Probióticos | 06 FEB 18
Uso e investigación de probióticos
Actualización de sus efectos en el tratamiento o la prevención de importantes condiciones gastroenterológicas, cáncer y terapia anticancerosa.
Autor: Mary Ellen Sanders, Francisco Guarner, Richard Guerrant y colaboradores Gut 2013;62:787–796
INDICE:  1. Página 1 | 2. Referencias bibliográficas
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 Introducción

Si las bacterias intestinales pueden provocar enfermedad, al cambiarlas, ¿pueden crear un estado saludable? Aquí es donde el concepto de probióticos entra en discusión. Los probióticos son microorganismos vivos que, cuando se administran en cantidades adecuadas confieren un beneficio para la salud del huésped. Actúan a través de diversos mecanismos que afectan la microbiota. Este efecto puede ser puesto en evidencia a través de cambios en las poblaciones bacterianas o en la actividad metabólica bacteriana.

Un estudio reciente demostró que un yogur probiótico cambió los metabolitos bacterianos urinarios, pero no las poblaciones de la comunidad bacteriana fecal. Tales resultados sugieren que los probióticos pueden tener el potencial de afectar más la función del microbioma que la estructura. En la actualidad son objeto de una creciente investigación básica y clínica y también se han incorporado a una amplia gama de alimentos, suplementos nutricionales y productos farmacéuticos. 

Un interrogante más recientemente, para los investigadores es cómo medir el impacto de los probióticos en los individuos sanos, por ejemplo, cómo evaluar la reducción del riesgo de desarrollar una enfermedad o cómo optimizar la función fisiológica dentro de los rangos normales.

Probióticos en la salud y la enfermedad

Síndrome del intestino irritable (SII)

En ausencia de biomarcadores aceptados, la definición de SII se basa en los síntomas; episodios crónicos recurrentes de dolor abdominal o malestar asociado a la alteración del ritmo intestinal, en ausencia de enfermedades orgánicas; sensación de hinchazón con sin distensión abdominal visible; ansiedad y varios síntomas extraintestinales. Aunque la evidencia preliminar sugiere que existen alteraciones en la microbiota intestinal en pacientes con SII, aún no se ha determinado si esas alteraciones son la causa o la consecuencia de la alteración de la motilidad y la secreción intestinal.

Datos preclínicos recientes respaldan el concepto de que la microbiota intestinal y los probióticos afectan el sistema nervioso entérico y la señalización cerebral. En los roedores se han descrito efectos beneficiosos en los reflejos viscerales l nociceptivos, pero solo algunos datos preliminares sugieren que tales mecanismos también pueden jugar un papel en los sujetos sanos o con SII.

Existe un creciente número de metaanálisis pero sus resultados sobre la efectividad de los probióticos en el SII son dispares, en parte por la heterogeneidad en diversos aspectos de los ensayos. Se requieren estudios mejor diseñados y con muestras más grandes para determinar en qué grado ciertos probióticos son estrategias terapéuticas útiles para el tratamiento de los síntomas del SII.

• Diarrea infecciosa

Las enfermedades entéricas y diarreicas son las principales causas de morbilidad y mortalidad en niños <5 años en todo el mundo, con mayor carga en los países de bajos y medianos ingresos. Las infecciones repetidas conducen a la desnutrición aguda y crónica provocando a su vez infecciones más frecuentes y graves; lo que finalmente provoca déficits del desarrollo durante el crecimiento y en la aptitud y cognición, que persisten en la edad adulta con devastadoras consecuencias humanas y económicas.

El mayor conocimiento de la microbiota intestinal y los posibles mecanismos de acción de los probióticos ha dado lugar a estudios que evalúan su eficacia en la gastroenteritis infecciosa aguda y en el contexto de la diarrea persistente. Tales enfoques tienen el potencial de ayudar a reducir la carga mundial de enfermedad infantil. El tratamiento con probióticos de la diarrea aguda parece reducir la duración de la diarrea en aproximadamente 1 día (predominantemente en áreas desarrolladas).

En áreas en desarrollo, la diarrea persistente se ha reducido aproximadamente en 4 días, junto con la mejoría de los parámetros de crecimiento. Varios estudios con probióticos, incluyendo Saccharomyces boulardi, Lactobacillus rhamnosus GG y otras cepas, informan reducciones tanto de las tasas de diarrea nosocomial como de la diarrea asociada a antibióticos y las recurrencias de diarrea por Clostridium difficile. Estos efectos incluyen un 40-60% de reducción de la frecuencia de la diarrea asociada a antibióticos. En cambio, se ha observado que la reducción de la diarrea por C. difficile es mucho menor y sigue siendo un tema controvertido.

Las infecciones nosocomiales siguen siendo una importante preocupación sanitaria, generadora de elevados costos médicos, creando la necesidad de tener enfoques preventivos. Pero los autores destacan que en este aspecto, los resultados de las investigaciones también son controvertidos. La suplementación de las fórmulas infantiles con B. bifidum y Streptococcus thermophilus redujo la frecuencia de episodios de diarrea infecciosa aguda.

L.  rhamnosus GG fue eficaz parra reducir la diarrea gastrointestinal nosocomial y las enfermedades del tracto respiratorio en más de 2.000 niños =1 año sin enfermedades subyacentes hospitalizados de urgencia por razones no relacionadas con afecciones gastrointestinales o respiratorias. Aunque los probióticos se muestran prometedores para reducir las infecciones nosocomiales en algunas poblaciones, en este momento no se recomiendan para pacientes críticos hospitalizados.

Enfermedad inflamatoria intestinal (EII)

Los tratamientos probióticos de la EII aún tienen que cumplir con las elevadas expectativas derivadas de los estudios realizados hasta el momento, especialmente para la enfermedad de Crohn. No se han observado efectos terapéuticos o preventivos coherentes en la recaída de la enfermedad de Crohn. En la colitis ulcerosa se han observado beneficios de una combinación de Lactobacillus, Bifidobacterium y Streptococcus probiotic mientras que Escherichia coli Nissle fue beneficiosa en la inducción y el mantenimiento de la remisión de la actividad en la colitis ulcerosa leve a moderadamente grave. También fue exitosa la prevención primaria de la pouchitis y la reducción de la probabilidad de recaída después de un tratamiento antibiótico exitoso.

En el siguiente cuadro figuran las posibles razones de la disparidad actual en los resultados clínicos potenciales y reales del tratamiento actual con probióticos en la EII y las estrategias para solucionarlas.

Posibles razones y soluciones para los malos resultados terapéuticos del tratamiento probiótico de la EII y otras condiciones.
Razón del fracaso Solución propuesta
Objetivos equivocados Individualizar el tratamiento basado en el patrón molecular de la disbiosis.
Mala elección del probiótico Usar especies entéricas comensales protectoras, que pueden ser más adecuadas que los probióticos derivados de la leche cultivada o alimentos, los grupos complejos de comensales especie o incluso comunidades bacterianas normales intactas (trasplante fecal).
Considerar mecanismos incorrectos de la enfermedad Adaptar el agente terapéutico para corregir La vía del defecto genético/inflamatorio subyacente en un individuo.
Potencia del producto menor a la necesaria Mejorar genéticamente la función bacteriana a través de la adición o eliminación de genes bioactivos (farmabiòticos).
Producto no administrado al comienzo de la enfermedad, cuando puede ser efectivo Dirigir la terapia a la fase del proceso de la enfermedad.
Edad del sujeto Adaptar la terapia a la edad/etapa de desarrollo de cada sujeto.

Aunque creado para el EII, este marco conceptual es importante para otros trastornos complejos como el cáncer colorrectal y gástrico, la esteatohepatitis no alcohólica y las enfermedades autoinmunes. En estas enfermedades, las interacciones entre la genética, las influencias microbianas y ambientales conducen a fenotipos heterogéneos en subgrupos de pacientes que son excepcionalmente sensibles a las manipulaciones microbianas específicas. Las funciones asociadas con más de 160 polimorfismos genéticos observados en el EII pueden agruparse en forma amplia como defectos en la función/curación de la barrera mucosa, la inmunorregulación anormal y el reconocimiento o la muerte microbiana defectuosos.

La inmunosupresión en un paciente con muerte bacteriana defectuosa puede ser contraproducente. Del mismo modo, un individuo con disbiosis puede responder mejor a la restauración selectiva de especies comensales protectoras, como Faecalibacterium prausnitzii o especies de Clostridium, que a agentes exógenos como los probióticos. Los polimorfismos en los genes relacionados con la EII, que regulan la glucosilación del moco, como Fut2 (que codifica la a1,2-fucosiltransferasa y se asocia con perfiles bacterianos anormales) pueden mejorar selectivamente la respuesta a las fuentes nutricionales bacterianas alternativas de, como los prebióticos.

También podrían ser útiles la extracción o síntesis de moléculas derivadas de los probióticos o especies entéricas protectoras. Por ejemplo, se podrían sintetizar y administrar productos inmunoactivos purificados como p40 de L. rhamnosus GG o el polisacárido A de Bacteroides fragilis, con acciones biológicas definidas. Por otra parte, las bacterias pueden ser diseñadas para producir interleucina 10, factores trefoil (trébol) o elafina. Un enfoque alternativo es identificar y desarrollar estrategias dietéticas para mejorar selectivamente el crecimiento y la función de los comensales endógenos o disminuir la actividad de las bacterias perjudiciales.

Por ejemplo, los prebióticos como los oligosacáridos de inulina o fructosa aumentan el número endoluminal de especies de Bifidobacterium y las concentraciones de ácidos grasos de cadena corta protectores, que son sustratos metabólicos importantes para las células epiteliales colónicas. A diferencia de los azúcares refinados y los alimentarios aditivos, como el hierro, pueden aumentar la proliferación de especies bacterianas perjudiciales, incluida E. coli, Klebsiella pneumonia y Enterococcus faecalis. Estas sustancias de la dieta podrían evitarse para proporcionar un mejor mantenimiento de los estados saludables.

Un enfoque terapéutico potencial para el tratamiento de la EII podría ser inducir una remisión clínica rápida y la curación de la mucosa con corticosteroides y/o terapia biológica, seguida de intervenciones probióticas y/o prebióticas para mantener la remisión. Este nuevo paradigma de tratamiento todavía no está probado, pero está pensado para estimular nuevos objetivos clínicos y de investigación traslacional, que tiene el potencial de mejorar los resultados terapéutica al tiempo que disminuye la toxicidad y los costos a largo plazo.

Enterocolitis necrotizante (EN)

Las diferencias en la microbiota intestinal de los bebés pretérmino versus los bebés a término pueden estar en la predisposición a la EN de los recién nacidos prematuros. Particularmente, la microbiota de los bebés con EN difiere de la microbiota de otros bebés con bajo peso al nacer en la disminución de Firmicutes y el aumento de las proteobacterias gamma.

En la actualidad, la EN se asocia con un 30% de mortalidad, con secuelas severas y costosas si el paciente sobrevive. La enfermedad puede ser difícil de diagnosticar antes de que ocurra la perforación intestinal. El intestino inmaduro de los bebés prematuros es especialmente propenso a la inflamación y la pérdida de la integridad epitelial.

Dado que los probióticos tienen el potencial de interferir con esta progresión, han sido probados clínicamente en la EN. Aunque la American Academy of Peditarics reconoce que hay evidencia de que los probióticos previenen la EN en los bebés de muy bajo peso al nacer y, antes de emitir recomendaciones clínicas, aconsejan hacer más estudios para aclarar la dosis efectiva y las cepas del probiótico. En estos casos, las opiniones de diversos expertos respecto sobre el efecto de los probióticos es discordante.

Cáncer y terapias contra el cáncer

Existe un conjunto de pruebas que indica un papel causal prominente de los factores ambientales, incluida la obesidad y la dieta, las que se asocian a cambios en el microbioma intestinal. Los autores destacan que la incidencia y la masa tumoral son mayores en los roedores convencionales que en los libres de gérmenes.

En conjunto, estos hallazgos apoyan fuertemente el concepto de que la microbiota desempeña algún papel en el CRC, pero la causalidad aún no se ha confirmado. Hay evidencia de que B. fragilis enterotoxigénica puede desencadenar el catabolismo de la caderina E, provocar inflamación intestinal y, de ese modo, aumentar el riesgo de cáncer de colon.

Otros han sugerido que en estos pacientes la diversidad bacteriana es menor, está alterada o se acompaña de niveles elevados de secuencias de Fusobacterium nucleatum. En roedores se ha hallado que el concentrado de probióticos tiene efectos sobre las lesiones precancerosas y tumorales. Se han propuesto varios mecanismos posibles: alteraciones en el metabolismo de las especies de la microbiota y cambios en el pH del colon, unión o inactivación de carcinógenos, mejoría de las respuestas inmujnológicas, reducción de la inflamación colónica, disminución de la proliferación epitelial y aumento de la apoptosis.

Los estudios de biomarcadores en seres humanos muestran que los simbióticos redujeron el daño genotóxico inducido por el agua fecal y aumentaron la resistencia transepitelial. Una combinación simbiótica de una preparación de inulina enriquecida con oligofructosa combinada con dos probióticos no afectó la proliferación de células epiteliales, pero hubo poca evidencia de daño del ADN inducido por el agua fecal en HT29 y las células epiteliales del colon.

En otro estudio se hallaron cambios pronunciados en la función de barrera, la actividad de ls células inmunitarias, la proliferación de las células inmunitarias y la apoptosis. Una observación consistente es que una preparación simbiótica parece ser más efectiva en la alteración de los biomarcadores de riesgo de CRC que un solo probiótico o prebiótico.

Un estudio en seres humanos mostró menor recurrencia de la atipia adenomatosa después de 4 años de administración de Lactobacillus casei. Finalmente, dicen, en una cohorte italiana, luego de 12 años de seguimiento de más de 45.000 voluntarios con elevada ingesta de yogur se halló una reducción del CRC, pero no hubo grupo comparativo. Hay pocos estudios en seres humanos sobre el CRC, pero con puntos finales diversos.

Los probióticos han sido evaluados para ayudar a controlar los efectos secundarios de la radioterapia y la quimioterapia en cánceres abdominales e intrapélvicos. En ratones y animales libres de gérmenes con microbiota modificada por antibióticos que recibieron probióticos son más resistentes a la toxicidad de la radiación. L. rhamnosus GG redujo el daño intestinal y la apoptosis post radiación en el yeyuno proximal de ratones.

La protección parece estar mediada por un mecanismo inusual de mayor migración de células madre mesenquimáticas hacia la lámina propia. También se hallaron beneficios en pacientes con tratamiento quimioterapéutico o radiante. Los estudios apuntan al efecto beneficioso potencial de los probióticos para mejorar el daño por radiación y quimioterapia en los intestinos delgado y grueso de pacientes tratados por cáncer. Los probióticos pueden efectivamente mitigar la diarrea incapacitante, la deshidratación y la malnutrición secundarias del tratamiento del cáncer.

Alergia

Los trastornos alérgicos se han asociado a una microbiota intestinal aberrante. Los factores asociados a la alergia, como el tipo de parto (cesárea vs. parto vaginal), el uso de antibióticos en las dietas para recién nacidos y bebés y las dietas sin leche materna también se han asociado con cambios en la microbiota intestinal. En las últimas décadas, casi el 10% de los niños desarrollaron alergia en una progresión clínica caracterizada por eczema ?rinitis?asma, habiéndose estudiado la suplementación de probióticos en los alimentos para interrumpir esta progresión.

Cuando hay antecedentes familiares de alergia, preventivamente se recomienda comenzar la administración de probióticos en forma temprana. Sin embargo, no tienen efecto en la expresión del asma posterior durante la infancia. Hasta el momento, la evidencia de eficacia no es lo suficientemente convincente como para justificar que las organizaciones pediátricas a recomienden el uso rutinario de probióticos.

Enfermedades infecciosas comunes

La microbiota intestinal está siendo reconocida por su papel en la promoción de resistencia a los patógenos no entéricos, posiblemente a través de la mejoría de la función de barrera, la producción de sustancias antipatogénicas la o la función inmunológica. Una revisión de las investigaciones sugiere que ciertos probióticos pueden regular los componentes críticos del sistema inmunitario, como los linfocitos, los anticuerpos y las células asesinas naturales, lo que podría prevenir las infecciones, principalmente del tracto respiratorio superior.

Tomados en conjunto, los estudios sugieren que los probióticos en individuos por lo demás sanos pueden reducir las enfermedades infecciosas comunes. Sin embargo, antes del consensuar definitivamente el tratamiento no se pueden hacer recomendaciones del manejo dietético y se necesita un enfoque sistemático para evaluar la fuerza de la evidencia con el fin de identificar las limitaciones en los estudios clínicos existentes.

Desafíos para estudiar los efectos sobre la salud de los probióticos

Los investigadores que diseñan ensayos clínicos deben tener en cuenta las regulaciones pertinentes actuales en el campo de los probióticos, y los problemas potenciales impuestos por los marcos regulatorios, especialmente en EE. UU. y Europa.

Diseño de un estudio clínico sobre probióticos

Es evidente el valor que tienen los ensayos bien controlados y bien diseñados en seres humanos para dilucidar la eficacia probiótica. Sin embargo, la mayor exigencia actual de las autoridades reguladoras en los temas de salud, el anuncio de beneficios en el envase y la publicidad, combinado con las estrictas interpretaciones sobre lo que constituye la investigación farmacológica requiere sopesar cuidadosamente los problemas regulatorios a la hora de hacer el diseño y el lanzamiento de los estudios probióticos para alimentos o suplementos. Muchos son los temas que merecen ser tenidos en cuenta en las etapas de planificación por parte de los investigadores y patrocinadores del estudio.

Preguntas a considerar antes de diseñar, conducir e informar estudios sobre probiótico en seres humanos

?¿El estudio se realizará en sujetos sanos o en una población enfermedad? Los alimentos y suplementos dietéticos son productos generalmente destinados a la población sana. Por lo tanto, los ensayos diseñados para respaldar los reclamos para productos de esta categoría deben ser conducidos en sujetos que representen a la población general. Si el objetivo es un estado de enfermedad, entonces el estudio debe realizarse en una población de apropiadamente seleccionada que represente a ese trastorno, y el estudio debe ajustarse a los estándares de un producto farmacéutico.

? ¿Cuál es el enfoque regulatorio en su jurisdicción para los reclamos de beneficios para la salud, de tipo de producto que pretende comercializar? ¿El producto será un alimento, suplemento, fármaco u otro? Los estándares de eficacia, puntos finales del estudio apropiado. poblaciones objetivo y evaluación de los riesgos varían para las diferentes categorías de productos como así el programa de investigación clínica, y es necesario que estos puntos queden bien diferenciados.

? Si busca ayuda para reclamar un alimento o suplemento probiótico, ¿cuál es exactamente el reclamo y si será apoyado por el estudio que usted propone? El punto final primario en el estudio de investigación debe ser lo más cercano posible al beneficio que se comunicará. Los resultados deben ser claros y medibles, y el protocolo de estudio debería incluir preferentemente un diseño aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo. El placebo seleccionado debe ser muy similar al alimento probiótico en términos de perfil nutricional, sabor, textura, color y sabor, pero debe estar desprovisto de las cepas probióticas.

? ¿Las cepas elegidas han sido adecuadamente caracterizadas, en términos de su genoma, propiedades in vitro y actividades in vivo, y la capacidad de sobrevivir el tránsito a través del tracto gastrointestinal? La caracterización exhaustiva de la deformación es crítica para una acabada comprensión de la sustancia que se estudia, y también para garantizar la facilidad de repetición del estudio por otros grupos de investigación.

? ¿Se ha demostrado que la formulación propuesta conserva la viabilidad y eficacia a lo largo de la vida útil propuesta y en el entorno en el que es probable que se comercialice?

? ¿Se ha desarrollado una lógica plausible para el uso de este/esta(s) cepa(s) particulares en esta indicación? Aunque no se considera esencial la confirmación de un mecanismo de acción para los ingredientes alimentarios funcionales (o fármaco, en ese caso) se prefiere una razón plausible.

? ¿Se ha definido claramente la población objetivo óptima para este probiótico en particular y el resultado específico que se planea modificar? Si la población objetivo es algún subgrupo de la población general para un alimento o suplemento, es importante que esté documentado.

? ¿Qué dosis se probará? ¿Hay alguna indicación de una dosis efectiva en los estudios anteriores? La dosis utilizada en el estudio debe ser lo suficientemente elevada para conferir el beneficio, pero no tanto como para hacer que el producto sea comercialmente insostenible. Dado que la dosis del producto debe coincidir con la dosis en la prueba humana que mostró beneficio, es muy importante considerar la dosis utilizada en el estudio.

 

Un problema conceptual fundamental en los probióticos es que los ensayos clínicos no suelen abordar la importancia de la viabilidad de los probióticos para el beneficio fisiológico, y raramente se usan controles no viables. Aunque muchos de los mecanismos propuestos para la actividad probiótica probablemente requieren crecimiento y metabolismo en el sitio de acción fisiológico, la confirmación del requisito de viabilidad a través del diseño de estudios clínicos con un control no viable aclararía este problema.

Sin embargo, un producto no viable no se considera un probiótico, ya que por definición debe ser un microbio vivo. Tal producto caería bajo el término más general “farmabiótico”, que engloba a los microbios no viables y sustancias promotoras de salud derivadas de microorganismos.

• Efecto de los marcos regulatorios en el desarrollo de los probióticos

El enfoque para comercializar los productos probióticos está indisolublemente vinculado al marco regulatorio. Estos marcos, aunque diferentes en cada país, afectan los enfoques de la investigación, las estrategias de comunicación, la fabricación y etiquetas de los productos. En la actualidad, las regulaciones han cobrado gran importancia.

El desarrollo de los ensayos debe cumplir con los requisitos de la investigación científica, pero también cumplir con las definiciones regulatorias de lo que constituyen los puntos finales apropiados para las categorías de productos específicos. El desarrollo de la investigación farmacológica es bastante claro, no así el camino que debe seguir la investigación para lograr evidencia que justifique un beneficio para la salud proveniente de un alimento o suplemento dietético.

Muchos productos probióticos se comercializan como alimentos o suplementos dietéticos, sin embargo, gran parte de la investigación que documenta los beneficios para la salud es considerada por las autoridades reguladoras de algunos países como puntos finales para el uso de fármacos.

Tal investigación puede no ser considerada apropiada para corroborar los beneficios para la salud de los alimentos, ya que no están reguladas como medidas preventivas o terapéuticas de enfermedades, sino solamente para apoyar o mantener las funciones corporales normales o reducir el riesgo de enfermedad en la población general. (La afirmación de que la "Comida" puede tratar o prevenir enfermedades la convierte en un fármaco). por lo tanto, el desafío es cómo llevar a cabo estudios significativos para mostrar que la salud ha mejorado o, incluso más, que ha mantenido sana a una persona? ¿Qué significa "mantenido" con respecto al resultado primario de un estudio?

La comunicación de beneficios para la salud en productos probióticos surgió como un desafío para las empresas probióticas. Por ejemplo, en Europa, no se ha aprobado ningún reclamo de beneficios para la salud derivado de los probióticos aprobados, aparentemente porque el nivel de evidencia no cumple con las expectativas de las autoridades reguladoras. Por otra parte, para aprobar que el probiótico reduce el riesgo de enfermedad se requiere la demostración de cambios en los factores de riesgo comúnmente aceptados para enfermedades específicas.

Los cambios en un punto final clínico no son suficientes, y muchas de las enfermedades/trastornos para los cuales se están explorando los probióticos carecen de biomarcadores validados. En EE. UU., los reclamos presentados como "estructurales/funcionales (por ej., "este probiótico mejora la salud digestiva") no requieren aprobación, no obstante, deben ser comprobado. Aquí el desafío es qué tipos de estudios apoyan un reclamo tan general.

A pesar de la falta de claridad en la forma de justificar las reclamaciones, en EE. UU. las autoridades reguladoras han aumentado su la indagación de los reclamos de estructura/función, exigiendo para su justificación que se cumplan los estándares regulatorios. Cada vez hay más evidencia científica que demuestra que algunos alimentos probióticos o suplementos pueden prevenir o mitigar algunas enfermedades o trastornos. Para los consumidores, estos productos pueden ser considerados alimentos o suplementos, pero para las autoridades regulatorias son fármacos.

El futuro

La asociación de alteraciones del microbioma con una progresión de la salud a la enfermedad parece ser un concepto ya aclarado. Sin embargo, aún no se ha demostrado la causalidad y la reversión de la enfermedad en respuesta a los cambios del microbioma inducidos por probióticos. Hasta que no se haya definido claramente el microbioma saludable para poder establecer un objetivo microbiológico para las intervenciones probióticas, sus beneficios deben ser descritos en el contexto de la mejoría fisiológica o clínica.

En esta revisión se han mencionado algunos objetivos clínicos inmunológicos y gastrointestinales, incluyendo la diarrea infantil por rotavirus, la diarrea asociada a antibióticos, la diarrea por C. difficile, la colitis ulcerosa, la pouchitis, el EII, la EN y la enteritis por radiación. Más allá de esto, las intervenciones probióticas con efectos fuera del tracto gastrointestinal son cada vez más reconocidas.

Quizás el objetivo más intrigante está centrado en las condiciones de la diabetes, influenciadas por la microbiota, el síndrome metabólico y la obesidad, donde los estudios en modelos animales indican la participación funcional de la microbiota. Hasta qué punto las intervenciones probióticas afectan estas enfermedades es un área de investigación activa y en evolución. En el futuro, los probióticos desarrollados para abordar las condiciones asociadas a la microbiota probablemente irán más allá de los microorganismos que comúnmente se utilizan como probióticos en la actualidad.

Los microorganismos genéticamente modificados pueden proporcionar epítopes para desarrollar vacunas orales eficientes, mejorar la respuesta inmunológica natural o a las vacunas, o restaurar la tolerancia específica al antígeno. Las cepas probióticas con componentes alterados de la superficie celular, como el ácido lipoteicoico, proporcionan una estrategia potencial para el tratamiento de los trastornos intestinales inflamatorios.

El uso del trasplante fecal para reemplazar las comunidades bacterianas disbióticas con protectores para tratar las infecciones por C. difficile, el EII o el SII ha tenido cierto éxito. Recientemente, el trasplante de microbiota fecal de donantes no diabéticos infundidos en el duodeno de pacientes con síndrome metabólico mejoró la sensibilidad a la insulina, destacando el amplio potencial de esta intervención.

Sin embargo, los cócteles de microbios definidos que imparten funcionalidades clave pueden proporcionar un enfoque más aceptable. Finalmente, las cepas específicas con propiedades únicas útiles, como Oxalobacter formigines (cálculos renales), F. prausnitzii (inflamación intestinal crónica), Bacteroidetes y Fusobacterium (riesgo de cáncer), debe ser estudiados más a fondo en ensayos clínicos bien diseñado.

Es prometedor el uso de probióticos para extender la remisión del EII por sus beneficios en la pouchitis y la colitis ulcerosa, pero en cuanto al b beneficio en enfermedad de Crohn requiere nuevos enfoques. La identificación de moléculas protectoras específicas, como la interleucina 10, los factores gangliósidos y trefoil (trébol), que pueden ser diseñados en los probióticos para ser liberados in situ.

ás intervenciones probióticas efectivas para condiciones asociadas a la microbiota requieren una mayor comprensión de las interacciones entre las influencias genéticas, microbianas y ambientales en cada persona.  Tal enfoque también facilitará la identificación de subgrupos de pacientes con mayor probabilidad de responder a las manipulaciones de la microbiota intestinal y los agentes óptimos para ser usados en cada sujeto.

 

Resumen y comentario objetivo: Dra. Marta Papponetti

 

 

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