Tendencia preocupante | 27 MAY 08

Se diagnostican cada vez más fobias en chicos y adolescentes

Antes, síntomas como taquicardia o ahogos no indicaban una patología precisa. Hoy, los trastornos de ansiedad se empiezan a detectar a los 14 años y aun más temprano. Tienden a ser crónicos, pero tienen buen pronóstico.
Fuente: Clarín 

Por: Gisele Sousa Dias

Hace algunas décadas, cuando la taquicardia, los mareos, la sensación de ahogo, de pérdida del control y de muerte inminente se convertían en síntomas inocultables, era frecuente que, quienes los sufrían, iniciaran una peregrinación por distintos consultorios, que rara vez desembocaba en un diagnóstico preciso. Así, transitaban la adolescencia sin un tratamiento adecuado para los trastornos de ansiedad. Según los expertos en salud mental, como empezaron a ser entendidos como patologías, los pacientes consultan antes, y son cada vez más los niños, adolescentes y jóvenes que son diagnosticados por fobias, crisis de ansiedad y ataques de pánico.

Según Gustavo Bustamante, vicepresidente de la Fundación Fobia Club, ahora detectan trastornos de ansiedad social a los 14 años, cuando antes era después de los 20. Y sostiene que los trastornos de pánico se detectaban cerca de los 30 años y ahora llegan cerca de los 22 y evitan años de padecimiento: "Antes, cuando aparecía la taquicardia, iban al cardiólogo sin saber que padecían un trastorno mental. Ahora empezaron a reconocer las patologías más tempranamente, por eso aumentó el diagnóstico".

La importancia de la detección temprana radica en que, según un estudio de Fobia Club entre 3.700 personas, el 67% de los pacientes viene de otros tratamientos, la mayoría de un diagnóstico erróneo. Y más de la mitad medicados, cuando a veces no tienen diagnóstico, la patología no lo indica o requiere otro tratamiento. Se calcula que en el mundo el 28% de la población sufre algún trastorno de ansiedad. La cifra es similar para la Argentina. Según este estudio, aquí los trastornos de ansiedad generalizada subieron, entre los años 2000 y 2007, del 3% al 14% por "la inseguridad social, la incertidumbre generalizada, la violencia y el estrés".

Enzo Cascardo, presidente de la Asociación Argentina de Trastornos de Ansiedad, suma: "Los miedos que antes eran considerados evolutivos e inseparables de la adolescencia, empezaron a generar la sospecha de algún tipo de pánico, fobia o ansiedad. La adolescencia es un terreno fértil para las fobias sociales, porque es cuando la sociedad empieza a esperar algo de uno".

Rolando Imperiali, director de Libertad sin Miedo y ex docente de la UBA, explica: "La emergencia de la angustia en esta etapa se debe a la estructura social de la Argentina. El trabajo y los estudios implican una demanda desmedida a la que el adolescente no sabe poner límites. Es ahí cuando falla en su rendimiento y se angustia".

Como crecen las exigencias para no quedar fuera del circuito, la primera juventud sigue siendo terreno inestable: "Los trastornos aparecen cuando se empiezan a valorar las circunstancias. Es el caso de los nuevos profesionales que siendo muy jóvenes tienen personas a cargo en grandes empresas. Pueden sentir que la situación los sobrepasa, se colman de dudas y comienzan a preocuparse de no poder sostenerlo", explica Bustamante. Y agrega: "Aparece una toma de conciencia de la posibilidad de morir, por eso muchos cuando tienen un hijo empiezan a cuestionarse si podrán estar siempre. Eso puede llevarlos a extremar sus cuidados personales y hacia los otros".

 

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