Cuándo operar? | 04 AGO 04

Diferenciación entre nódulos tiroideos benignos y malignos

Hasta el 60% de los adultos de más de 50 años de edad tienen nódulos tiroideos, pero solamente un porcentaje de ellos requiere cirugía.
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Autor/a: Dres. Sturgeon C, Clark OH. Fuente: Department of Surgery, University of California San Francisco and UCSF Comprehensive Cancer Center at Mount Zion. Contemporary Surgery 2004; 60(5): 210-216.
Indicaciones para la cirugía

Cuando se conoce o se sospecha la malignidad

Se indica la cirugía cuando los resultados de la PAAF son compatibles con una malignidad o sospecha de la misma. Los autores tratan los cánceres papilares y medulares con tiroidectomía total y un vaciamiento ganglionar linfático apropiado.

Para el cáncer folicular o de células de Hürthle, efectúan lobectomía total e istmectomía dejando intacto el lado contra lateral. Posteriormente, si la histología definitiva revela invasión capsular o vascular, proceden a completar la tiroidectomía total. Si se conoce preoperatoriamente que el paciente tiene un cáncer folicular o de células de Hürthle, la tiroidectomía total debería ser la primera operación.

El riesgo de complicaciones durante la cirugía para completar la tiroidectomía debería ser bajo dado que los tejidos alrededor de las glándulas paratiroides y del nervio recurrente laríngeo no han sido violados durante la primera operación. Los autores recomiendan la laringoscopía directa previa a la cirugía para completar la tiroidectomía y hacen todos los esfuerzos para preservar el tejido paratiroideo en la segunda operación.
En los raros casos de cáncer anaplásico o metástasis en la glándula tiroidea, la cirugía puede o no ser beneficiosa para el paciente. Se debe tener el cuidado de individualizar el estadio de la enfermedad y los síntomas asociados.
Otras lesiones tiroideas

La hemitiroidectomía puede estar indicada para los quistes recidivados después de la aspiración. La mayoría de los clínicos aspirarán un quiste recurrente una o dos veces antes de derivar al paciente para la resección quirúrgica.
La remoción quirúrgica está indicada para los nódulos tiroideos inicialmente tratados no quirúrgicamente que muestran un agrandamiento en las imágenes subsiguientes. La cirugía es también apropiada para los nódulos que ocasionan síntomas compresivos u obstructivos o cuando los nódulos autónomos causan tirotoxicosis. La hemitiroidectomía es el tratamiento usual para esas lesiones. El tratamiento con yodo radioactivo también puede ser usado en aquellos pacientes que tienen un alto riesgo quirúrgico o que rechazan la cirugía.
La cirugía también está indicada en pacientes embarazadas o en aquellos que desean un rápida corrección del hipertiroidismo, particularmente si ellos no pueden tomar drogas antitiroideas, o en aquellos cuyos antecedentes o examen físico son sospechosos de malignidad, aún a pesar de los resultados de la PAAF.
La supresión de la TSH después de la cirugía

Para los pacientes con cáncer tiroideo la terapia con L-tiroxina de por vida con supresión de  la TSH resulta en muy pocas recidivas tumorales cuando la TSH es mantenida por debajo de 0.1 y puede mejorar la sobrevida [44-46]. Los autores suprimen una TSH aún más baja (por debajo de 0.05) en los pacientes de alto riesgo con tumores más agresivos.

La terapia con L-tiroxina no tiene efectos en la recidiva de los quistes tiroideos. Aunque es frecuentemente usada para suprimir el crecimiento de los nódulos sólidos benignos, diversos estudios no han mostrado ventajas con ello [47-49]. Además, las dosis supresivas de TSH de la L-tiroxina deben ser usadas juiciosamente porque pueden conducir a disritmias y reducir la densidad ósea en algunos pacientes [50-51].

 

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