan síntomas.

La bacteria se transmite por el agua, especialmente en los países menos desarrollados, o de la madre al hijo durante el embarazo, en los países con mejores sistemas sanitarios. La infección puede permanecer en estado latente, y depende de otros factores, como la predisposición genética o la dieta, el que produzca la inflamación que desencadena la úlcera, por un mecanismo que todavía no se conoce bien.

El proceso de actuación de la Helicobacter pylori comienza con una inflamación en la parte inferior del estómago. Esta indisposición provoca un aumento de la secreción de ácidos, que a su vez atacan la membrana que protege la cara interna del aparato digestivo. En un estado más avanzado, aparecen heridas en la membrana estomacal y en la del duodeno (las úlceras). Una parte de estos casos evoluciona con el tiempo hacia un cáncer de estómago.

Se sabe que esta bacteria es extremadamente variable y que incluso en el mismo individuo infectado no todas son iguales. A través del estudio de las úlceras y las lesiones cancerígenas provocadas en animales de experimentación se ha podido penetrar en los mecanismos de la enfermedad y describirlos mejor.

La infección se puede diagnosticar mediante un test del aliento y mediante una biopsia de la mucosa gástrica. Los estudios más recientes se han centrado en investigar el papel que juega la caída de las defensas del sistema inmunológico en el desarrollo de las enfermedades causadas por esta bacteria. Pero no hay todavía conclusiones definitivas.

Los descubrimientos de Marshall y Warren, dos investigadores con un destacado currículo internacionalmente reconocido a través de numerosas distinciones, estimularon nuevas aportaciones científicas en ese campo, que permitieron profundizar el conocimiento de un problema médico que tenía un fuerte impacto social. El premio Nobel reconoce la "excepcional visión" de los científicos, que a partir del hallazgo de una bacteria en las biopsias de un centenar de pacientes, establecieron la relación utilizando técnicas sencillas al alcance de cualquier centro sanitario avanzado de la época, como la endoscopia, coloración de tejidos o cultivos. La idea de que la úlcera estaba causada por un microorganismo ha abierto otras posibilidades, como la de que exista relación entre bacterias o virus y otras enfermedades como la artritis, la arterioesclerosis y la colitis ulcerosa.

 

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