Se reduce casi a la mitad | 11 JUL 16

La tasa de mortalidad en las salas de emergencias de EE. UU.

Un estudio apunta a avances médicos y a cambios en la atención del final de la vida

Las muertes en las salas de emergencias de los hospitales de Estados Unidos bajaron en picada casi a la mitad en un periodo de 15 años, y varios factores explican la reducción, indica un estudio reciente.

El resultado: es poco probable que usted muera en la sala de emergencias, afirman investigadores que analizaron casi 368,000 visitas a departamentos de emergencias realizadas por adultos entre 1997 y 2011. En ese periodo, encontraron una reducción del 48 por ciento en las muertes.

El creciente uso de la atención de hospicio domiciliaria y las mejoras en la medicina de emergencia y la salud pública están entre los factores que podrían ayudar a explicar los resultados, señaló el autor del estudio, el Dr. Hemal Kanzaria.

"Se trata de un estudio descriptivo, que en esencia observa tendencias", dijo Kanzaria, profesor asistente de medicina de emergencias de la Universidad de California, en San Francisco. "Encontrar una reducción de casi un 50 por ciento da en qué pensar, y creo que hay muchas explicaciones posibles. [Pero] morir en un departamento de emergencias es poco común, y es importante resaltar lo raro que es ese evento en general".

En Estados Unidos hubo más de 136 millones de visitas a salas de emergencias en 2011, el último año con datos disponibles, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. Unos 40 millones de esas visitas se relacionaban con lesiones, y casi un 12 por ciento resultaron en una admisión al hospital.

Kanzaria y su equipo analizaron datos de la Encuesta nacional de atención médica de hospital ambulatoria. Encontraron que las tasas de mortalidad en las salas de emergencia se redujeron de 1.48 por cada mil adultos de EE. UU. en 1997, a 0.77 por cada mil adultos en 2011.

En comparación con los pacientes de emergencias que sobrevivieron, los que murieron tendían a tener más edad, era más probable que fueran hombres y blancos, y tenían enfermedades o lesiones más graves cuando los llevaron a la sala de emergencias.

En casi un 63 por ciento de las visitas a emergencias en que los pacientes murieron, estaban en paro cardiaco, inconscientes o muertos al llegar, según el estudio. Los motivos más comunes de otras visitas a emergencias que acabaron en la muerte del paciente incluyeron la falta de aire, la lesión o el dolor de pecho.

"Como médico de emergencias practicante, creo que la sala de emergencias no es el lugar óptimo para que el paciente muera o para que un familiar o ser querido experimente ese tipo de evento", dijo Kanzaria. "Nos interesaba ver con qué frecuencia ocurre en realidad".

Varios cambios sociales y en la atención sanitaria podrían contribuir a los hallazgos, dijo Kanzaria. Incluyen un mayor uso de los servicios de atención paliativa, en que los pacientes por lo general mueren en casa o en ambientes de hospicio en lugar de la sala de emergencias de un hospital o como pacientes internos.

"Según nuestro análisis, no parece que los pacientes estén muriendo con mayor frecuencia en otros lugares del hospital, pero es razonable pensar que están muriendo en otros ambientes", planteó Kanzaria.

"También ha habido tremendas mejoras en la medicina de emergencias en el último par de décadas, así que ha habido ganancias significativas en la gestión de afecciones como los ataques cardiacos, los accidentes cerebrovasculares, los traumatismos o las infecciones graves", añadió.

El Dr. Kevin Rodgers, presidente de la Academia Americana de Medicina de Emergencias (American Academy of Emergency Medicine), alabó la investigación. "Es un buen estudio que usó una base de datos realmente buena para conseguir las mejores estadísticas", comentó.

Pero Rodgers, que también es profesor de medicina clínica de emergencias en la Universidad de Indiana, dijo que la investigación no pudo descifrar cuántos pacientes que alguna vez podrían haber muerto en emergencias están ahora siendo reanimados, solo para acabar "en una condición neurológica terrible y ser considerados como supervivientes".

"¿De verdad estamos haciendo un mejor trabajo?", preguntó Rodgers. "Quizá sí, pero saberlo es difícil".

El estudio aparece en la edición de julio de la revista Health Affairs.


FUENTES: Hemal Kanzaria, M.D., M.S., assistant professor, department of emergency medicine, University of California, San Francisco; Kevin Rodgers, M.D., president, American Academy of Emergency Medicine, Milwaukee, Wis., and professor, clinical emergency medicine, Indiana University, Indianapolis; July 2016 Health Affairs

 

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