María Angélica Bonett es auxiliar de enfermería; tiene 31 años y vive en Ocaña, una ciudad ubicada en el noreste colombiano, a unos 1.200 metros sobre el nivel del mar, sobre la Cordillera Oriental de los Andes. Debió buscar durante casi dos años un diagnóstico para lo que le pasaba, y seguramente cuando lo tuvo se dio cuenta de la gravedad… Pero nunca imaginó que se transformaría en protagonista de un gran avance médico: el 16 de julio se transformó en la primera persona en América (y la cuarta en el mundo) que recibe en su cuerpo el corazón artificial más pequeño y avanzado del mundo: se lo conoce como Corheart 6; pesa apenas 90 gramos, y mide 5,5 centímetros de largo y 2,8 de diámetro.
Se trata de un dispositivo de asistencia ventricular izquierda de última generación, desarrollado en China, que se implanta para ayudar al ventrículo izquierdo a bombear sangre a través del cuerpo. De esa manera se gana tiempo de cara –al menos en el caso de María Angélica– a un seguramente necesario trasplante de corazón. Hasta ahora, solo se había implantado en Alemania, China y Austria. El logro fue posible en el Hospital Internacional de Colombia (HIC), uno de los dos a cargo de la Fundación Cardiovascular de Colombia (FCV), una institución privada nacida en 1986 sin ánimo de lucro, ubicada en Bucaramanga, en el municipio de Floridablanca, en el departamento de Santander, Colombia. Esta es más o menos la historia…
Según una nota de prensa de la FCV, la enfermera Bonett venía con síntomas severos desde 2022: “fatiga constante, dificultad para respirar, vómitos frecuentes y una sensación creciente de ahogo”, describe la nota. Cuando comenzó a sentirse mal, a María Angélica le dijeron que sus síntomas podían ser de ansiedad o secuelas de Covid. Durante meses recorrió centros médicos sin respuestas, mientras su salud se deterioraba, hasta que en Bucaramanga le dieron un diagnóstico claro: cardiomegalia severa causada por la enfermedad de Chagas.
Durante dos años vivió con un cardiodesfibrilador y medicación permanente, pero en mayo de este año su cuerpo llegó al límite: necesitaba un trasplante de corazón… o una asistencia ventricular. La intervención estuvo a cargo de un equipo multidisciplinario liderado por la cardiocirujana Lorena Montes, y con el asesoramiento de un especialista alemán. María Angélica había estado hospitalizada casi dos meses, y le proponían dos opciones: colocarla en lista de espera para un trasplante o recibir un dispositivo de asistencia ventricular. “Dada la complejidad de su caso y la baja disponibilidad de donantes, la segunda alternativa, el implante del Corheart 6, el corazón artificial más pequeño y avanzado desarrollado hasta la fecha, resultó ser la más viable”, destaca la nota de prensa y cita a Leonardo Salazar Rojas, director del Programa de ECMO y Asistencia Ventricular del HIC: “Estamos satisfechos con los resultados, pero especialmente con la oportunidad de seguir salvando vidas. Hasta ahora, en Colombia solo contábamos con una opción disponible. La llegada de este nuevo dispositivo, por su tamaño, su tecnología y su versatilidad, amplía significativamente las alternativas terapéuticas, incluso para pacientes pediátricos”.
“María Angélica era la candidata ideal por su condición clínica y sus características físicas. La cirugía fue un éxito y, pocas horas después, ya estaba despierta, hemodinámicamente estable y tolerando la alimentación”, informó la doctora Montes después del procedimiento. Y añadió: “Actualmente, en menores de 50 años uno tiende a poner dispositivos de asistencia ventricular izquierda para dale mayor longevidad a las persona, aproximadamente 10 años, para evitar un retrasplante, y poder darle mayor esperanza de vida. Ella es una persona joven, pequeña… este dispositivo realmente era el indicado para un tórax pequeño”. Además, el tiempo apremiaba: “Estos dispositivos se crearon para solucionar un problema. Y el problema es que no hay tantos donantes. Ella ya estaba en asistencia y el tiempo iba corriendo y corriendo…”.
Qué es el Corheart 6 |
El dispositivo, fabricado por la empresa china Core Medical Technology, actúa como una minibomba implantable que ayuda al corazón a mantener la circulación. Utiliza para ello (y eso es lo novedoso, además de su tamaño “mini”) lo que se conoce como levitación magnética híbrida: el mecanismo del rotor de la bomba, es decir, la parte que impulsa la sangre, levita mediante imanes, lo que permite que no esté en contacto con superficie alguna y así evita el desgaste mecánico. Eso también hace que no se caliente ni haga ruido.
Pero no todo va dentro del cuerpo, pues depende de una fuente externa de energía. Para ello se conecta con unas baterías portátiles por un cable delgado llamado driveline, que sale por la piel, normalmente el abdomen. Este cable conecta también el dispositivo a un controlador electrónico que permite monitorear su funcionamiento. Por lo tanto, la persona a la que se le implanta el Corheart 6 debe usar una mochila o riñonera, pues estas baterías son recargables y de larga duración, pero es necesario llevar siempre una de repuesto, ya que el dispositivo no puede desconectarse en ningún momento. Además, el lugar por donde sale el cable debe estar siempre limpio y protegido para prevenir infecciones.
¿Les suena engorroso? ¿Qué es esta pequeña complicación si se salva así una vida? María Angélica no se lo piensa dos veces: “Cuando me dijeron que mi corazón no podía más, sentí que el tiempo se había acabado. Me asusté, lloré mucho, pensé en mis papás... pero nunca perdí la fe. Ya no pienso en sobrevivir, sino en vivir”, contó después de la cirugía.