Síndrome metabólico | 15 FEB 10

El síndrome metabólico no es un adecuado predictor de mortalidad en los ancianos

Las personas mayores presentan más causas de muerte no relacionada a la enfermedad cardiovascular (ECV) que las personas más jóvenes.
Autor/a: Dres. Mozaffarian D, Kamineni A, Prineas RJ, Siscovick DS Fuente: SIIC Archives of Internal Medicine 168(9):969-978, May 2008

Introducción

El síndrome metabólico (SM) se define por la presencia de por lo menos tres de los siguientes criterios: obesidad abdominal, hipertrigliceridemia, bajos niveles de colesterol asociado a lipoproteínas de alta densidad (HDLc), hipertensión arterial (HTA) e hiperglucemia en ayunas.

Según los autores, existen diferentes motivos por los cuales el SM podría no tener el mismo valor como marcador de pronóstico de mortalidad entre los ancianos que en la población más joven. Entre estos motivos mencionan que las personas mayores presentan más causas de muerte no relacionada a la enfermedad cardiovascular (ECV) que las personas más jóvenes, que algunos componentes del SM podrían tener más impacto sobre la mortalidad de causa vascular que otros, que los puntos de corte propuestos para la definición del SM –determinados a partir de estudios realizados con individuos más jóvenes– podrían no ser los adecuados en los ancianos y, finalmente, que el concepto de SM no aporta más información pronóstica que cada uno de sus componentes por separado.

Para confirmar esta hipótesis, los investigadores evaluaron los datos obtenidos del Cardiovascular Health Study (CHS).

Métodos

El CHS fue un estudio de cohorte, prospectivo y multicéntrico en el que se analizaron los factores de riesgo para la ECV en pacientes de edad  avanzada. Entre 1989 y 1990 y entre 1992 y 1993 se evaluaron 5 888 ancianos en consultas ambulatorias, cuya edad promedio era de 73 años y de los cuales el 58% eran mujeres.

Para el presente estudio, los autores excluyeron a 1 320 pacientes porque tenían diagnóstico de ECV al momento de la inclusión en el CHS y a otros 310 individuos porque los datos necesarios no estaban disponibles.

La definición de SM usada fue la del National Cholesterol Education Program Expert Panel on Detection, Evaluation and Treatment of High Blood Cholesterol in Adults (Adult Treatment Panel III) (ATP III) que se basa en la presencia de por lo menos tres de los siguientes criterios: circunferencia de la cintura mayor o igual de 102 cm en los hombres o mayor o igual de 88 cm en las mujeres, trigliceridemia mayor o igual de 150 mg/dl, HDLc menor de 40 mg/dl en los hombres y menor de 50 mg/dl en las mujeres, HTA definida como presión sistólica mayor o igual de 130 mm Hg, presión diastólica mayor o igual de 85 mm Hg o que el paciente estuviera recibiendo tratamiento antihipertensivo, y glucemia en ayunas mayor o igual de 110 mg/dl o en tratamiento para la diabetes (DBT).

Además, repitieron el análisis considerando el valor de glucemia en ayunas mayor o igual de 100 mg/dl, de acuerdo con los criterios diagnósticos de la International Diabetes Federation (IDF), que incluye a la obesidad entre los criterios para el diagnóstico. También consideraron las recomendaciones de la Organización Mundial para la Salud (OMS), que se diferencian de las anteriores porque incluye a la resistencia a la insulina –definida como el tratamiento para la DBT, la glucemia en ayunas mayor o igual de 110 mg/dl, la glucemia a las dos horas de la prueba por vía oral de tolerancia a la glucosa (POTG) mayor o igual de 140 mg/dl o la concentración de insulina plasmática en el cuartilo más elevado en los pacientes con glucemia en ayunas mayor o igual de 110 mg/dl– asociada a dos de los siguientes criterios: HTA –presión sistólica mayor o igual de 140 mm Hg y presión diastólica mayor o igual de 90 mm Hg–, hipertrigliceridemia, HDLc menor de 35 mg/dl en los hombres y menor de 39 mg/dl en las mujeres, obesidad definida como un índice de masa corporal (IMC) mayor de 30 kg/m2  y relación entre la circunferencia de la cintura y de la cadera mayor de 0.90 en los hombres y de 0.85 en las mujeres.

Al inicio del estudio se evaluó cada uno de los componentes del SM y, a los pacientes que no tenían diagnóstico de DBT, se les realizó una POTG.

Los autores efectuaron un primer análisis en el que excluyeron a los 305 individuos con diagnóstico de DBT anterior a la inclusión en el estudio, y un segundo análisis en el que dichos sujetos sí fueron tenidos en cuenta.

El seguimiento se realizó en forma telefónica cada 6 meses desde 1999 hasta 2004. Un comité de control de la mortalidad confirmó las causas de muerte, que se clasificaron en defunciones de causa cardiovascular y muertes no relacionadas a ECV. Para estimar el riesgo de fallecimiento se utilizó el modelo de riesgos proporcionales de Cox.

Además, los autores analizaron en forma individual tanto la relación de cada uno de los criterios como la existente entre la presencia o la ausencia de cada criterio con la mortalidad; también evaluaron si la modificación de los puntos de corte establecidos en las definiciones permitían realizar un pronóstico más certero, así como la influencia de la edad, del sexo, de los hábitos y de factores tales como la raza y la educación, sobre los criterios que definen al SM y a su utilidad como predictores de mortalidad. Finalmente, realizaron un análisis de sensibilidad en el cual se excluyó a los pacientes tabaquistas, a los que tenían cáncer, a los que presentaban enfermedad pulmonar obstructiva crónica y a los que fallecieron durante el primer año de seguimiento, a fin de evaluar si se modificaban los resultados.

Resultados

Al inicio del estudio, el 31% de los hombres y el 38% de las mujeres tenían diagnóstico de SM. Durante el seguimiento se produjeron 2 116 defunciones. Los pacientes que presentaban SM según los criterios del ATP III tuvieron una mortalidad un 22% mayor que los que no presentaban SM. La HTA se asoció con un incremento del 26% en la mortalidad (riesgo relativo [RR] 0.92; intervalo de confianza [IC] 95% 1.15-1.39) y la presencia de hiperglucemia en ayunas se relacionó con un incremento de la mortalidad del 41% (RR 1.41; IC 95% 1.27-1.57). En ausencia de estos dos criterios, el diagnóstico de SM no se asoció con el aumento de la mortalidad. La proporción de fallecimientos en la población atribuibles (PAR) al SM fue del 6.3%, similar al porcentaje atribuible a la HTA o a la hiperglucemia en ayunas. Los pacientes que presentaban HTA o hiperglucemia en ayunas tenían un riesgo mayor de mortalidad que aquellos sin SM. La presencia de estos dos factores se asoció a un RR de mortalidad del 82% respecto de los pacientes que no tenían estas variables.

 

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