Aunque son poco comunes | 28 DIC 16

Las lesiones graves en el yoga están en aumento

Los problemas que ameritan atención en emergencias aumentan en más o menos un 70 por ciento, e incluso más en las personas mayores

Cada vez hay más estadounidenses que adoptan el yoga en los años recientes, y la tasa de lesiones relacionadas con el yoga también ha aumentado, encuentra un nuevo estudio.

Entre 2001 y 2014, casi 30,000 estadounidenses visitaron el departamento de emergencias por torceduras, fracturas u otras lesiones relacionadas con el yoga, según el informe.

Es una cifra baja si se compara con la cantidad de personas que practican yoga, apuntaron los investigadores, y las probabilidades de una lesión grave son pocas.

Pero el estudio encontró que la tasa de lesiones tratadas en emergencias aumentó con el tiempo: de más o menos 9.5 por cada 100,000 participantes en yoga en 2001 a 17 por cada 100,000 en 2014.

Además, las cifras solo reflejan las lesiones suficientemente graves como para ameritar un viaje al departamento de emergencias. No hay forma de contar todas las lesiones relacionadas con el yoga, que se gestionarían con una mayor frecuencia en los consultorios de los médicos o no se tratarían, según Thomas Swain, uno de los autores del estudio.

Pero nadie está intentando asustar a la gente para que no haga yoga.

"En general, el yoga parece ser relativamente seguro", dijo Swain, asistente de investigación en el Centro de Ciencias de las Lesiones de la Universidad de Alabama en Birmingham (UAB).

Además, hay beneficios potenciales, apuntó. Los estudios han vinculado el yoga con beneficios para la salud, desde una presión arterial, un colesterol y una frecuencia cardiaca más bajos hasta mejoras en la depresión, la ansiedad y los problemas de sueño.

El colaborador de Swain en el estudio, Gerald McGwin, practica yoga.

McGwin, director del Centro de Ciencias de las Lesiones de la UAB, dijo que comenzó a hacer yoga porque se lo aconsejó un médico, para ayudar con una lesión provocada al correr.

Lo que descubrió fue que su clase de yoga "caliente" era intensa y difícil.

Y según McGwin, eso sirve como ejemplo para las personas que buscan una clase de yoga adecuada: hay distintos estilos de yoga, y es importante saber si está yendo a una clase intensa llena de posturas avanzadas, o a una clase más suave y a un ritmo más lento.

Tener la mentalidad adecuada también es clave, según McGwin.

A medida que el yoga se populariza, algunas personas podrían abordarlo con la misma actitud "competitiva" que tienen en los deportes u otros tipos de ejercicio.

"Puede haber una mentalidad en que si uno ve que alguien aguanta 60 segundos parado de cabeza, quiere aguantar 61", advirtió McGwin.

Según otras investigaciones, la popularidad del yoga está en aumento en Estados Unidos. En 2007, más o menos un 5 por ciento de los adultos de EE. UU. tomaban clases de yoga; apenas cinco años más tarde, esa cifra casi se había duplicado, a un 9.5 por ciento.

Pero esas cifras no explican de forma independiente el aumento en las lesiones tratadas en emergencias, anotó McGwin. Lo que aumentó en el estudio actual fue la tasa de lesiones por cada 100,000 practicantes de yoga.

Pero Swain dijo que es posible que un mayor número de personas que hagan yoga conlleve que haya más personas "sin experiencia" que van a clases que quizá no sean adecuadas para sus habilidades.

 

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