Cómo combatir el "Jet Lag" | 15 FEB 10

Cuando el reloj interno también se va de viaje

La exposición a la luz en determinados momentos del día ayuda a adaptar el ritmo. Además del comportamiento, los fármacos también pueden combatir el 'jet-leg'. En casa, en el vuelo y en el destino se deben llevar a cabo distintas pautas.

MARÍA SAINZ

No importa si es por trabajo o por placer, el reloj interno siempre se desincroniza cuando se viaja a países lejanos. La diferencia horaria entre el destino y el origen desequilibra el organismo y éste, por ejemplo, funciona como si fuera de noche cuando es de día. Exponerse a la luz o tomar determinados medicamentos puede ayudar a equilibrar el ritmo circadiano. 'The New England Journal of Medicine' ('NEJM') repasa la etiología y los posibles tratamientos del omnipresente 'jet-lag'.

Aunque, básicamente, trastorna el sueño, sobrevolar cinco o más franjas horarias, en dirección Este u Oeste, también puede alterar el humor, la capacidad física o cognitiva y provocar molestias gastrointestinales. El que desaparezcan es cuestión de tiempo, y de adaptación. Sin embargo, hasta que esto sucede, el viajero puede sentirse bastante incómodo.

La primera forma de combatir el 'jet-lag' consiste en 'alinear' el reloj circadiano (que regula las funciones del cuerpo durante el día y la noche) exprimiendo los beneficios de una luz intensa. "Exponerse al sol por la tarde retrasa el reloj y hacerlo por la mañana lo adelanta", apunta Robert L. Sack, autor del documento y profesor de la Universidad de Ciencia y Salud de Oregón (EEUU).

La pauta será distinta, por lo tanto, si se viaja hacia el Este o el Oeste. El recién llegado tendrá que adaptarse 'a la baja' en el caso de un viaje de España a EEUU, y exponerse a la luz por la tarde; o a la alta, si se marcha de Inglaterra a Asia, por ejemplo, y buscar la luz por las mañanas.

Luz y oscuridad

Igualmente, en determinados horarios, es fundamental la oscuridad. "Conviene no salir durante las primeras horas del día, después de un periplo hacia Oriente, o durante unas horas antes del atardecer, si ha sido hacia Occidente", apunta el trabajo. Y añade, "esta estrategia se basa en la teoría de que si una persona cruza ocho o más zonas horarias, su sistema circadiano puede interpretar el amanecer como el atardecer (o a la inversa)".

En este proceso de adaptación horaria, también puede ayudar la administración de melatonina. Se trata de una hormona que "puede considerarse como una señal nocturna, con consecuencias sobre el ritmo circadiano que son contrarias a las de la exposición a la luz".

 

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