Escepticemia por Gonzalo Casino | 02 NOV 15

Sobremesa tras un atracón informativo de carne

Sobre la carcinogenicidad de la carne y los mediadores de la información
Fuente: IntraMed 

En el reciente atracón informativo sobre la carcinogenicidad de la carne se han difundido mensajes acertados y mensajes falsos, se ha opinado mucho y se han hecho chistes que pronto olvidaremos, pero ¿estamos ahora mejor informados? Probablemente muchos habrán hecho oídos sordos, otros estarán más confundidos que antes, algunos serán si acaso más escépticos y quizá solo una minoría más crítica y enterada tenga ahora un criterio mejor informado sobre el riesgo real que representa el comer habitualmente carne roja o procesada. Dicen los de Babbel que “sobremesa”, ese tiempo de conversación que se disfruta tras una comida, es una palabra genuinamente española imposible de traducir a otros idiomas. Pues bien, puesto que el menú informativo sobre la carne ha sido copioso e indigesto, vale la pena hacer un poco de sobremesa para analizar los mensajes, las estadísticas, el periodismo, la ciencia, la política y el impacto sobre la ciudadanía y sus hábitos.


La etiqueta de carcinógeno

Todo el revuelo informativo surge no de nuevas investigaciones sino de una clasificación o etiqueta de la International Agency for Research on Cancer (IARC) de la OMS. La IARC, que se dedica entre otras cosas a identificar las causas del cáncer para los seres humanos, las clasifica como causa segura (grupo 1), probable (grupo 2A), posible (grupo 2B), no clasificable (grupo 3) o improbable (grupo 4). Tras evaluar la investigación disponible (más de 800 estudios, 700 de ellos epidemiológicos), dictaminó el pasado 26 de octubre que la carne procesada (embutidos, fiambres, etc.) está en el grupo 1 porque causa cáncer (colorrectal, mayormente) y la carne roja está en el grupo 2A porque es una causa probable. La etiqueta de carcinógeno confirmado (grupo 1) ya la tienen el tabaquismo, las bebidas alcohólicas, la contaminación atmosférica y otros 115 agentes de los 900 que ha evaluado la IARC. La inclusión en el grupo 1 indica que la carne procesada causa cáncer, pero no indica la magnitud de este riesgo o si ocasiona más o menos cáncer que otras causas incluidas en dicho grupo. Y esto ha generado no poca confusión informativa (véase, por ejemplo, el titular de La Nación de Argentina: “Las salchichas y el jamón son tan cancerígenos como el tabaco, según la OMS”). Porque, lo cierto es que la carne no es, ni mucho menos, tan cancerígena como el tabaco o el alcohol, y ni tan siquiera como la contaminación atmosférica.

Las estadísticas del riesgo

 

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