El rol de las citoquinas | 11 AGO 14

La relación entre depresión e inflamación

La naciente consciencia del interjuego entre el estrés, la inflamación y la depresión puede ampliar el enfoque terapéutico.
Autor/a: Dr. Almond Maria Current Psychiatry 2013;12:25-32
INDICE:  1.  | 2. Referencias

 

Introducción

Al estudiar la fisiopatología de la depresión, se observan varios factores que indican una relación entre depresión e inflamación:

  • La depresión con frecuencia acompaña a muchas enfermedades inflamatorias.
     
  • El aumento de los biomarcadores inflamatorios se asocia con el trastorno de depresión mayor (TDM).
     
  • La exposición a agentes inmunomoduladores puede aumentar el riesgo de sufrir depresión. El estrés puede activar las vías proinflamatorias.
     
  • Los antidepresivos pueden disminuir la respuesta inflamatoria.
     
  • La inhibición de las vías inflamatorias puede mejorar el estado de ánimo.

Enfermedad y depresión

Las personas que sufren enfermedades inflamatorias - enfermedades autoinmunes, enfermedad cardiovascular, diabetes y cáncer -  con frecuencia luchan con la depresión.

Casi 1 de cada 5 personas con enfermedad cardiovascular experimenta el trastorno de depresión mayor (TDM).

El diagnóstico de diabetes duplica las probabilidades de sufrir depresión.

Hasta el 70% de los pacientes con enfermedades autoinmunes, como artritis reumatoide o lupus eritematoso, experimentan depresión.

En un gran estudio longitudinal, sufrir una enfermedad autoinmune previa, aumentó el riesgo de depresión en un 45% y el antecedente de hospitalización por infección aumentó el riesgo en un 62%.

Varios estudios mostraron que el 15% - 25% de los pacientes con cáncer experimentan depresión, en relación con el 9% en la población general.

Importancia de los marcadores inflamatorios

Durante un episodio inflamatorio el cuerpo libera citocinas, que son pequeñas moléculas proteicas de señales celulares. Estos marcadores inflamatorios lanzan cascadas de señalización que provocan la entrada en acción del sistema inmunitario.

Las citocinas tipo 1 (interferón-γ, factor-α de necrosis tumoral [TNF-α], interleucina [IL]-1) intensifican las respuestas inmunitarias celulares. Las citocinas tipo 2 (IL- 6, IL-10, IL-13) participan en las respuestas de anticuerpos. Estas citocinas también inducen las proteínas de fase aguda, como la proteína C-reactiva (PCR), que puede activar el sistema inmunitario. El aumento significativo de las cifras de marcadores inflamatorios se asocia con una gama de síntomas depresivos, que indican la gravedad de la enfermedad y la respuesta terapéutica.

Los marcadores inflamatorios, tales como IL-6, IL-1β, PCR y TNF-α están aumentados en las enfermedades inflamatorias y en personas por lo demás sanas con TDM.

En un metanálisis de 24 estudios que medían las citocinas en pacientes deprimidos se halló que los pacientes con TDM tenían concentraciones significativamente mayores de TNF-α e IL-6 en relación con los controles. Asimismo, se encontraron marcadores inflamatorios aumentados con mayor frecuencia entre los que no respondían al tratamiento antidepresivo que en los que respondían.

Citocinas y riesgo de depresión

En estudios en animales, administrar fármacos inmunomoduladores aumenta el riesgo de sufrir depresión.

En los seres humanos, surge un modelo natural con el empleo de la citocina interferón-α (INF-α) para tratar la hepatitis C, la esclerosis múltiple, el melanoma maligno y algunas enfermedades malignas de la sangre.

Los pacientes que reciben INF-α tienen mayores tasas de depresión en relación con los que no lo reciben. Los pacientes que reciben tratamiento de inmunoterapia prolongado tienen cambios a largo plazo en las monoaminas neurotransmisoras a lo largo del eje hipotálamo-hipofiso-suprarrenal. Estos cambios son iguales a los de las personas deprimidas.

Agentes inmunoterapéuticos, como la vacuna antitifoidea, produjeron síntomas depresivos con cambios cerebrales similares a los de la TDM. Las cifras bajas de IL-6 y PCR pronosticaron independientemente la aparición de la depresión.

Estrés e inflamación

La depresión puede aparecer en ausencia de enfermedad inflamatoria. Se sabe que los síntomas depresivos pueden estar asociados con aumento de los marcadores inflamatorios. ¿Qué induce el proceso inflamatorio en algunas personas que están deprimidas, pero médicamente sanas? Una teoría es que el estrés psicológico puede activar la inflamación.

El estrés agudo y crónico se asocia con aumento de la disponibilidad de citocinas proinflamatorias y disminución de las citocinas antinflamatorias. Una teoría busca la explicación en la secreción de glucocorticoides como respuesta al estrés.

Un estudio halló disminución de la respuesta a los glucocorticoides entre mujeres deprimidas tras un simulacro de entrevista laboral como factor de estrés y aumento entre controles sin depresión. Debido a que los glucocorticoides normalmente detienen la cascada inflamatoria, este dato sugiere que las personas deprimidas quizás no puedan controlar la inflamación durante el estrés.

Vías compartidas

Si hay relación entre inflamación y depresión, ¿Cuál sería la vía que comparten?
Las citocinas efectúan cambios en el sistema nervioso central a través de 4 vías:

  • Las citocinas pueden activar las neuronas aferentes primarias (eg, el nervio vago).
     
  • Las citocinas, liberadas por células tipo macrófagos en respuesta a los agentes que originan enfermedades, se difunden a través de los órganos circumventriculares cerebrales.
     
  • Los transportadores de citocinas saturan la barrera hematoencefálica.
     
  • La citocina IL-1 activa los receptores de los macrófagos perivasculares y las células endoteliales de las vénulas cerebrales y generan la liberación local de prostaglandina E2. 
 

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