11 de marzo: Día Mundial del Riñón 2010 | 10 MAR 10

Enfermedad renal diabética: actúe ahora o pague luego

IntraMed adhiere a la campaña oficial de la International Society of Nephrology (ISN) y las International Federation of Kidney Foundations (IFKF) alrededor del mundo.
Fuente: Sociedad Uruguaya de Nefrología http://www.nefrouruguay.com/

Enfermedad Renal Diabética: Actúe ahora o pague luego

Robert C Atkins and Paul Zimmet

Por el Comité Directivo del Dia Mundial del Riñon 2010* (Sociedad Internacional de Nefrologia y Federacion Internacional de Fundaciones Renales) (Robert C Atkins)  y la Federacion Internacional de Diabetes (Paul Zimmet)

Día Mundial del Riñón 11 de Marzo 2010: debemos actuar sobre la enfermedad renal diabética.

En 2003, la Sociedad Internacional de Nefrología (ISN en inglés) y la Federación Internacional de Diabetes (IDF en inglés) lanzaron un folleto llamado “Diabetes en el Riñón: Tiempo de actuar” (1), para enfatizar la pandemia global de diabetes tipo 2 y de enfermedad renal diabética. Su propósito fue alertar a los gobiernos, organizaciones de salud, proveedores, médicos y pacientes, sobre los crecientes problemas debidos a la enfermedad renal diabética y sus secuelas, la enfermedad renal terminal que requiere diálisis y la muerte cardiovascular. Siete años después, el mismo mensaje se ha vuelto más urgente. El Día Mundial del Riñón 2010, bajo el auspicio de la ISN y la Federación Internacional de Fundaciones Renales (IFKF en ingles), junto con la IDF, brinda una nueva oportunidad para subrayar la importancia de la  enfermedad renal diabética, destacar la falta de concientización tanto a nivel público como gubernamental y enfatizar que su manejo implica prevención, reconocimiento y tratamiento de sus complicaciones. La prevención primaria de la diabetes tipo 2 necesitará cambios masivos de estilo de vida en el mundo en desarrollo y desarrollado, apoyados por un compromiso gubernamental fuerte para promover cambios sociales y de estilo de vida.

La Amenaza Mundial de la Diabetes Tipo 2

El siglo 21 tiene las condiciones más propicias para el desarrollo de diabetes, en toda la historia  de la humanidad (2,3). En los pasados 25 años o más, la prevalencia de la diabetes tipo 2 en USA se ha duplicado y ha aumentado tres a cinco veces en India, Indonesia, China, Corea y Tailandia (4). En 2007, había 246 millones de personas con diabetes en el mundo, pero en el año 2025, ese número se estima que llegará a 380 millones (5).  El número de personas con tolerancia alterada a la glucosa, “un estado prediabético”, alcanzó a 308 millones en 2007 y aumentará a 418 millones en el 2025 (5). El aumento de la prevalencia de la diabetes será mayor en los países en desarrollo. En Méjico por ejemplo, 18% de la población adulta tendrá diabetes tipo 2 en el año 2025. De acuerdo con la OMS, China e India tendrán cerca de 130 millones de diabéticos en el 2025, lo que consumirá cerca del 40% de su presupuesto en salud, además de la baja en la productividad y los obstáculos al crecimiento económico.

Fue en este contexto que el 21 de diciembre de 2006 la Asamblea General de la ONU de forma unánime, aprobó la Resolución 61/225 declarando a la diabetes como un tema de salud pública internacional e identificando el Día Mundial de la Diabetes como un Día de las Naciones Unidas. Fue la segunda enfermedad, luego del VIH/SIDA, en lograr este estatus. Por primera vez, los gobiernos han reconocido que una enfermedad no infecciosa representa una amenaza grave para la salud mundial, como los son enfermedades infecciosas como el VIH/SIDA, la tuberculosis y la malaria. Los problemas de la diabetes son vistos ahora como un desafío  mayor de salud pública mundial, especialmente en el mundo en desarrollo, el cual  no dispone de recursos económicos para enfrentarlos. El primer paso para actuar sobre la enfermedad renal diabética debe abarcar campañas que apunten a la prevención del desarrollo de la diabetes tipo 2.

Enfermedad Renal Diabética

La diabetes es ahora la mayor causa de enfermedad renal terminal en el mundo, tanto en naciones desarrolladas como emergentes (6). Es el diagnóstico primario de enfermedad renal en 20-40% de las personas que inician tratamiento por enfermedad renal terminal en el mundo (7). En Australia, los pacientes incidentes a diálisis crónica con diabetes tipo 2 se multiplicaron por 5 entre 1993 y 2007 (8). Entre 1983 y 2005, se multiplicó por 7 el número de  pacientes con nefropatía diabética incidentes a terapia de remplazo renal en Japón, totalizando el 40% de todos los pacientes incidentes (9). Por lo tanto, cerca del 30% de los 1.1 trillones de dólares previstos para los costos del tratamiento con diálisis crónica en el mundo durante esta década, resultará de la nefropatía diabética (10).

En el Estudio Prospectivo de Diabetes en el Reino Unido (UKPDS), las tasas de progresión de nuevos casos de diagnóstico de diabetes tipo 2 entre las etapas de normoalbuminuria, microalbuminuria, macroalbuminuria y falla renal, fueron de 2-3% por año (11). En un período de 15 años de seguimiento de 4.000 participantes, casi el 40% desarrollaron microalbuminuria (12). En el estudio DEMAND, con 32.208 personas provenientes de 33 países, con diabetes tipo 2 conocida, que consultaron con su médico de familia, 39% tenían microalbuminuria y la prevalencia aumentó con la edad, duración de la diabetes y presencia de hipertensión (13). Alrededor del 30%  de la cohorte del UKPDS desarrolló  daño renal, de los cuales casi el 50% no tenía albuminuria como antecedente. La tasa de filtración glomerular reducida y la albuminuria, causadas por la nefropatía diabética, son factores de riesgo independientes para eventos cardiovasculares y muerte [14]. Por lo tanto, una estrategia para detectar la  enfermedad renal diabética temprana mediante la detección de la albuminuria, así como la detección de la reducción de la tasa de filtración glomerular, es el segundo paso en la adopción de medidas en la lucha contra la enfermedad renal diabética.

Una dificultad añadida a superar, es la carencia notable de conciencia entre los pacientes, sobre su condición.  En encuestas de población, por cada paciente diabético conocido, hay al menos uno más que es desconocido [15]; sólo el 8.7 % de la población general fue capaz de identificar la diabetes como un factor de riesgo para la enfermedad renal [16]. Entre pacientes con  enfermedad renal diabética, muy pocos son conscientes de su condición. Algunas investigaciones comprueban que el conocimiento de la enfermedad por los pacientes, es tan bajo como el 9.4 %, en particular en aquellos con daño leve [17]. Por lo tanto, la educación pública es el tercer paso requerido para actuar sobre la enfermedad renal diabética en la comunidad. El IFKF tiene como objetivo de largo plazo, para todos los pacientes renales del mundo, no sólo que conozcan su enfermedad, sino que también conozcan, por ejemplo, su presión arterial y los objetivos del tratamiento.

Manejo de la Enfermedad Renal Diabética

Es de poca utilidad la investigación de poblaciones o de grupos “de riesgo", a no ser que simultáneamente se emprenda el seguimiento y se comience un tratamiento eficaz y el mismo  sea evaluado (18). Por suerte, hay pruebas de que la intervención terapéutica temprana en pacientes con enfermedad renal crónica o  diabetes, puede retrasar el inicio de complicaciones y mejorar los resultados. Por ejemplo, los estudios UKPDS (19, 20), STENO-2 (21), y  AVANCE (22-24) demostraron que el  control estricto del nivel de glucosa en sangre, la presión arterial (y los lípidos en STENO-2) redujeron significativamente la incidencia y la progresión de la enfermedad renal diabética. En la población con diabetes tipo 2, la inhibición del sistema renina-angiotensina-aldosterona con un inhibidor de la enzima conversora de la angiotensina (IECA) o  con un bloqueador del receptor de angiotensina II (ARA II) disminuyó la progresión de normoalbuminuria a microalbuminuria (25), la progresión de microalbuminuria a macroalbuminuria (2) y el desarrollo de enfermedad renal terminal (27). Así, el empleo de un IECA o un  ARA II es ahora la terapia estándar para pacientes con nefropatía diabética, al igual que el control de la glucosa, los lípidos y la presión arterial. El manejo eficaz, usando terapias basadas en la evidencia, es el cuarto paso en la lucha contra la enfermedad renal diabética.

El quinto paso es el desarrollo de nuevas terapias. Muchos agentes nuevos son objeto ahora de ensayos clínicos para reducir el daño renal y la fibrosis, incluyendo el bloqueo de la formación de productos finales avanzados de la glicosilación y otras vías. Otros agentes nuevos potencialmente pueden demostrar ser eficaces en ensayos clínicos grandes, doble ciego, randomizados (28).

¿Cómo podemos actuar ahora?

 

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